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Seminario Internacional 2026

Seminario Internacional 2026

Tenemos el gusto de invitarte al Seminario Internacional del Grupo de Investigación Escritos de Mujeres Experiencias de enseñar y aprender en la Historia de las Mujeres. Homenaje a la investigadora Lourdes Alvarado.

Este año, el encuentro estará dedicado a la reflexión sobre las formas en que las mujeres han enseñado y aprendido a lo largo de la historia. Contaremos con la presencia de investigadoras con las que buscamos dialogar sobre las maneras en que las mujeres han participado en la creación, transmisión y preservación del saber.

A continuación encontrarás el programa detallado.

Presentación FIL Minería

Presentación FIL Minería

Itinerarios de escritura de mujeres. Experiencias desde la diferencia sexual en la historia de México, siglos XVI al XIX

Escritos de Mujeres
Mariana Abreu Olvera
27 de febrero de 2025

El pasado de las mujeres ha sido visto, con frecuencia, como un pozo de miserias y migajas de experiencia. En este libro, se abre un camino luminoso para la historia de las mujeres desde México, como una fuente de la que brotan nuevos sentidos para significar nuestro pasado y nuestro presente, al encontrar plenitud y libertad en la escritura de las mujeres estudiadas. Itinerarios de escritura de mujeres. Experiencias desde la diferencia sexual en la historia de México, siglos XVI al XIX es una obra colectiva, fruto de la trayectoria investigativa y de conversaciones y reflexiones entre mujeres con caminos e inquietudes diversos.

         Aquellas con más experiencia han sido lumbreras para las más jóvenes y han guiado nuestras preguntas para encontrar respuestas precisas, complejas y creativas en las fuentes escritas por mujeres o en sus voces, que en ocasiones aparecen cuando ellas no han podido escribir. Así, nos han compartido generosamente sus aprendizajes teórico-metodológicos y sus propias aventuras en la investigación. Han leído con paciencia nuestros primeros ejercicios de aproximación y nos han reencaminado cada vez que nos hemos dejado llevar por la corriente de la historiografía tradicional masculina, que encuentra poco valor en lo que las mujeres del pasado han dicho sobre su propia vida y sobre el mundo que las rodea.

         Las categorías y los conceptos elaborados por las pensadoras feministas han sido de vital importancia para nuestros recorridos. La categoría de género, traída a la disciplina histórica por Joan Scott, nos permitió pensar en los significados de nacer en un cuerpo sexuado en femenino o en masculino en un contexto determinado. La propia autora hizo una revisión crítica de la categoría de género que se ha usado, y se sigue usando, equivocadamente, como sinónimo de “mujeres”.

          El concepto de diferencia sexual, traído a nosotras por autoras como Luisa Muraro y Lia Cigarini, ha abierto otros horizontes de sentido en nuestra investigación. Nos permitió tomar distancia de las miradas que centraban su atención en la subordinación y la miseria de las mujeres, para encontrar su grandeza y su enraizamiento en un orden cercano al origen y a la madre. Pensar en la diferencia sexual y desde la diferencia sexual nos ha llevado a encontrar en el hecho de nacer en un cuerpo sexuado en femenino, una fuente de infinitos significados ligados al amor, la libertad, la vida y lo divino. En donde otros han visto un dato irrelevante o una justificación natural de subordinación, nosotras vemos una fuente inagotable de sentido.

         Preguntarse por las búsquedas espirituales, hilo que guía la primera parte del libro [de la que yo hablaré más a detalle, Sari hablará sobre la segunda parte], implica ya un desplazamiento de la mirada. Clara Inés Ramírez se pregunta cómo concebía Inés de la Cruz –fundadora del convento del carmen en la Ciudad México en 1616 y, en 2014, de la colección Escritos de Mujeres– sus búsquedas espirituales y cómo pensaba su obra en la sociedad de entonces. Estas preguntas, en la aridez del mundo universitario podrían ser rechazadas por percibirse como poco objetivas, a pesar de lo concretas que pueden ser las respuestas que se hallan en las fuentes. Clara Inés, como fundadora misma del grupo de investigación, abre el camino para acoger preguntas ligadas a las pulsiones de vida y a las inquietudes que puede tener una mujer en el siglo XVII o en el siglo XXI.

         De la mano de ambas autoras, redescubrimos cuáles son los eventos que pueden marcar la vida de una mujer, muy distintos a los que aparecen en las biografías sobre hombres. El nacimiento, el bautizo, el deseo de entregarse al camino espiritual y hacer espacio a la voluntad de Dios son momentos de gran relevancia para Inés. Al mirarlos con esa importancia, es posible recrear su mundo y poner atención al tejido que permitió a Inés de la Cruz ser quien fue. Así, su contexto puede reconstruirse al pensar, más que en la Contrarreforma y la Conquista de América, en los movimientos espirituales de mujeres, como el de las alumbradas, que influyó a Inés, o en lo que significaba la experiencia concreta de una niña y su familia al migrar a la Nueva España.

Carolina Narváez nos acerca a la experiencia mística de Isabel Manuela de Santa María a partir de su diario espiritual, escrito en el siglo XVIII. Se trata de una mística de la unión, en donde la experiencia corpórea de los sentidos está íntimamente entrelazada con la escritura misma y con el vínculo directo y cercano a Dios. Es una vivencia única, en la que el gozo, el gusto y la dicha sostienen la experiencia de conocer y amar a Dios y en la que alma, cuerpo y mente mantienen su unión natural. La escritura aparece como una necesidad del alma, como un “aliento de vida” y una forma de poner en palabras lo indecible del arrebato místico.

         En otros espacios de interlocución, se veía en la ausencia de datos biográficos sobre Isabel Manuela como una limitante para la investigación. Carolina encuentra en el diario espiritual una gran riqueza y las palabras precisas y justas para comprender los aspectos más entrañables de la experiencia de esta monja. Encuentra y elabora la idea de amistades intangibles entre Isabel Manuela, Teresa de Jesús, Catalina de Siena, Santa Clara y Santa Gertrudis, antecesoras que dan sustento a la experiencia mística de Isabel y que forman parte de una genealogía de espiritualidad femenina. De esta forma, propone una manera fértil de recrear el universo interior y exterior de la autora, al seguir pistas cercanas a la vida del alma.

         Descubre, también, la importancia de la Virgen María y su vínculo con la naturaleza, presente en la escritura de Isabel Manuela, como una forma de afirmar su existencia como mujer y su vínculo al origen, en sintonía con la tradición milenaria del reconocimiento de las diosas madre, de la gran madre como origen.

Sari Meléndez explora la escritura de mujeres de origen africano en el ámbito conventual iberoamericano de los siglos XVII y XVIII, siglos en los que tuvo lugar el comercio transatlántico de esclavos. A través de la experiencia de Juana Esperanza de San Alberto y de Teresa Juliana de Santo Domingo, se abre un universo que ha aparecido muy poco en la escritura sobre la historia de mujeres y hombres de origen africano y que permite repensar la mirada que hemos heredado sobre el mundo esclavista.

         La posibilidad de encauzar sus búsquedas espirituales a través del cristianismo y la vida conventual permitió a Juana Esperanza y a Teresa Juliana mantener un vínculo con Dios y dedicarse a la vida del alma. Ambas religiosas trascendieron las diferencias culturales, los marcos institucionales, e incluso eludieron los prejuicios racistas de sus contemporáneos y lograron encontrar paz y calma tras el secuestro violento que sufrieron en su infancia de sus lugares de origen.

         Sari encuentra en ellas un antecedente del movimiento black is beautitul enunciado en la década de 1960 en Estados Unidos. Así como la diferencia sexual aparece como una fuente de sentido anclado en la grandeza, el ser negra se muestra como un enraizamiento de belleza y amor: “Hijas de Jerusalem, esposas de Jesu Cristo, aunque soi negra, soi hermosa y el poderoso Rey me amó y me trajo a su Iglesia y me introdujo a este retrete de sus delicias”, dice Juana Esperanza a las autoridades conventuales que le pedían abandonar el claustro tras la muerte de su dueña.

Los textos de este libro son distintos entre sí, como lo son sus autoras y sus protagonistas. Tienen en común la confianza en las experiencias, la escritura y la voz de las mujeres como fuentes de conocimiento y verdad. Algunos rasgos aparecen de forma persistente, como la elección de ciertos nombres espirituales para honrar la genealogía femenina, la presencia de Dios Amor, la experiencia de haber sido niñas en libertad o la de haber migrado, la insistencia en vivir en libertad a pesar de las circunstancias que buscaban imponer lo contrario y la escritura como una necesidad del alma.

         Resignificar las ideas que tenemos sobre la historia a partir de lo que las mujeres mismas dicen sobre el mundo en que vivieron transforma también la relación que establecemos con el pasado. Es una inquietud común para las historiadoras y los historiadores preguntarse sobre el sentido de la disciplina histórica. En ocasiones la historia ha sido vista como una progresión que va de peor a mejor y, bajo esa mirada, las mujeres aparecen hasta muy recientemente, como si hubiera sido la lucha por los derechos la que las hiciera aparecer en el panorama. Simone Weil decía que “lo que es mejor que nosotros no podemos hallarlo en el futuro. El futuro está vacío y nuestra imaginación lo rellena.”[1]

         Podemos entonces mirar al pasado para buscar inspiración. Ella, Simone, decía también: “No hace falta que nos preguntemos cómo aplicar a nuestras condiciones actuales de existencia la inspiración de un tiempo tan lejano. En la medida en que contemplemos la belleza de esa época con atención y amor, en esa medida su inspiración descenderá sobre nosotros y poco a poco hará imposible al menos una parte de las bajezas que forman el aire que respiramos.”[2]


[1] S. Weil, Hacer la guerra, Barcelona, Taurus, p. 106.

[2] Ibid., p. 122.

Presentación FIL Minería

Presentación FIL Minería

Itinerarios de escritura de mujeres. Experiencias desde la diferencia sexual en la historia de México, siglos XVI al XIX

Escritos de Mujeres
Sari Meléndez
27 de febrero de 2025

Para continuar con este esbozo general de la obra que ha iniciado la maestra Mariana Abreu, me centraré en la segunda parte del libro “Escritura y voces en busca de libertad”. Los artículos de esta segunda parte están compuestos por experiencias de mujeres que trascienden las leyes y los sistemas sociales, mediante creatividad y conciencia de su ser.

Hacer parte de esta obra, para mí ha sido también una forma de desmitificar y reflexionar sobre muchas cosas que he aprendido en mi formación como historiadora en relación a las mujeres en el pasado –y en el presente-. Y escribir para esta obra me ha invitado a reflexionar sobre las raíces y antecedentes profundos del feminismo. Es común que el feminismo se presente como una herencia transmitida del norte global hacia el sur, de Francia, España, Italia, Estados Unidos, hacia lugares alguna vez colonizados como México y América Latina en general. Pero, mientras más estudio a las mujeres del pasado y más dialogo con mis compañeras historiadoras más evidente me resulta que la tradición feminista, o del pensamiento libre de las mujeres, ha sido un impulso universal y –me atrevería a decir- atemporal. En ese sentido Itinerarios hace parte de esta tradición latinoamericana que construye un feminismo nuestro, que, en el caso de la Historia, busca significados en nuestro contexto histórico particular.

            La libertad es un concepto que rige nuestra búsqueda histórica. No nos conformamos con trabajar con fuentes de mujeres, sino que nuestro enfoque está en la libertad y grandeza de las mujeres. Esta libertad que, en la historiografía masculina tradicional, ha sido tan cuestionada y negada, pero que, como demuestra Mariana Abreu, en su artículo “La escritura de Harriet Jacobs: una exploración a través de sus cartas y otros textos”, ha existido como una fuerza innata en las mujeres sin importar sus condiciones.

            Pocas realidades son tan contrarias a la libertad como lo es la esclavitud humana –que lamentablemente existe hasta el día de hoy-, sin embargo, Harriet Jacobs, quien nació como una persona “legalmente” esclavizada, con su historia de vida y su escritura nos demuestra que ni el patriarcado, ni la esclavitud (derivada de éste, debo resaltar) pueden ocupar completamente la mente y el espíritu de las mujeres. Con esto no quiero minimizar las terribles experiencias que millones de personas de origen africano han vivido a causa del comercio trasatlántico de esclavos y los sistemas esclavistas en América. Pero, como Harriet, afirmó en su obra, la libertad –en todas las posibles expresiones de ésta- fue lo que marcó su vida.

            La Historia, como disciplina, pero también como saber cotidiano está marcada por muchos mitos que aún deben superarse. Uno de ellos, al que al igual que Mariana también ya he hecho referencia, es la presunta condena de las mujeres a un pasado –y por lo tanto un presente- de sumisión, esclavitud –legal, o simbólica-, violencia, carencia y miseria. Resulta pues, increíble para muchos y muchas, imaginar la escritura de una mujer esclavizada, o que en su vida hubiera espacio para sueños y experiencias más allá de los barracones. Pero, en realidad, se sorprenderían gratamente, con la lectura de la obra escrita por Harriet Jacobs y otros hombres y mujeres que vivieron historias de vida similares.

            Otro gran mito que encuentro en la Historia es aquel sobre la carencia o inexistencia de fuentes de mujeres. Me parece un acertijo del tipo “¿qué fue primero el huevo o la gallina?” ¿Carecemos de fuentes de mujeres o los repositorios donde se encuentran carecen de descripciones adecuadas para localizarlas? ¿Las mujeres no escribieron o más bien, por las razones que sean –y casi siempre ligadas a la misoginia- ignoramos y relegamos sus obras? Por ejemplo, Harriet escribió, pero su obra cayó en el olvido en el siglo XX, y al ser “redescubierta” fue cuestionada pues era supuestamente imposible que una mujer esclavizada supiera y pudiera escribir. Por ello, la contribución de Mariana al estudiar esta obra desde América Latina es muy importante no solo para la historia de la escritura femenina, sino también para el rescate y difusión de fuentes generadas por personas de origen africano y que, debido a un devenir histórico marcado por el racismo, han sido sistemáticamente relegadas e ignoradas. E, insisto, porque contribuye con una mirada desde el sur incluso sobre fuentes que proceden del norte global.

            Usar fuentes de mujeres para hacer Historia nos permite entender con mayor profundidad procesos que creemos ya explorados y conocidos. Muchas veces las fuentes de mujeres incluso contradicen lo que la historiografía tradicional ha defendido, como la presunta exclusión social e inacción de las mujeres en el pasado.  Christiane Benhumea Rebollo, en su artículo “La libertad de acción de la cacica Micaela Pérez, Can Bartolomé Coyotepeque, Oaxaca, siglo XVII”, contribuye a desmitificar estas erróneas concepciones analizando el proceso de divorcio –por que sí, en el siglo XVII había mujeres, muchas, divorciándose como Christiane ha estudiado en sus tesis de grado- y las estrategias legales y de relación con otras mujeres, como con la madre de esta cacica.

            La cacica Micaela Pérez, además de ser muy inteligente y hábil con los recursos que tenía a su alcance para asegurar su bienestar y libertad, nos muestra con su historia de vida la búsqueda y lucha que diversas mujeres en el pasado han emprendido para salir del contrato sexual. Además de que, como explica la autora, una larga genealogía de mujeres que antecedieron a Micaela, permitió que ella tuviera los saberes, guía, y fuerza vital para transitar el proceso de divorcio de un marido alcohólico y adúltero que ponía en riesgo los bienes que ella había heredado. Micaela enfermó debido a ese engorroso proceso, pero no se dejó vencer.

Una y otra vez, al analizar fuentes de mujeres –o al escuchar a mujeres del presente- la libertad surge como un sentido de vida. Buscar esas expresiones de libertad nos da un sentido a quienes participamos del grupo de investigación Escritos de Mujeres, de donde emana la obra que aquí presentamos. No es forzar a las fuentes, es, al contrario, permitir que sean las mujeres del pasado quienes hablen.

Así, el artículo de Claudia Llanos “El alférez, doña Catalina de Erauso. Una mujer en relación de libertad con otras”, nos muestra la emocionante y aventurera vida de Catalina, una mujer que además escribió su autobiografía. Catalina formó parte de una larga tradición de travestismo femenino que permitió la vida en libertad de muchas mujeres. En general, no nos resulta ajena la imagen de una mujer vistiéndose de hombre para escapar de alguna situación desfavorecedora –o por gusto de llevar hábito varonil- y, como me he encontrado en ciertos documentos inquisitoriales, esta práctica ha estado presente en diversas culturas a lo largo del tiempo. Un interesante argumento de la autora sobre esta genealogía de mujeres travestidas es el procedimiento al que se sometió Catalina para reducir sus senos. Es decir que para el momento en el que vivió había métodos y procedimientos probados y efectivos para ello.

La historia de Catalina, además, se presenta con muchas sorpresas pues ella, obtuvo de las autoridades reales “la libertad para hacer vida varonil y militar, y que no pudiese ser molestada en todos los estados del rey”, nuevamente las fuentes de mujeres contradicen lo que tradicionalmente se ha creído (y habría que preguntarse ¿por qué y a quién beneficia esa Historia? La respuesta la sabemos). La vida de Catalina, y la de todas las mujeres estudiadas en esta obra es la de mujeres que, aunque el patriarcado intenta condicionarnos a pensarlas como vidas inexistentes o imposibles, fueron en realidad mujeres de carne y hueso y hoy son, además, fuente de sentido y significado para nosotras.

 Por ello, considero que, como otro eje rector de esta obra –y del Grupo de Investigación-, la recuperación de fuentes es un gran aporte y, me atrevo a proponer, debería ser un derecho para las mujeres: El derecho a la memoria de las mujeres. En las mujeres del pasado, que tanto han tratado de negarnos y ocultarnos encontramos innumerables estrategias, herencias, inspiraciones, que nos pueden ayudar a afrontar nuestro día a día. En las mujeres aquí estudiadas encuentro las raíces profundas del pensamiento libre femenino, del feminismo, de la libertad como brújula que nos guía. Ver a las mujeres del pasado como protagonistas de la Historia de la humanidad y no como apéndices es también vernos a nosotras como protagonistas y dueñas de nuestra propia vida e historia. Por eso, para nosotras y muchas más –historiadoras o no- escribir o leer Historia es una necesidad del alma.

Presentación del libro: Itinerarios de escritura de mujeres. Experiencias desde la diferencia sexual en la historia de México, siglos XVI al XIX.

Presentación del libro: Itinerarios de escritura de mujeres. Experiencias desde la diferencia sexual en la historia de México, siglos XVI al XIX.
Clara Inés Ramírez González y Carolina Narváez Martínez, coordinadoras

Christine Hüttinger

Empiezo con mi propia historia. Cuando estaba en la carrera de Historia, unas colegas y yo nos unimos en un taller en 1979 que llamamos Mujer e Historia („Frau und Geschichte”), ante la ausencia de las mujeres en la historiografía que estudiábamos. Leímosa Clara Zetkin, Alexandra Kollontai; Betty Friedan, Simone de Beauvoir; Kate Millet, Shulamith Firestone, y muchas otras.

La escritura puede ser un medio de expresión, puede servir para aclararse las propias circunstancias de vida, puede servir para empoderarse (como muestra el ejemplo de Harriet Jacobs, que, a la vez, se sintió insegura al escribir, por el desplazamiento de los espacios sociales de la escritura.) Muchas veces, la voz de la mujer se conserva por vía de la transmisión en una voz masculina, una circunstanncia que resulta sumamente problemática porque le resta visibilidad a la voz femenina.

En la literatura del siglo XIX la creatividad fue concebida como dominio exclusivo de los hombres. Se consideraba que el escritor era el padre del texto; a las mujeres, en cambio, se les negaba crear imágenes propias de su feminidad. En la literatura se plasmaba a la mujer ideal como una criatura pasiva, dócil, sin personalidad, cuya pureza contemplativa evocaba tanto el cielo como el cementerio y que desemboca en la metáfora del “ángel del hogar”. Pero, tras el ángel se esconde el monstruo, el anverso de la idealización masculina, mismo que produce miedo a la feminidad.

Leyendo los “Itinerarios”, me resultaron particularmente interesantes las consideraciones acerca del quehacer de las historiadoras que se encuentran en muchos de los trabajos. La pregunta clave es: ¿a través de qué documentos podemos reconstruir el pasado? Encontramos fuentes escritas, conservadas en los archivos, en los tribunales, en las instancias administrativas. Pero estas fuentes tienen un formato específico que filtra “la vida real”. Me vino a la mente el libro de Nathan Wachtel, La foi du souvenir, que versa sobre los marranos, los judeoconversos, cuya vida trata de reconstruir, su material de apoyo son las confesiones, arrancadas en los tribunales de la Inquisición, a veces no se sabe, si la confesión servía para evitar la tortura. Recuerdo en este contexto también el texto de Beatriz Sarlo Tiempo pasado donde reflexiona sobre la memoria, el pasado y el recuerdo (el ensayo fue escrito a propósito de las víctimas de la dictadura en Argentina). Sarlo repasa las ideas de Friedrich Nietzsche, Walter Benjamin, Paul de Man (deconstrucción de la autobiografía) y Primo Levi sobre la construcción del discurso historiográfico. Según la autora, el diálogo sobre historia descansa en el reconocimiento de su carácter incompleto. Desde la hermenéutica, Paul Ricoeur afirma que el presente de la enunciación constituye el tiempo base del discurso, por lo que éste queda inscrito en la narración. Esta circunstancia significa que el narrador esté implicado en su historia, es decir, existe una diferencia entre la historia y el discurso sobre ella. La marca del presente sobre el acto de narrar el pasado es inevitable.

El enfoque sexuado que ocupa a las coordinadoras y a las autoras, me parece ser un gran acierto. Lo que escribimos, está determinado desde nuestra posición en el mundo, el mundo y la percepción de las mujeres dista mucho de la de los hombres. Monique Wittig distingue entre “mujeres” (se refiere a la clase dentro de la que luchamos) y “la-mujer” (el mito que es una creación imaginaria). “La-mujer” existe para ocultar la realidad de “las mujeres”. Virginia Woolfe dice al respecto: la primera tarea de una mujer escritora es “matar al ángel del hogar”. Hablando de Virginia Woolfe y recordando su exigencia de un cuarto propio, tuve que pensar en lo que dice Gloria Anzaldúa en “Borderlands”: no te detengas en buscar un cuarto propio, escribe donde puedas …

Monique Wittig considera que las mujeres siempre estamos definidas sexualmente, y en consecuencia se deriva un servicio sexual forzoso (igual al servicio militar) del que solamente las lesbianas y las religiosas escapan. También toca el tema de la libertad y la dicotomía de Hegel de amo y esclavo. Hace un símil entre hombres y mujeres, no existen amos sin esclavos, tampoco mujeres sin hombres. Judith Butler estipula que las lesbianas no son mujeres porque niegan a definirse por los hombres.

1. Empiezo con aspectos formales: la buena secuencia de capítulos lleva a la lectora interesada de la mano. Muy buena y fluida redacción de cada uno de los capítulos, y así como un buen cuidado editorial.

2. Me encantaron las consideraciones sobre el quehacer de una historiadora. Cómo encontrar los textos. Qué filtros considerar bajo los cuales se esconde la escritura de las mujeres.

Imagen de la mujer: desde la perspectiva de la grandeza, y no de la humillación y opresión.

Temario: (algunos temas)

– Religiones: iluminismo, religiosidad y misticismo franciscano. Políticas oficiales de la Iglesia Católica.

– La vida en los conventos: quién podía ingresar. ¡Dote! Por qué (entre otras razones): salvaguardar patrimonio familiar.

– Decisiones individuales: consideraciones sobre el tema de la libertad: condicionada por circunstancias sociales y económicas de una época dada. ¿Hoy? ¿Cómo es la búsqueda de la libertad?

– Libertad y escritura: caso de Harriet Jacobs: trascender su condición de esclava y de raza a través de escribir, plasmar su experiencia sobre el papel. Para Isabel Manuela de Santa María escribir significaba alejar las tentaciones del pecado.

Secuencia del libro: Consta de dos partes: la escritura y la libertad.
Introducción: Procedencia variada: África, América, España. Negras, mestizas, indígenas, blancas. Desde la grandeza. Práctica de escritura. Libertad: fuera de sistemas políticos y sociales, transgresión. Práctica de escritura. Historiografía: conocimiento es sexuado. Historiografía de contextos generales tiene mirada masculina. “Escribir historia, desde entonces, se convirtió en una necesidad del alma.”

I. Escritura de aventuras espirituales

Clara Ramírez: Las búsquedas espirituales de Inés de la Cruz (1570 – 1633)

Contexto social e histórico de la fundadora del convento del Carmen (Ex Teresa), la historia de su vida, plasmada en la Autobiografía. La convivencia de tres religiones en Toledo, lugar de la madre, que se perdió a finales del siglo XV, dando lugar a la persecución de judíos y musulmanes. Tema de las beatas. Doctrina iluminista: espiritualidad que buscaba unión directa con Dios, sin mediación de Cristo o de la Virgen. Contra iglesia dominante.

Pensé en esos dos libros al leer el artículo de Clara:

Enrique Serna, Ángeles del abismo, tema de una beata falsa.

Nathan Wachtel, La foi du souvenir, tema de marranes, judeoconversos.

Carolina Narváez: La dicha en la mística femenina. La experiencia de júbilo en Isabel Manuela de Santa María

Siglo XVIII, Nueva España. El texto “De conciencia” se encontró entre papeles del tribunal inquisitorial, por ser considerado escrito herético. Texto quizá cercano a movimiento alumbradista que en siglo XVIII tuvo notable presencia en Nueva España. Fue escrito a petición del confesor, a través de escritura revive arrebato místico. Mientras que el texto de Clara nos da las circunstancias exteriores de la vida de una monja beata, Carolina nos acerca las experiencias mismas del misticismo que significa sentir, no comprender. Para la monja escribir es esencial, entiende la escritura como oración, no escribir significa para ella entrar en al tentación del diablo. En el siglo XVIII había un descreímiento hacia beatas, se vinculaba la experiencia mística con lujuria y pecado de carne.

Sari Meléndez Barrera, Escritura y mujeres de origen africano en el ámbito conventual iberoamericano

Siglos XVII y XVIII. Juana Esperanza de San Alberto y Teresa Juliana de Santo Domingo (Chicaba). Posibilidad de salvación definía en gran medida la humanidad de una persona, presunta imposibilidad de salvación de personas africanas y afrodescendientes, justificó esclavizar a 13 millones de africanos en esta época. Comunidades monacales tenían demanda de adquisición de esclavas, en los conventos grandes de la Ciudad de México mujeres africanas constituían dos terceras partes de la población, llegaron a veces como dote de las monjas, o bien fueron criadas libres (enfemería, limpieza, cocina, huertos). La priora del convento carmelita de San José en Puebla redactó la biografía de sor Juana Esperanza. Me resultó interesante el comentario de Sari acerca del racismo que, generalmente, se piensa ser una ideología del siglo XIX, pero sor Juana Esperanza lo sufrió en el siglo XVII. En el caso de sor Teresa Juliana había ya una evangelización en África (Congo) y se percibe la transculturación entre catolicismo y prácticas religiosas de origen africano (por ejemplo, en el tratamiento animista y fetichista de figuras e ilustraciones religiosas).

II. Escritura y voces en busca de libertad

Mariana Abreu Olivera, La escritura de Harriet Jacobs: una exploración a través de sus cartas y otros textos

Marisa Belausteguigoitia escribe en la introducción de Borderlands de Gloria Anzaldúa que la interseccionalidad es la marca de diferencia que constituye el sujeto por y más allá del género, es decir, para mujeres de color no hay un “nosotras” y tampoco “mujeres”, como en el feminismo hegemónico de las clases medias anglosajonas que pueden decir “nosotras las mujeres”. Incidents in the life of a slave girl. Written by herself. Publicado bajo el pseudónimo de Linda Brent, en 1861, la misma fecha en que estalla la Guerra Civil. Diferencia entre estados del Norte y del Sur, produción algodonera en el sur, necesidad de mano de obra, en el Norte industrialización, trabajo asalariado, esclavismo marginal. (Nelson Whitehead The Underground Railway). Imagen de la mujer: “ángel del hogar” en mujeres blancas de clases medias y altas, culto a lo doméstico, distinción entre esfera pública y privada. En cambio, las esclavas, mujeres de color, ideología basada en la racialización del cuerpo. Violencia sexual y procreación para esclavizar a hijos de mujeres esclavizadas. (1807: prohibición del comercio transatlántico de esclavos). La experiencia de Harriet Jacobs autoriza su voz. Lucha abolicionista.

Christiane Benhumea Rebollo, La libertad de acción de la cacica Micaela Pérez, San Bartolomé Coyotepec, Oaxaca, siglo XVIII

En Nueva España la cacica era una mujer de linajes nobles de origen prehispánico, legalizado por reales cédulas en el siglo XVI, inicio del siglo XVII. Micaela Pérez intentó, y lo logró, divorciarse de su marido por maltrato, alcoholismo y adulterio, como queda plasmado en las actas de divorcio. Indispensable era el apoyo de la madre, ambas eran cacicas entre 1750 y 1800. Logró primero un divorcio temporal por “sevicia y malos tratamientos”. También se oye la voz del marido que acusa a la suegra haberlo inducido al alcoholismo por tener una bodega de pulque. Micaela arguye que sólo quería quedarse con su patrimonio, y finalmente logra el divorcio por el adulterio del hombre.

Claudia Llanos Delgado, El alférez, doña Catalina de Erauso. Una mujer en relación de libertad con otras

Curioso mi hallazgo de encontrar la Monja Alférez en el libro de Luis González Obregón, Las calles de México. Sucedido de la calle espalda de San Diego. El texto de Claudia es muy personal y se intercala con relatos personales en que, parcialmente, se refleja la historia de la monja alférez. Travestismo, lesbianismo. Recordé los postulados de Judith Butler en Gender Trouble, donde apunta que el género se debe a un acto performativo repetido. El destino femenino en el siglo XVI y XVII era confinamiento, sea al matrimonio, sea al convento. Parece que el travestismo de mujeres fue frecuente, con la finalidad de  conseguir empleo, oficio como soldado o marinero. Catalina escapó del convento en vísperas de su profesión como monja. Esta búsqueda de libertad se entiende en un contexto histórico específico (misticismo, abolicionista, travestismo, quizá no se entiende desde otro horizonte de perspectivas (Michel de Certeau).

La escritura de mujeres en el Diario de México (1805-1817): misterios y certezas

<strong>La escritura de mujeres en el <em>Diario de México</em> (1805-1817): misterios y certezas</strong>

Mariana Abreu Olvera

La estufa, Fitzroy Square de Duncan Grant (1936)

En mayo de 2021, me enteré de que existían al menos sesenta cartas firmadas por mujeres publicadas en el Diario de México (1805-1817), primer cotidiano que circuló en la Nueva España. Gracias a las investigaciones de Lourdes Alvarado y Lucrecia Infante tuve noticia de estas fuentes y supe, también, que estaba aún pendiente estudiarlas a profundidad. Mi acercamiento a ese periodo particular en la historia de las mujeres surgía de la inquietud que se había sembrado en mí a raíz de los hallazgos del grupo de investigación Escritos de Mujeres. Recientemente habíamos empezado a ampliar la búsqueda de textos a los siglos XIX y XX, además de continuar con la indagación de escritos de los siglos XVI al XVIII.

            Se acababa de publicar el séptimo volumen de la colección, Las Hijas del Anáhuac. Semanario literario, 1873-1874, con el que inauguramos la publicación de obras decimonónicas escritas por mujeres en México. El trabajo de edición de este texto me entusiasmó particularmente y surgió en mí la pregunta por las antecesoras directas de estas alumnas y maestras del taller de imprenta de la Escuela de Artes y Oficios para Mujeres. Contábamos con escritos de la segunda mitad del siglo XVIII, por ejemplo, el Diario de viaje de la Marquesa de las Amarillas y las Devociones varias de María Anna Águeda de San Ignacio y con escritos de mujeres de la segunda mitad del XIX. Faltaba conocer escritos de las primeras décadas del XIX. Por otra parte, había trabajado como profesora en secundaria y preparatoria y me había enfrentado a la dificultad de acercarles la historia del siglo XIX mexicano a adolescentes. No encontraba por ningún lado otro relato de esa época más que el de la guerra y el de los grandes acontecimientos políticos. Fue así que mi búsqueda me llevó a las primeras publicaciones periódicas.

            En 2023, decidí acercarme a los textos de mujeres publicados en el Diario de México a través de mi investigación de doctorado. Me di cuenta de que había alrededor de cien escritos, entre los cuales había cartas, poemas y anuncios.  Además de consultas sobre temas prácticos, hay textos que abordan asuntos vinculados a la educación de las mujeres, a sus capacidades intelectuales, a sus prácticas de lectura, al contrato sexual, cartas escritas a alguna amiga en las que la autora narra escenas y experiencias de viaje, así como poemas y cartas que describen la guerra en España.

            La mayoría de estos textos están firmados con seudónimos, aparecen publicados de forma anónima o no contamos con los datos biográficos detrás del nombre, lo que dificulta conocer quiénes son sus autoras. Esto mismo ha provocado que, en ocasiones, investigadoras e investigadores asuman que se trata de hombres, pues se sabe que algunos editores recurrían a seudónimos femeninos para escribir sobre ciertos asuntos, principalmente aquellos vinculados con los modelos de feminidad que la ilustración trajo consigo en esa época. Sin embargo, el trabajo que hemos hecho en el grupo de investigación, permite poner en duda ese prejuicio y adentrarnos en las fuentes mismas y lo que ellas tienen que mostrar.

            Muchos de los textos comparten elementos que son comunes en la escritura de mujeres, como, por ejemplo, la retórica de la feminidad, visible en varios de los libros de nuestra colección. La investigadora Allison Weber llamó así a las distintas estrategias con las que una autora recurre a estereotipos femeninos relativos a su carácter y su lenguaje para escribir en un contexto adverso. Así, por ejemplo, varias de las autoras que aparecen en el Diario de México se presentan con humildad para después poder hablar de lo que las convoca con autoridad y firmeza. Por ejemplo, en una carta enviada por “La Cocinera del colegio de…”, publicada el 19 de junio de 1807, la autora se presenta de la siguiente forma:

Señor Diarista: No es la primera ocasión que le he dado a leer mis malas letras; pero habiendo visto que oye a los que se quejan de sus males, y que ha dado varios remedios para curarlos, y que yo he sido favorecida con el que nos dio de las hormigas en aguardiente, para los dolores epilépticos, reumáticos &c. &c. &.c quiero importunar su atención, y llamársela por un ratito, a que me oiga dos preguntitas, que voy a hacerle a nombre de toditas nosotras.

A pesar de que la consulta es sobre un asunto práctico, cómo ahuyentar a las moscas, la autora recurre a las estrategias de escritura que le permiten hacerse presente en un periódico de hombres.

            Otra pista importante en el reconocimiento de la escritura de mujeres es que es más directa, sin tantas metáforas y sin muchos artificios literarios. Como ejemplo, tenemos dos cartas tomadas de la Gazeta de Guatemala, escritas por dos mujeres distintas que vivían la guerra en España y publicadas el 8 de noviembre de 1809 en el Diario de México. En la primera, firmada por Tu amiga J. de P., se lee lo siguiente:

Amiga mía: son las nueve de la noche, y hace una hora que estamos con quietud, después de treinta días de no cesar el bombardeo ni un minuto. No puedo darte una idea de los horrores y estragos que ha causado, y causa. Son once los morteros que tienen, y por consiguiente muy á menudo ván once al ayre (bombas), y en los intermedios van una, dos y á veces más. Al rededor de nuestra casa han caído más de cuarenta, pues como tenemos la Catedral enfrente, y allí saben ellos tenemos el almacén de pólvora, y que está la Iglesia y claustro lleno de gente, tienen allí su dirección; pero Dios nos ayuda, pues no obstante de haber caído seis en la Catedral, no ha pasado más que una, y aunque mató trece mugeres, é hirió catorce, es esto poco en comparación de la gente que había en la Iglesia.[1]

Es una escritura concreta que describe una situación de forma directa y sin rodeos, muy ligada a lo que la autora está percibiendo a través de los sentidos y las emociones que provoca mirar el horror de la guerra. Lo mismo que la segunda carta, firmada por Doña A. de R.:

Querida de mi alma: son las diez de la mañana, y acaba de llegar nuestra valiente gente, que ha salido en número de quinientos hombres, á destruir la batería que acaban de construir, para batirnos en brecha. Ha sido casi tenacidad el salir, pero era preciso, y han conseguido su fin matando horror de gavachos; y aunque nosotros hemos tenido alguna pérdida, ha sido nada en comparación de la suya. Estoy algo trastornada. El artillero de quien te hablé en mi penúltima murió antes de ayer: mucho lo he sentido.[2]  

En los textos que se ha constatado de que son de autoría masculina no se observa esta forma de escritura tan concreta, ni tampoco el uso de la retórica de la feminidad. Al contrario, se suele observar una construcción literaria, de un personaje modelo y el uso un tono aleccionador.

            Los seudónimos que suelen usarse son otra pista para el reconocimiento de la escritura. Los que sabemos que fueron usados por los editores o escritores con frecuencia aluden a algún calificativo irónico del comportamiento de las mujeres, como, por ejemplo, La Coquetilla, con el que firmó Carlos María Bustamante, editor del Diario, o La Descocadilla y La Desgraciada. En otros casos, los autores hicieron anagramas con sus nombres, como Antonia Pozelo Mosto y Tomasa Ontonelo Pozi (anagramas de Antonio López Matoso) o Noriama Giciona Mazorda (anagrama de Mariano Ignacio Madrazo).

            En las cartas en las que podemos inferir que son de autoría femenina los seudónimos suelen ser más directos o la firma es el nombre real de la autora o sus iniciales. En otros casos, el texto aparece de forma anónima. Además de los ejemplos citados, aparecen los nombres de Matilde Escontol, Jertrudis Palacios y Vicenta Fieluz, María Eusebia, La Colegiala de las Vizcaínas, La Viuda Queretana, La Bachillera Poblana, Doña Felipa Ibáñez, María Bartola Caldas, Juana Quintero, Sor María Gertrudis de Cristo Amador y La agradecida M. V. T. P. S.

            En los casos en los que es más difícil identificar ciertos elementos de escritura, el tema mismo de la carta puede indicar el camino. Cabe preguntarse por qué a un hombre le interesaría escribir sobre ciertos asuntos haciéndose pasar por una mujer. En algunas ocasiones, es muy evidente que existe un propósito aleccionador hacia las mujeres. Un tema recurrente en los textos escritos por hombres con seudónimos en femenino es el de la coquetería, la forma de vestir de las mujeres y su forma de comportarse socialmente.

            En otros casos, no cabe esa intención y los temas indican otras inquietudes que no se explicaría que fueran exploradas por hombres que se hacen pasar por mujeres. Por ejemplo, esta oda a la naturaleza firmada por Matilde Escontol:

A la sombra acostados
En olorosos lechos
De mirtos, y de juncos,
Y de pámpanos tiernos,
Sobre nuestras cabezas,
De los olmos y fresnos
Las ramas, se mecían
Agitadas del viento.
En sus frondosas copas
En sus frondosas copas
Con revolido inquieto.
Las ardientes cigarras,
Cantaban mil conciertos.
La melosa calándria,
Resonaba á lo lejos;

Y su compás seguía
Alondras y gilgueros.
La tórtola gemía
En los álamos secos,
Bolviendo las montañas
Sus lugares acentos.[3]

O esta carta de Juana Quintero, en la que denuncia los abusos cometidos en los baños públicos:

S. E. ya que todos tienen lugar en su periódico de U. para exponer sus ideas en beneficios del público, permita U. á una ciudadana que tome una vez la pluma para ver si se destierra un abuso que cualquiera calificará de inmoral y escandaloso, al mismo tiempo que es contrario á la modestia que debe caracterizar á nuestro sexo.
       Sepa U. pues, que las pobres como, yo que no tenemos proporción de usar de los baños tan saludables á nuestra constitución, en nuestras propias casas, ocurrimos á los baños públicos, ó temascales, pero en estos, Señor Editor, hay el odioso abuso de que en los departamentos donde se bañan las mugeres, á ciencia y paciencia de los amos, entran los hombres á proveer de agua caliente y demás cosas que se ofrecen.[4]

Ante el prejuicio que persiste en muchos espacios académicos que pone en duda la posibilidad de que las mujeres escribieran en el pasado, cabe recordar estos elementos que forman parte de la genealogía de escritura de las mujeres. Gracias al recorrido hecho en el grupo de investigación y al conocimiento que hemos desarrollado en torno a los escritos de mujeres, es posible encontrar evidencias contundentes para identificar la voz de las mujeres aunque la identidad de las autoras sea un misterio. Es un error metodológico llenar vacíos con asunciones que contradicen a las fuentes mismas. Por ello, el punto de partida es siempre escuchar a las fuentes y recurrir al conocimiento que nos ha dado estudiar los escritos de mujeres de distintas épocas.


[1] Tu amiga J. de P., “Lealtad”, Diario de México, miércoles 8 de noviembre de 1809, núm. 1499, tom. XI, p. 554.

[2] Doña A. de R., “Lealtad”, Diario de México, miércoles 8 de noviembre de 1809, núm. 1499, tom. XI, p. 555.

[3] Matilde Escontol, “Oda”, Diario de México, miércoles 6 de noviembre de 1805, núm. 37, tom. 1, p. 145.

[4] Juana Quintero, “Abusos en los baños”, Diario de México, lunes 7 de junio de 1813, núm. 169, tom. I, p. 688.

¿Quiénes son las trabajadoras del hogar en México? Historias de vida de Ana Méndez y María Méndez

¿Quiénes son las trabajadoras del hogar en México? Historias de vida de Ana Méndez y María Méndez

María de los Ángeles Pérez Martínez

Huautla de Jiménez, Sierra Mazateca, Oaxaca,
Julio 2025.

Las trabajadoras del hogar remuneradas y no remuneradas son el sostén de la vida, su labor permite que otras personas tengan tiempo libre, espacios dignos, rompa limpia y alimentos preparados. Yo, puedo escribir este texto gracias a varias personas, principalmente a mi mamá y a mi papá, ambos con su trabajo me han permitido tener tiempo y recursos para desarrollarme como historiadora. Gracias a que mi mamá Esperanza Martínez ha limpiado nuestros espacios y cocinado para nosotros, he tenido el tiempo de estudiar hasta la universidad,  gracias a que ella hizo los alimentos yo tengo la oportunidad de venir a escribir este texto a la Biblioteca Central de la Universidad Nacional Autónoma de México.

De esta misma manera, la construcción del conocimiento sin apoyo colectivo y social sería imposible; la investigación que hace posible este escrito la he podido realizar gracias a mi madre, a mi abuela, a mi hermano, a mis primas y al trabajo de mis profesoras y compañeras de la carrera, también gracias al tiempo y al espacio que me brindaron las hermanas Ana y María Méndez Hernández quienes me permitieron recopilar sus voces como fuente primaria de mi tesis de licenciatura.

Es necesario mencionar que este texto se mueve en las tierras de la historia feminista, la historia oral y la historia del tiempo presente. La historia feminista hace visible lo obvio: “la experiencia de ser mujer es distinta a la de ser hombre, y que ambas experiencias dan como resultado diferentes historias”, según María Milagros Rivera Garretas, hablar de mujeres trabajadoras exige una mirada distinta a la de la academia masculina. Por otro lado, la historia del tiempo presente abrió la posibilidad de hacer un análisis histórico de una “realidad social vigente”, según Ángel Soto. Por último, la historia oral pensada, a partir de la definición que dio María del Carmen Collado, como “una metodología creadora o productora de fuentes para el estudio de cómo los individuos […] perciben y/o fueron afectados por los diferentes procesos históricos de su tiempo”.

Estas miradas y/o formas de acercarse al pasado me han dado las herramientas para recopilar las voces de dos mujeres que compartieron sus experiencias como mujeres y trabajadoras. Todo esto en el marco de la historia de vida que tiene como producción final un documento autobiográfico.

De noviembre del 2024 hasta abril del 2025 entrevisté en diferentes momentos a Ana Méndez y María Méndez, en sus respectivas casas ubicadas en el Estado de México. Desde que inicié este proyecto hablé con ellas y aceptaron participar de manera muy entusiasta en esta investigación. Para que el proceso de entrevistarlas fuera cómodo para todas las partes involucradas, partí de la honestidad enunciando cuáles eran mis objetivos y el porqué mi interés por sus experiencias. Además, para animarlas a hablar sin miedo, apelé a que todas tenemos la libertad de hablar de nuestras experiencias, así como ser escuchadas con atención y respeto, insistí en que sus testimonios son importantes para el conocimiento histórico.

Como historiadora feminista creo firmemente que hace parte de nuestra labor recopilar voces de otras mujeres, conservarlas para que estas no se pierdan y así armar nuestros archivos documentales y audiovisuales. También, considero que una actitud política es estar dispuestas a construir conocimiento histórico desde la curiosidad, el cariño y el respeto por las otras, desde marcos teóricos y metodológicas rigurosos que nos permitan análisis sólidos y cuestionamientos apropiados, dejando de lado la miseria masculina para así vernos como mujeres históricas. Ellas me contaron su vida, me narraron su niñez, su juventud, sus maternidades y sus trabajos, por lo que siempre estaré agradecida, pues me enseñaron una nueva forma de ver la experiencia de las mujeres trabajadoras.

 En este texto quiero centrarme en observar quiénes fueron antes de ser trabajadoras adultas, para no perder de vista que son humanas y que han cambiado junto con su contexto. Ellas nacieron mujeres y eso marcó toda su experiencia de vida, nacer mujer es un hecho histórico e interpretable nos dice la historiadora, María Milagro Rivera Garretas. También fueron niñas y jóvenes que aprendieron sobre el trabajo y el valor de este a partir de su madre Sirenia Hernández, quien fue la adulta que las acompañó en esta etapa de formación. Además, en ese tiempo construyeron una idea del trabajo que repercutió en sus experiencias laborales ya siendo adultas. Ana Méndez y María Méndez nacieron en la década de 1960 en la Sierra Mazateca, ubicada en el estado de Oaxaca, México. Son parte de la comunidad indígena mazateca de donde aprendieron su lengua materna, mientras que el español fue su segunda lengua que asimilaron en la educación básica y en la capital mexicana. Actualmente ambas viven en el Estado de México, en municipios que se encuentran en las periferias de la ciudad  llamados municipios dormitorio. Son nombrados así porque es usual que sus habitantes lleven una vida laboral, escolar y social en un lugar diferente y lejano a su domicilio. En el caso de las hermanas Méndez, viven en el Estado de México mientras que sus lugares de trabajo están en la Ciudad de México, a lo que para llegar se invierten más de dos horas en transporte publico.

Las hermanas Méndez vivieron la niñez y parte de su juventud en el municipio de San José Tenango ubicado en la Sierra Mazateca, en donde fue común que realizaran tres jornadas de trabajo: la escuela, la casa y el campo. El trabajo fue un aspecto que atravesó esta etapa de sus vidas. Para que ellas accedieran a la educación primaria y secundaria tuvieron que hacer esfuerzos físicos extras como el caminar horas de un pueblo a otro. Este recorrido no lo hacían solas, lo hacían con sus amigas con quiénes se organizaban para el cuidado de todas y de los niños más pequeños, entre ellas se dejaban pistas en el camino parar saber que alguna ya había pasado. Esto nos hace recordar la importancia de la organización cotidiana de niñas y mujeres ya son ellas las que cuidan la vida. Por otro lado, desde pequeñas se hicieron cargo del trabajo doméstico, ellas cocinaban y limpiaban.

En San José Tenango que es de la Mazateca Alta y de la subregión Tierra Templada, predomina el bosque tropical y en el cual son posibles los cultivos de maíz, frijol, chile, café, arroz. Para el tiempo en el que mis protagonistas vivieron ahí (1960 a 1980), su familia dependió económicamente de la tierra y las cosechas que esta pudo darles. La lluvia permitió que la magia de los cultivos ocurriese, es por ello, que a lo largo de las entrevistas que trataron sobre esta época de sus vidas fue común las menciones a la lluvia y de cómo esta formó parte de la vida cotidiana: “Ay, sí, allá sí [risa], llovía muy seguido, a veces nos agarraba hasta la escuela lloviendo, saliendo de la escuela y hasta llegar a la casa, llueve, llueve, llueve, llueve toda la noche, y si no, hasta otro día otra vez. Pero no hay de otra, tenemos que caminar”(Ana Méndez Hernández entrevista realizada el 19 de noviembre de 2023).  

Ellas aparte de sobrellevar a la lluvia, también se dedicaron a la siembra y a recoger las cosechas que eran para el consumo familiar y para la venta, de la cual también participaron. Asimismo, tenían que hacer que el maíz y el café fueran comestibles, desarrollando los procesos para que esto fuera posible; moler el café o el nixtamal. Todos estos procesos eran manuales ya que no había luz eléctrica, a pesar de tener la presa hidroeléctrica Miguel Alemán cerca de su comunidad. Respecto al café, ambas le dedicaron un espacio considerable para hablar de este y de su comercio, lo cual me llamó la atención, gracias a esto, me encontré y reflexioné sobre la historia agraria, política, social y cultural de México de la cual, ellas son participantes importantes. La producción de café ha sido parte fundamental de la historia de la Sierra Mazateca y de sus habitantes, como en el caso de las hermanas Méndez Hernández. La caficultura fue introducida en el siglo XIX en San José Tenango ya que este fue elegido como uno de los lugares idóneos para la cosecha del grano por el gobierno de Porfirio Díaz.

Para el tiempo en el que Ana y María entraron al mercado cafetalero este ya estaba regulado a nivel nacional e internacional. María Méndez expresó en la primera entrevista que ellas iban a una tienda a vender el café que cosechaba su familia, este lugar le pertenecía a un Instituto. Ella me explicó que entregaban su café, después tenían que esperar un tiempo a que se vendiera y dependiendo del precio de venta recibían una paga. La institución a la que se refirió es el extinto Instituto Mexicano del Café (INMECAFE), el cual inició sus operaciones en 1958. Este se encargó de la producción dentro del país y de negociar a nivel internacional los precios de exportación. Mientras el INMECAFE operó en el país también implementaron un sistema de compra a los pequeños y medianos productores, a través de las Unidades Económicas de Promoción y Comercialización. Es probable que al lugar en donde Ana y María dejaban su café haya sido uno de estos sitios. En estas unidades las personas dejaban su producto y éstas recibían un vale para después ser cobrado, la retribución iba de acuerdo al precio en el que se vendiera el café que entregaban.

Como vemos, la caficultura atravesó la niñez y juventud de las hermanas Méndez entre 1960 y 1980. En sus testimonios ambas expresaron lo pesado del trabajo físico, desde acarrear el agua hasta preparar el grano y, después, llevarlo a las instalaciones del INMECAFE. Para ellas y sus familias este era su principal trabajo. En este periodo fue la primera experiencia de trabajo para las dos: “Antes se daba muy bonito [el] café y pues a eso se dedicaba la gente, esa era su trabajo, no se aburría la gente, era para ellos eran un dineral no podía caer ni un café, no podía desperdiciar nada. Lo recogía[n] todo, todo, hasta lo que se caía abajo de sus árboles lo recogía la gente porque era muy caro” (Ana Méndez Hernández entrevista realizada el 19 de noviembre de 2023). Sin embargo, los beneficios de este cultivo no tardaron en desaparecer. A finales del siglo XX el neoliberalismo cobró fuerza y se liberó el mercado del café, los organismos nacionales e internacionales que se encargaron de regularlo perdieron fuerza, el INMECAFÉ dejó de operar en 1989. Lo que repercutió en el día a día de las personas, la señora María Méndez lo expresó de la siguiente manera: “Y cuando de repente se vino abajo todo, pues […] se perdió el Instituto […], la gente sufría mucho, hasta ahora sigue sufriendo, ya no hay dinero, ya no hay trabajo, y no se puede hacer nada, entonces por eso gente viene a […] la ciudad, porque ya no tienen trabajo allá.”

Fenómenos como el descrito en el párrafo anterior, así como la industrialización y la urbanización en México dieron como resultado el empobrecimiento del campo y la migración indígena. Como fue el caso de Ana y María, ellas migraron a la capital de México en 1983 en busca de mejores oportunidades laborales. Ya instaladas en la ciudad trabajaron en diferentes lugares, sin embargo, el trabajo del hogar fue en donde tuvieron mayor estabilidad económica. La mayoría de las mujeres migrantes que llegaron a la Ciudad de México y a sus alrededores desde los ochenta se han dedicado principalmente al trabajo informal y al servicio doméstico, aunque esto fue variado según Mary Goldsmith.

Durante 1970 las trabajadoras del hogar conformaban la cuarta parte de la población activa laboral femenina, sin embargo, para la década de 1990 solo una de cada nueve mujeres trabajadoras se dedicaban al trabajo del hogar. María Méndez comenzó su trayectoria laboral como trabajadora del hogar entre 1984-1985, su hermana Ana inició a trabajar con ella en 1986. Desde entonces ambas han trabajado sin ser consideradas como trabajadoras por sus empleadoras y por las leyes mexicanas, no ha existido un mecanismo real en el que se respete sus derechos laborales, por lo que ellas y otras mujeres dependieron los intereses de sus patrones y patronas. Por estas razones ha existido una lucha constante de mujeres por dignificar su trabajo, mejorar las condiciones y garantizar los derechos laborales. En 2019 en México se llevó a cabo la reforma del Capítulo XIII de la Ley Federal de Trabajo para que las obligaciones de los y las empleadoras fuesen más claras y se registró el Sindicato Nacional de Trabajadores y Trabajadoras del hogar (SINACTRAHO). Sin embargo, con el tiempo ellas aprendieron a negociar sus condiciones laborales y a resistir las injusticias que también se suscitaron. A pesar de todo, ellas reconocen que sus trabajos les dieron un espacio de libertad en sus vidas, no dependieron económicamente de sus parejas y pudieron sostener a sus hijos. Ana en la última entrevista que tuvimos me dijo que el trabajo del hogar le dio una casa y la flexibilidad de horarios para atender en momentos urgentes a sus hijas.

Con esto quiero cerrar, las mujeres trabajan y construyen sus espacios dignos a pesar y por encima de los aparatos estatales y de sus leyes patriarcales. Ellas desde el inicio de sus vidas se han sostenido con el trabajo de sus manos y de su cuerpo, trabajaron la tierra y limpiaron casas, han estado activas en los primeros procesos para que una sociedad se pueda alimentar, para que puedan beber café y para que puedan tener tiempo libre. La vida en estas décadas no hubiera sido posible sin la labor de mujeres como Ana Méndez y María Méndez. Por ello, sus voces deben de ser recogidas y resguardadas para no olvidar de dónde venimos todas, para no olvidar que ellas merecen más y exigir que las deudas con ellas sean saldadas, que es su derecho tener una vejez digna ya que ellas le dieron a este mundo su niñez, su juventud y adultez.


Entrevistas

Entrevista a Ana Méndez Hernández, Estado de México, 19 de noviembre de 2023.

Entrevista a Ana Méndez Hernández, Estado de México, 21 de abril de 2024.

Entrevista María Eufenia Méndez Hernández, Estado de México, 18 de noviembre de 2023.

Bibliografía

Cárdenas Gómez, Erika Patricia, “Migración interna e indígena en México: enfoques y perspectivas” en Intersticios Sociales, El Colegio de Jalisco n. 7, marzo-agosto, 2014, pp. 17-2. 

De Garay, Graciela (coord.), La historia con micrófono, México, Instituto de investigaciones Dr. José María Luis Mora, 2006, 116 p.  

García Cerqueda, Osiris, “‘Todos somos hijos del café’. Capitalismo, Estado y subjetividades emergentes en la historia de la sierra mazateca: de la caficultura decimonónica a la lucha contemporánea por el poder municipal”, Tesis, 2023 

Goldsmith, Mary, “De sirvientas a trabajadoras: la cara cambiante del servicio doméstico en la ciudad de México” en Debate Feminista, n. 17, abril, 1998, pp. 85-96. 

Rivera Garreta, María Milagros, La diferencia sexual en la historia, España, Universitat de València, 2005, 199 p. 

Robles Berlanga, Hector Manuel, et al., “Producción de café en la Sierra Mazateca”, tesis, unam 1988. 

Soto Gamboa, Ángel “Historia del presente: Estado de la cuestión y conceptualización” en HAOL, n. 3, invierno, 2004, pp. 101-116. 

Experiencias de investigación

Experiencias de investigación

Experiencia investigativa. Un compartir entre historiadoras.

Grupo de Investigación Escritos de Mujeres

Relato experiencial de la historiadora Claudia Lucotti.

Claudia Lucotti

Mi experiencia de investigación (que también es mi experiencia de vida)

Desde niña me interesé más en figuras femeninas, tanto en la literatura como en la vida real. Creo que las mujeres que me rodearon eran mucho más complejas, atractivas y creativas que los hombres. Pero donde en realidad empecé a estudiar e investigar temas relacionados con mujeres fue ya como profesora de la Facultad de Filosofía Letras en los años 80/ 90 cuando participé en el Seminario de Escritura Femenina conformado por varias colegas de Letras Modernas (Argentina Rodríguez, Charlotte Broad, Flora Botton, Nattie Golubov, Marina Fe) donde, a partir de varias lecturas de las feministas anglófonas (Toril Moi, Elaine Showalter, etc.) comenzamos a revisar tanto los programas de nuestros cursos como nuestros trabajos de investigación y traducción (la traducción crecientemente feminista de textos literarios y críticos siempre resultó central a nuestro proyecto). Un ejemplo interesante de estos cambios fue que Virginia Woolf figuró por primera vez en nuestros cursos; otro fue la traducción y publicación de la antología Otramente: lectura y escritura feministas. Un último comentario sobre esto fue que todos nuestros proyectos y propuestas fueron siempre acogidos con lento pero creciente interés tanto en nuestra Facultad como en otras instituciones cercanas, aunque sospecho que en un inició pudimos haber sido vistas como algo excéntricas por más de un colega “de la vieja escuela”. Pero el hecho de funcionar como un grupo sólido, solidario y unido nos fue siempre de gran ayuda.

A partir de este momento inicial es indudable que de manera progresiva todas mis actividades académicas se fueron organizando cada vez más en torno a los estudios de la mujer/ el feminismo/el género (como, por ejemplo, mi tesis de Maestría sobre la poética de la escritora canadiense Margaret Atwood) y si bien las teóricas anglófonas y francófonas han sido, en términos el referente central, quiero señalar cómo incorporé progresivamente a pensadoras mexicanas y latinoamericanas (la lectura de los textos de Marta Lamas sin duda fueron muy importantes). También, viendo hacia atrás me doy cuenta de que tanto en mis investigaciones y traducciones así como en mi docencia, pasé de trabajar a autoras  anglófonas canónicas, a interesarme por escritoras poscoloniales, inmigrantes, racializadas e incluso indígenas de Canadá en torno a temas como cuerpo, sexualidad, violencia, identidad, memoria y autobiografía. De forma paralela, mis referencias teóricas se diversificaron para incluir lecturas más recientes sobre estos temas, como por ejemplo seccionalidad, géneros disidentes, decolonialidad, etc. Por último, agregaría que todo lo anterior me ha llevado a posicionarme y a expresarme de modos mucho más propios y personales a la hora de presentar mis trabajos.

Finalmente, me gustaría hablar de algunos otros aspectos de este proceso así cómo de los retos que ha implicado. Si bien no es novedad referirse a cómo un proceso de estudio llega a impactar en la vida cotidiana de alguien me gustaría mencionar los siguientes puntos. Ante todo, creo que de modo recíproco muchos de los temas y planteamientos que fui adquiriendo de las lecturas y discusiones académicas, por un lado adquirieron más sentido al ligarlos con mis experiencias y observaciones de la vida real, mientras que por el otro,  me permitieron entender con mayor profundidad y complejidad una gran cantidad de situaciones  de vida tanto propias como de mi entorno. Sin embargo, debo aclarar que el proceso para transformar en la práctica formas de ser, proyectos de vida, y dinámicas en las relaciones a partir de los nuevos paradigmas que ofrecía el feminismo,  muchas veces me resultó largo y difícil. Sumado a esto, creo que es un proceso que no termina, pues en la medida en que se siguen dando discusiones importantes en torno a las mujeres, el feminismo, y sobre todo, las muy actuales sobre género, siempre surge una nueva reflexión.  Finalmente, a esto se suma una cuestión generacional, ya que cada vez encuentro menos interlocutoras de mi edad con quien discutir y compartir muchas de estas nuevas preocupaciones tanto académicas como de vida. Pero, en cambio, me da mucho gusto y esperanza ver cómo muches de mis estudiantes, ya desde los primeros años de la licenciatura, tienen una clara conciencia acerca de estos temas además de un interés voraz por involucrarse en muchas de las discusiones más recientes en torno a estos temas. Como comentario final, me gustaría decir que el haberme involucrado en el estudio de textos de mujeres sí cambio mi vida para siempre.


Claudia Elisa Lucotti Alexander es Licenciada y Maestra en Letras Inglesas por la UNAM. Es profesora Titular A de Tiempo Completo del Colegio de Letras Modernas (Inglesas). Sus principales líneas de investigación son Literatura canadiense en inglés, Escritura de mujeres y Traducción cultural. En años recientes también se ha especializado en la obra y la traducción de autoras indígenas de Canadá, muchas veces en diálogo con poetas indígenas de México.  Ha impartido numerosas asignaturas para la Licenciatura en  Letras Inglesas; en años recientes éstas han sido Seminario de Investigación y Tesis, Seminario de Literatura Inglesa, Literatura Poscolonial y Literatura Medieval. También tiene numerosas publicaciones y presentaciones sobre estos temas.

Desde 2002, co-coordina junto con el CISAN la Cátedra Extraordinaria de Estudios Canadienses “Margaret Atwood, Alanis Obomsawin, Gabrielle Roy”. Asimismo, la puesta en marcha y el seguimiento del proyecto Meridiano 105 dedicado a traducir y difundir la poesía de escritoras indígenas de Canadá dentro del marco de la Cátedra, y en el que participan estudiantes,  ha sido otra actividad importante.

Ha sido representante de la Facultad ante el CAAHyA y la COEL. Destaca la labor emprendida como parte de la Subcomisión de Investigación de Lenguas para conocer más acerca de la rica pero compleja situación de la pluralidad lingüística en la UNAM. En 2009 recibió el Reconocimiento de la Gobernadora General de Canadá y en 2021 el Reconocimiento UNAM, Sor Juana Inés de la Cruz.

Las tres amigas: Teresa, Clara y Catalina

Las tres amigas: Teresa, Clara y Catalina

Dra. Caro Narváez
Tres Guineas

Las amistades intangibles son una figura que nace de mi a partir de experimentar el sentimiento que me produce leer a otras del pasado. He percibido que al leer una verdad escrita por otra se han resuelto incógnitas que consideraba imposibles, he percibido como al producirse una sensación de espejo me reflejo en aquella otra que me da medida: la amiga, y también, la maestra. Al ver su grandeza me es cercana y posible la mía. La necesidad que surge de darle lugar a esta experiencia, también, es trazada a partir de mis lecturas de monjas novohispanas. Muchas de ellas remiten a ideas que han heredado o que consideran pertenecientes a su genealogía femenina: beguinas, beatas, monjas, iluminadas y místicas. He de recordar a Sor María Coleta una monja oaxaqueña que en una inspiración refiere el misterioso verso de Teresa de Ávila “vivo sin vivir en mí”

…Porque se me juntaba con tan grandes ansias, que paresía se me salía el alma; me duraron las lágrimas sería asta las nueve. Aunque an pasado otras cosas de ablas, no puedo ponerlas porque esta cosa que ahora siento no me da lugar, porque sobrepasa a todo cuanto me pasado siempre, pues bibo sin bibir en mi…Dios me guarde su bida muchos años, Hija que en Jesús le ama, Sor María Coleta.[1]

El relato de Sor Coleta es conmovedor, se sale el alma pues en la emoción o ansia que le produce la Divina Presencia pierde las palabras, no hay lugar para la descripción. Sin embargo, es a través de lo dicho por Teresa de Jesús que encuentra una manera de decir lo que ha nacido en el silencio y parece no traducible. Sor Coleta leyó esta maravillosa poesía lírica dejada por Teresa, en quien ella depositó su experiencia:

Vivo sin vivir en mi

Vivo sin vivir en mí,
y tan alta vida espero,
que muero porque no muero.

Vivo ya fuera de mí,
Después que muero de amor,
porque vivo en el Señor,
que me quiso para sí.
Cuando el corazón le di
Puso en él este letrero
Que muero porque no muero.

Aquesta divina unión,
del amor en que yo vivo,
ha hecho a Dios mi cautivo
y libre mi corazón.
Y causa en mí tal pasión
ver a Dios mi prisionero
que muero porque no muero[2]

He considerado las amistades intangibles como un soporte al alma y he visto el efecto inmediato que tienen. Considero que, si diéramos lugar al sentimiento producido en esta relación, la imaginación se nutriría y lograríamos enlaces impensables e inauditos como los que solo pueden resultar del pensamiento libre de una mujer.

            La amistad intangible puede, en todo caso, solo surgir frente a un libro vivo, referencia que ha hecho la historiadora María Milagros Rivera en la que plantea que, un libro vivo está lleno de profecías, un libro con vida: “tiene vida porque no está hecho de letra muerta y aburrida sino de esa cosa maravillosa que va constituyendo cada existencia”.[3] Así que las mujeres reconocemos un libro vivo cuando se despliega ante nosotras, pues la experiencia de sentir a otra en una enunciación real y verdadera llena de sentido nuestra obra.

            El ejemplo que ahora mismo me acompaña es la amistad entre Teresa de Jesús, Clara de Asís y Catalina de Siena como la expresión de un milagro “gracias al cual un ser humano acepta mirar a distancia y sin acercarse a ese ser que le es tan necesario como el alimento”.[4] Aquel ser se mira en la distancia y en la cercanía, se acoge en un espacio nacido para que llegue la amiga. El espacio nacido en mí, propicia sentirme capaz de reconocer en otra lo que anhelo para mí, y así admirar y no envidiar, aprender y pulir. El espacio que nace en mí y da lugar a otra, es también, la duda o el temor frente a un camino recién descubierto, ¡la iluminación! el sitio que nace y permite el reconocimiento, es, también, la experimentación de la piedad, a la manera de María Zambrano; un sentimiento de heterogeneidad del ser y la sabiduría para tratar con ese misterio.[5]

            Es profundo aquello que he visto nacer en mí y en Teresa al mantener un estrecho vínculo con Clara y Catalina. De igual manera, siento que hay una simplicidad en la amistad, evidencia de lo hermoso y de lo que propicia en cada una, por tanto, de lo manifiesto. Una posible locura que te valida y te permite estar enunciada, dicha. Es esa la amistad en la que esculpo todos los días, aquella en la que no me cincelo para agradar y en la que me complace saber que a mi amiga deleito; pues no hay otra atrás de mí.

            La poeta Nahui Olin, en su poemario Tierna soy en el interior, recoge un poema titulado “Cuando estoy cerca de mis amigas”. Nahui relata un goce, un arrebato misterioso que la restaura en donde ella recibe y ofrenda:

Completamente
            Reflorecida
de
mi
            juventud
soy
como
una
diosa
poseída
                        por la
                        locura
            que
            se ríe
de las desgracias
                        de la vida
                        que olvido
y
me
río
poseída
por la
locura
como
una
diosa
colocada
                        en
                        la vida
para embellecer a mis amigas
            y
            se
            dice
            que
            yo
            tengo
                        encerrados
            en
            mis
            ojos
            misterios
            de países
            nuevos
            que
            tienen
            risas
                        placeres
                        reflorecidos
            en mi juventud
            que me convierten
            en una diosa
            poseída
            por la
            locura
            que
            se ríe de las desgracias
                           de la vida
cerca de mis
              AMIGAS. [6]

El término Amistad intangible, surge en mí, a partir de considerar las relaciones de profunda entrega que nacen con mujeres del pasado. Relaciones que significan y dan lugar en el mundo, lugar en el que se origina y en el que se concibe. Una amistad nacida a través de la escritura y de la lectura, amor que crea lazo entre creadoras y que a manera de circuitos espirituales y misteriosos dejan nacer una relación. En una amistad intangible se vive una doble creación; no solo porque la mujer que lee a otra encuentra medida y ejemplo, sino, además, porque la creación se percibe acompañada, asistida; nace una relación mientras se desprende un fruto.

Teresa vivió entrañables e intangibles amistades con Clara de Asís y Catalina de Siena. Dos mujeres que han dejado huella en la vida espiritual de occidente, pero, que, sobre todo, han sido sostenedoras de una tradición de espiritualidad femenina que habla y actúa en consonancia de Amor, del vínculo, de la circularidad de la unión emocional, espiritual y afectiva. Mujeres de grandes obras que tuvieron en su horizonte una conciencia clara de emisión y genealogía femenina.

Intento mostrar que la percepción sobre la distancia que se marcó entre estas tres mujeres, se vuelve otra en la mediación con lo intangible. El trecho percibible entre un siglo y otro solo es capaz de ser recorrido si nace el milagro del encuentro, de la afectación que produce la escritura y la experiencia de otra que se muestra, aparentemente, lejana. El distanciamiento que existe entre Clara, Catalina y Teresa es proximidad que se funda como amistad intangible, reconociendo en otra, obra viva y lección imprescindible.

Teresa y Clara: apuntes sobre una amistad

Clara de Asís había nacido en el siglo XII en Italia en 1193 o 1194 y había fallecido en 1253, la labor que desempeñó como fundadora de las religiosas franciscanas le ha dado el atributo de ser la primera mujer que redactó una regla escrita que ha aprobado la iglesia.[7] Durante 40 años Clara fue la superiora del convento de San Damián, escribió una forma de vida en la que insistió en la pobreza y que fue la base para la regla que ella misma redactó con posterioridad (1247-1252), adaptación para las religiosas de la regla franciscana. Regla basada en el evangelio y no el cúmulo de preceptos que para entonces la iglesia estipulaba.

Santa Clara le enseñó a Teresa a esforzarse, a continuar lo comenzado. Bajo el apoyo de ella y de lo escrito en la Regla que soñó, Teresa compaginó su ideal de comunidad tiñéndolo de la experiencia que Clara de Asís había ya consignado en su regla. En el Libro de la vida (33,13) Teresa se refiere a Santa Clara así:

El día de Santa Clara, yendo a comulgar, se me apareció con mucha hermosura. Díjome que me esforzase y fuese adelante en lo comenzado, que ella me ayudaría. Yo la tomé gran devoción, y ha salido tan verdad, que un monasterio de monjas de su orden, que está cerca de éste, nos ayuda a sustentar; y lo que ha sido más, que poco a poco trajo este deseo mío a tanta perfección, que en la pobreza que la bienaventurada Santa tenía en casa, se tiene en ésta y vivimos de limosna; que no me ha costado poco trabajo que sea con toda firmeza y autoridad del Padre Santo, que no se puede hacer otra cosa, ni jamás haya renta. Y más hace el Señor, y debe por ventura ser por ruegos de esta bendita Santa, que sin demanda ninguna nos provee Su Majestad muy cumplidamente lo necesario. Sea bendito por todo. Amén.[8]

Santa Clara es sentida por Teresa como protectora, mientras que es vista como guía. El soporte que le da conocer las condiciones en las que vivió Clara, ayuda a Teresa a no decaer y a confirmar que el camino de bienaventuranza esta ya trazado. La obra de Clara le ínsita a una fe viva. Es justamente en la regla de Clara de Asís donde descansan algunos señuelos que Teresa de Ávila va a retomar para su obra.

Teresa y Catalina: dos amigas lejanas en el tiempo

A Teresa de Ávila le llegaron ecos de la leyenda de Santa Catalina de Siena. Desde muy pequeñas habían tenido experiencias místicas que las condujeron a una práctica de oración y gusto por la soledad. Seguramente Teresa conoció de la voluntad férrea de Catalina al no admitir el destino que su padre pretendía para ella: resistirse frente al matrimonio cortando su melena y ensimismándose cada vez más, acto que resultaría para Teresa motivo de admiración. Catalina es una luz para Teresa, cuando aparece el conflicto, la invoca y le pide soporte.

            La obediencia es trasmitida por Catalina como una gran protectora, es, además, una guiadora. De la obediencia se desprende la humildad, guardiana de los males que afectan al corazón humano: la envidia y la calumnia. Teresa inició su obra renovadora a sus 47 años, después de haber conocido el rigor del claustro y la libertad ofrecida por los votos; mientras tanto Catalina trabajó fuerte siendo muy joven dejando un legado importante pero mucho menos abundante que Teresa, Catalina murió a los 33 años mientras que Teresa lo hizo a los 67. Pese a las diferencias territoriales y de edad, Teresa no dudó en mirar a Catalina, su juventud no fue motivo de duda, le permitió reconocer la fuerza de otra que en circunstancias, tal vez más difíciles, había llevado a cabo su intención de perfección.

            Teresa reconocía en Catalina verdad, experiencia y palabra llena de veracidad, esto permitió el nacimiento de una amistad intangible, la experiencia de sentir a otra en una enunciación real y verdadera. La confianza acrecentada en Dios experimentada por Teresa, le permitió salir a fundar, después de muchos años de una relación contemplativa y de quietud que también traía consigo estabilidad. Teresa hizo frente a la calle, los caminos sinuosos, el bosque, el calor, la gestión y lucha por los recursos con la palabra que argumenta y sostiene actos, además, de con una vida interior explorada y reconocida por sí misma.


[1] Cartas de Sor María Coleta, CDMX, Archivo General de la Nación, indiferente virreinal, Caja 6340, exp. 005, carta 15 [96v] [44v]

[2] Teresa de Jesús, Obras completas…op.cit., [Poesías págs.: 1177-1178-1179]

[3] María Milagros Rivera Garretas, Teresa de Jesús, edición bilingüe, editorial Sabina, 2014, pág. 29

[4] Simone Weil, La amistad pura, op.cit., pág. 99

[5] María Zambrano, Para una historia de la piedad, Aurora: papeles del seminario María Zambrano, 2012, págs. 64 a 72.

[6] Nahui Olin, “Cuando estoy cerca de mis amigas” en Tierna soy en el interior, editado por: Patricia Rosas Lopátegui, Nahui Olin Sin principio ni fin. Vida, obra y varia invención. Universidad Autónoma de Nuevo León, México, 2011, págs. 109-110. Vale la pena aclarar que no hay error en la forma como está escrito el verso. Nahui jugaba de maneras sorprendentes con la forma y la imagen de su poesía.

[7] Sor Ma. Victoria Triviño Monrabal, OSC, Balague (Lleida), “El libro que da forma a la vida claustral: la regla de Santa Clara, en los 800 años de la fundación de las clarisas (1212-2012), pág. 427, Tomado de: https://dialnet.unirioja.es.

[8] Teresa de Jesús, Libro de la Vida en Obras completas, director, Alberto Barrientos, 3 edición, Editorial de Espiritualidad, Triana 9, Madrid-16, 1984, pág., 232.

Conversaciones

Conversaciones

Teoría y Metodología de la historia feminista

Conmemoración

Seminario de Investigación Escritos de Mujeres

IISUE-UNAM

Martes 7 de mayo del 2024.

Segundo espacio de conversación. Lo que propicia la investigación colectiva. Investigaciones realizadas en relación.

Clara Ramírez

Clara Ramírez:

Atendiendo las percepciones de quienes se suman y llegan con sus ideas, de quienes traían los textos…ha sido realmente un trabajo colaborativo de las alumnas de la clase que normalmente funcionaban de interlocutoras, aunque no estuvieran en el Seminario y no conocieran la Colección en principio, todo esto ha sido un proceso de trabajo colectivo y colaborativo desde el inicio. Para mí ha sido producto de un trabajo en relación que ha implicado muchos retos, pero que también creo que es la mejor manera de trabajar.

Ayer hablábamos un poco de cuáles son los caminos de investigación y pienso que un pilar fundamental de todo nuestro trabajo ha sido trabajar en colectivo. Quisiera empezar antes de darle la palabra a la coordinadora de la mesa, presentando a las personas que ahora están en el Seminario a las que han pasado por el Seminario, porque de alguna manera es re-conocernos y conocer todo este trabajo que nos ha llevado a todo lo que les hemos venido contando en estas Conversaciones.

En primer lugar, presento a Claudia Llanos que la conocen, porque muchas han sido sus alumnas. Claudia ha sido integrante del Seminario desde el principio y ha tenido a cargo la edición de los libros. Queríamos que esos textos de mujeres que nadie había conocido y que estaban ahí a disposición del público pero que a nadie le habían interesado tuviera ediciones cuidadas, con todos los criterios filológicos de una buena edición histórica como se han editado los clásicos, con todo el respeto y la dignidad que merecían estos textos tan importantes. Textos que desde el siglo XVI se han mantenido y han llegado hasta nosotras.

Son para mí un regalo invaluable por lo que, repito, queríamos tratarlos con esa dignidad. Por suerte Claudia estudio filología hispánica en la Universidad de Salamanca en un momento en que esa carrera era la mejor en Hispanoamérica porque ahí estaban todos los que conforman la Academia y el Centro Cervantes, los que participaron de los diccionarios etimológicos de la lengua… Gracias a esto tenemos criterios claros de trabajo, qué quitar, qué poner, cómo hacer la edición y qué respetar… Esto ha sido una parte muy importante del Seminario y también muy importante para el trabajo colectivo, pues en este sentido tenemos directrices claras pero también respeto. Alrededor de esto hay un proceso de trabajo que es al que nos vamos a referir en la jornada de hoy. Agradecerle a Claudia la codirección de la edición y el cuidado de las ediciones y la coordinación de esos grupos de edición que han ido creciendo.

Nuestra edición de Inés de la Cruz fue un trabajo sin planear, han sido las mismas autoras que nos han enseñado a planear, a dividirnos por grupos, en fin…Son diecisiete años de trabajo que se ven y que se han ido definiendo.

Ahora quisiera presentar a quienes en este momento forman parte del grupo y luego quisiera presentar a quienes han participado. El segundo lugar quiero agradecer y presentar a Carolina Narváez que ahora está viviendo en Barcelona y trabajando para la AC Tres Guineas que es un espacio fuera de la universidad, para apoyar lo diferente que son las carreras universitarias o creativas de las mujeres. Caro ha traído muchos aportes al Grupo de Investigación en particular, creo que agradecemos su constancia y su tenacidad y también su formación feminista muy rigurosa y muy clara traída de su ciudad natal, Cali, una formación, como decía muy clara de lecturas feministas. Yo en particular apreció haberme presentado muchas de las mujeres de la Librería de Mujeres de Milán que me hicieron enganchar con un feminismo con el que si estaba de acuerdo y que me nutria. Ella estará en esta mesa conversando de su experiencia del trabajo en conjunto y el trabajo con la edición de libros.

En tercer lugar, quisiera presentar a Christiane Benhumea que ha trabajado con nosotras desde que era estudiante de licenciatura en el SUA[1], ya era licenciada en derecho y ha persistido y se ha formado a nuestro lado. Hizo la tesis de licenciatura, hizo la maestría y acaba de hacer su examen de candidatura para el doctorado. Está trabajando el divorcio como una experiencia de libertad de las mujeres en el siglo XVIII. Es interesante porque ha leído expedientes jurídicos, pero, para buscar la voz de las mujeres. Su trabajo aporta cuando estamos trabajando fuentes institucionales y además da elementos para pensar cómo poder buscar en este tipo de fuentes la libertad de las mujeres. Christiane maneja las bases de datos del Seminario, de las que ya les hablamos el día de ayer y ha sido muy disciplinada y cuidadosa y constante para ir llenando cada registro de lo que encontramos. Todo lo hallado se lo pasamos a ella y ella lo transfiere a la base de datos, por esto es que este repositorio es una visión de futuro muy importante.

Después quisiera presentar a Jonathan Girón, vale la pena aclarar que estoy presentando por antigüedad. Jonathan llegó porque era el diseñador de la colección y se fue involucrando, siendo el único hombre que está en el grupo. Siempre le he agradecido el respeto y el silencio, el no querer hablar de primero, en no decir que sabe de todo. Él ha aprendido a colaborarnos en lo que hemos necesitado lo cual agradecemos sobre todo su apoyo en el aspecto tecnológico, al igual que su aporte en humanidades digitales.

Después quiero presentar a Mariana Abreu que ha llevado un tipo de carrera forjada en el Seminario. Primero en el seminario de la clase, cuando empezamos con esa primera generación que fue a la que le tocó llevar una obligatorio de historia general. En ese momento tuve tres clases con esta generación y de ahí vinieron al grupo. Estando aquí hizo la tesis, no directamente conmigo o con alguien del grupo, aunque al final sí porque falló el sinodal con el que estaba trabajando. Luego estuvo con nosotras durante su tesis de maestría y luego en la que está en este momento que es su tesis del doctorado. Me da mucho gusto este compartir este camino sobre todo porque Mariana es un pilar fuerte para nuestro grupo de investigación y ha tenido también un papel muy activo en estas jornadas.

Presento ahora a Sari Meléndez que ha estado trabajando con nosotras en el mismo momento de Mariana. Hizo la tesis de licenciatura conmigo y después hizo su maestría en el Instituto Mora. Ahora trabaja en el Archivo histórico de la UNAM (AHUNAM). Es fundamental la relación intergeneracional y ver cómo cada una va creciendo. Yo creo que siempre he considerado a mis alumnas mis colegas, porque cada vez he ido descargando cosas en ellas y es muy grato contar con esas presencias.

Ahora presentaré más rápidamente a las mujeres más jóvenes que hacen parte del seminario en este momento, las que han llegado más recientemente: Raque, Ángeles, Oderay, Oriana y Alejandra que han sido las encargadas de tratar de convertir estos espacios universitarios tan áridos en espacios amenos. Raque fue la encargada de la creación de los collages. También Monse se ha integrado hace poco, aunque es la generación de Mariana y Sari; ella había hecho la carrera por otro lado, pero regresó a que le dirigiéramos la tesis, que había empezado Diana Barreto pero que después terminé yo, Caro apoyó mucho en esas direcciones de tesis. Esa parte de formación es un toque muy importante del seminario. Yo siento que la gente termina y muchas se van y otras se quedan. Acabo de recordar que se acaban de integrar María y Evelyn, por el servicio social.

Quiero agradecer a Laura, por estar aquí porque es un recuerdo muy grato de ese seminario que empezó aquí hace diecisiete años, recuerdo que ella estaba haciendo la maestría en historia; con ella y ese grupo en particular empezamos esta historia y desde entonces siempre muy cerca.

Le paso la palabra a Claudia Llanos para la mesa de hoy que hemos titulado “Lo que propicia la investigación colectiva. Investigaciones realizadas en relación”

Buenos días de nuevo a todas, es un placer de verdad. Porque nos parece importante esta idea, porque creemos que la relación entre nosotras cuenta. Una de las características del Seminario de Investigación Escritos de Mujeres es que no apostamos por la individualidad que pretende crear cerebritos pensantes sin cuerpo y aislados e individualizados que buscan sus carreras personales y nada más…

Sin duda en alguna parte del tiempo del Seminario pasó algo, pues fuimos dando el giro hacía la importancia política de la colaboración, de la investigación en relación. Creo que esto giro era parte de una búsqueda, era algo que finalmente llegó casi por sí solo. No es que no creamos en las carreras individuales o en el talento de cada quien, más bien creemos que cualquier investigación siempre es mejor en relación. No quiere decir que yo me siente con Mariana a escribir su tesis, ella la escribió solita, pero sin duda el hecho de discutir y abordar el tema en colectivo nos permite encontrar el camino…

Esto ha sido muy importante porque nos ha dado cohesión. Ayer Clara hablaba de autorizarnos a nosotras mismas, movimiento que empieza por autorizarme a mí misma; es decir, creo en lo que escribo, pero al mismo tiempo autorizo y tengo medida con aquellas con las que estoy en el grupo de Investigación. En el sentido de poder saber qué compartimos o tenemos un piso en común. Compartimos esta búsqueda en común de la voz de las mujeres, la libertad de las mujeres, es esto lo que nos hace sentir en compañía, en relación y nos permite hablar conjuntamente de eso que somos, de eso que deseamos.

Esto ha sido hermoso, por ejemplo, con la edición de las Hijas del Anáhuac creo que ha sido el súmmum de todo este trabajo en relación, teniendo en cuenta que esa publicación salió de una tesis de licenciatura, al menos la inquietud, una tesis de una chica que dejó la academia y buscó otros horizontes, pero fue ella quien nos dio la oportunidad de saber qué existían Las Hijas y que era importante sacar adelante ese proyecto.

Lo importante no es solamente la colaboración sino el affidamento, el hecho de que sean más jóvenes que nosotras no es una barrera, al contrario, yo pienso que permite algo colaborativo con el sentido de abrirse, en el sentido de una apertura al conocimiento de todas. En este sentido, yo no sabía, pero mantenemos relaciones de affidamento en tanto que, nos reconocemos autoridad, a mí me gusta eso de aprender de mis alumnas, o de mis compañeras del grupo de investigación. Esto para mi es importante porque a lo mejor una mirada diferente, desde otro lugar hace la diferencia.

Creo que en cuanto al tema de la edición que es la parte que a mí me corresponde coordinar, lo hago con un gran amor. Antes de ser filóloga ya era editora desde hace muchos años. He trabajado en diferentes instituciones como editora y creo que la filología solo vino a ayudarme a consolidar esa parte. Empezar fue complicado, yo soy la que me encargo de estar atrás de las seleccionadoras del texto, es una colaboración permanente. La edición de los libros de Mariana e Inés los hice con Xitlali Campos que, aunque está fuera del grupo es una grandiosa profesora de secundaria en Xochimilco. El hecho de estar en contacto con quienes hacen las búsquedas y las transcripciones me enriquece muchísimo en el sentido de poder conocer el interés hacía el texto. Ha sido importante porque el trabajo de edición es muy solitario en el sentido de que hay que estar con el texto, pero el hecho de que tengamos este grupo grande, tenemos varios proyectos de edición en marcha ahora mismo ha permitido formar a las demás, en cómo se cuida un texto, no ha sido la idea quedarme con el saber, más bien es la circulación de esto.

Las reuniones de dudas son importantes porque podemos sacar adelante textos que de otra manera serían imposibles. Pues no enfrentamos con autoras que escribieron de una forma nada normativa y que hay que respetar esa forma, porque ponerles algo que es nuestro es alterar de por si el texto, entonces tomar todas esas decisiones en conjunto y además que cada una se dé cuenta de cómo la escritura de las autoras plantea esto es muy hermoso. Estoy casi segura que desde entonces leen las cosas de manera diferente y eso es muy importante para las autoras.

Ahora está en proceso de edición Sor Coleta[2] que ha sido uno de los retos más grandes de edición, pues es una escritora en sí un reto. Con Coleta hemos hecho montones de reuniones, hemos hecho una página especial de las palabras mágicas de Sor Coleta para poder saber cómo las vamos a integrar. Coleta ha pasado por todos nuestros ojos. Alma Cecilia, la que ha trabajado y hallado el texto ahora vive en León y es profesora de la Salle en León y no nos podrá acompañar, sin embargo, en la edición ha estado presente.

El trabajo de edición es un trabajo entregado y muy fino y poderlo hacer en conjunto es para mí maravilloso, sentir que hay un interés por aprender es muy alentador. Para finalizar esta parte, quiero decir que, también, el hecho de que tenga a mi cargo un seminario en la Facultad[3] llamado “Seminario Escritos de Mujeres” también me ha aportado mucho y me ha permitido proponerles a las estudiantes que busquen por sí aquello que quieren, aunque les cuesta trabajo, yo veo que terminan enganchándose. Es muy bonito transmitir esa inquietud que es lo que de alguna manera hacemos aquí, es algo que me ha enseñado mucho y he conocido gracias a ustedes un montón de autoras que a lo mejor no me hubiera acercado tan fervorosamente.

En este sentido, quisiera hablar de recuperar el hacer simbólico y hacer simbólico entre nosotras y para nosotras. La labor de edición ha implicado el hecho de autorizarnos y autorizar a las autoras y darles el lugar que han merecido siempre y que no lo han tenido. Pero además junto con esto, y es algo que he aprendido aquí, cómo nos autorizamos, entonces creamos simbólico de las mujeres.

¿Por qué es tan importante? Porque como dicen las italianas el desorden simbólico patriarcal no nos ha dejado más que desazón y orfandad y el hecho de poder recuperar esa larga línea de escritura de las mujeres nos permite darnos cuenta de algo que es muy importante, las mujeres escriben para nosotras, las mujeres escriben para las mujeres y no necesariamente están buscando lectores masculinos, algunas, pero no todas necesariamente. En ese sentido es muy valioso que nosotras nos reconozcamos en ellas, a veces hay una línea de continuidad que cada vez para mi es más diáfana que no tiene nada que ver con la genealogía de continuidad masculina, sino que es propia, ya Gerda Lerner  menciona en La creación de la conciencia feminista esa necesidad de la autorización y como esto ha hecho que tengamos el sentido o el valor de nuestra creación de conocimiento, como decía ayer América, no es que no valga sino que nos creamos ese valor, que creamos en las otras y eso nos permite justamente hacer lo que hacemos en este grupo que es sobre todo, y no es que sea la tarea más importante pero es medular editar a las escritoras. Esto nos permite meternos en esa línea simbólica, en esa genealogía que me permite identificar intereses compartidos, que por un lado yo estoy sintiendo y que puedo proyectar en mi propia escritura. Por ejemplo, observo que las alumnas se interesan por autoras que hace cincuenta o cien años que nadie las ve y eso de revivirlas es autorizarlas, hacerlas presentes. En ese sentido va el trabajo de edición, la verdad nunca creí que esta sería una tarea en mi vida, lo cual agradezco mucho… aportar en que las autoras se conozcan me ha dado mucha medida. He leído a muchos autores, pero desde que edito autoras leo muchas más mujeres que antes, algo que no tenía en mi background.

Claudia Llanos

Claudia Llanos:

Clara Ramírez

Clara Ramírez:

Mientras hablabas veía las imágenes de las autoras que nos acompañan y hay algunas que nunca han estado en la universidad y que las traemos aquí; Pita, Sor Juana… Es eso, traerlas aquí porque recuerdo que en alguno de los seminarios un alumno hombre nos dijo: “¡Si están tan enojadas, porque no se van de la universidad!” y pues no porque pagamos impuestos y aquí estamos y la universidad es nuestra, pero falta que los contenidos sean nuestros. Estamos en el camino.

Ya hemos hablado de Inés, de Mariana que fueron las fundadoras del convento de Santa Teresa la Antigua y que son dos pilares fundamentales de nuestra colección, pero después editamos el tercer volumen que fue ese hallazgo tan maravilloso de Laura y Mirna, el diario espiritual de Isabel Manuela de Santa María, titulado De Conciencia que es un texto novedoso, yo nunca había leído algo así y que me parece que Caro Narváez  pudo comprender muy respetuosamente, esa mística corporal, si eres la esposa de Cristo tienes derecho a gozar en carne y en espíritu. Para mí ha sido un texto sorprendente y muy enriquecedor de las escrituras de mujeres.

El cuarto volumen es la Marquesa de las Amarillas, que esta versificado por un hombre, pero que él reconoce estar basado en un texto original de la propia Marquesa que cuenta su viaje de Cádiz a la Ciudad de México, que es un ejemplo de que todas las que escribían no eran monjas, también las virreinas escribían, las aristócratas también escribían.

Después viene María Ana Águeda de San Ignacio que fue una mujer que su obra si fue impresa en su época y que tiene una experiencia espiritual que sí aceptaba la iglesia, pero también ella muestra la riqueza de lo que puede ser una vida que a lo largo del relato histórico se ha considerado solo encierro y dominación cuando en realidad es mucho lo que ocurre en la reclusión.

Después vienen los Testamentos de mujeres [indígenas] culhuacanas. [Siglo XVI] en Náhuatl, diría que es uno de los primeros textos que muestra la voz de las mujeres. Esos testamentos estaban publicados en inglés como un conjunto, pero no haciendo énfasis en lo que significaba que esas mujeres testaran. Este ha sido un trabajo que ha gustado mucho porque es una edición bilingüe a cargo de Sofia Torres que se tomó el trabajo de traducir.

Después de estas ediciones llegaron Las Hijas del Anáhuac que es la edición en la que nos ocuparemos hoy. Que recoge un montón de esfuerzos y que nos ha presentado otros desafíos. Ahora viene Sor Coleta que es otra autora maravillosa porque ella aprende a escribir escribiendo, entonces aprende de lo que oye, de lo que lee, entonces notamos como al descubrir la H, empieza a usarla en todas las palabras. Y así lo conservamos, porque es esa experimentación de quien como dice Sor Juana “tuve por compañeros el tintero y la pluma” de las autodidactas…Coleta nos muestra el camino del autodidactismo divertido.

Las Hijas del Anáhuac, como les decía en 1867 se autoriza por Benito Juárez en congreso en ese momento la creación de la Escuela de Artes y Oficios para Mujeres, ya existía la Escuela de Artes y Oficios para Hombres y que luego se convertiría en una vocacional del Instituto Politécnico Nacional (IPN).

El sentido del liberalismo era educar a las mujeres para que educaran mejor a los ciudadanos que estaban creciendo, es decir, entre otras cosas, ser las mejores compañeras de los liberales. Sea como haya sido se empeñaron en fundar esta escuela y Carmen Aquino una alumna que hizo parte del Seminario en una época empezó a investigar sobre la escuela para mujeres y encontró que en el taller de imprenta las alumnas les piden a algunas profesoras de la Escuela de Artes y Oficios hacer un semanario. Eso lo dicen ellas mismas en el primer número de su semanario llamado Las Hijas del Anáhuac.

Es muy importante la recuperación de este periódico porque se conoce Las Violetas del Anáhuac [posteriores a Las Hijas…] en el que participó Laureana Wright, aunque está dirigido por un hombre y cuenta con un redactor en jefe que también es un hombre. Cuando Las Hijas… tenía otras características, pues era una formación totalmente de mujeres y de hecho se imprimía en su propia escuela.

El hecho de encontrar Las Hijas… y de poder pensar en su publicación fue una gran decisión, para mí fue claro e insistí mucho en que había que publicarlas. Porque veía la vulnerabilidad del documento. La primera vez la encontramos en microfilm en la Hemeroteca Nacional, aunque el cataloga arrojaba que estaba el original nunca lo habíamos encontrado. Decidimos trabajar la primera transcripción con el microfilm que además era de baja calidad.

La mayoría de las autoras utilizan nombres de la nobleza náhuatl, no todas, pero varias de ellas, además que lo están haciendo con sus propios recursos, con sus tipografías, con su tiempo y pese a todo encontramos el original gracias a Ana Peniche quien es la restauradora de la Biblioteca Nacional y a quien le platicamos nuestra travesía buscando el original… fue ella quien nos dijo que lo tenía en proceso de restauración porque está en un gran volumen junto a otros documentos. Nos alegró mucho, hicimos el proceso de edición, pero después nos surgió la idea y vimos la importancia de hacer el facsimilar. Buscamos mucho Las Hijas en acervos documentales nacionales e internacionales, pero no logramos hallarlo, en realidad el documento que tiene la Biblioteca Nacional es el único original con el que se cuenta. Así que vimos con más urgencia la importancia de su conservación haciendo el facsimilar.

Este trabajo nos ha llevado a la necesidad de buscar quienes eran Las Hijas del Anáhuac, hay mucho misterio, sabemos poquitas cosas de las estudiantes, aunque sabemos que algunas de las participantes pertenecían a una sociedad literaria llamada “Las Hijas del Anáhuac” quecolaboraban con una sociedad masculina, de la Sociedad Moctezuma donde estaba Acuña y otros, pero esos eran los muchachos, las muchachas tenían el Semanario. Hay mucho qué hacer, por ejemplo, conocer a las integrantes de Las Hijas, estoy segura que eso en algún momento saldrá a la luz.

Claudia Llanos

Claudia Llanos:

Mariana Abreu

Mariana Abreu:

Las Hijas del Anáhuac. Una experiencia editorial de mujeres en el siglo XIX editada por mujeres en el siglo XXI.

El proceso de editar Las Hijas del Anáhuac ha sido transformador en muchos sentidos. El hecho de saber que el semanario era confundido constantemente con Las Violetas del Anáhuac, publicación que surgió después y en un contexto distinto, y el enterarnos de que el original estaba extraviado en la Hemeroteca Nacional eran pistas de que nos encontrábamos frente a un gran tesoro que debíamos conocer y recuperar.

Las Hijas del Anáhuac. Ensayo literario fue la obra con la que decidimos comenzar a publicar escritos de mujeres de los siglos XIX y XX en el grupo de investigación, tras descubrir que también en esos siglos había textos que nos seguían siendo desconocidos en el presente. Había que recorrer un camino nuevo, pensar en cuáles serían los criterios de edición para esta obra, a partir de lo que las autoras nos marcaran como importante.

Descubrimos en Las Hijas del Anáhuac a un grupo de alumnas y maestras, que se supieron creadoras y que, como un juego y una exploración, lanzaron al público la primera publicación hecha por y para mujeres en México. Era una especie de espejo para nosotras, también maestras, alumnas y amigas, que exploramos y jugamos con las palabras. Ellas editaron la publicación y poco más de un siglo después, nosotras la reeditábamos y, al hacerlo, las volvimos nuestras maestras.

Gracias a la investigación de Carmen Aquino, asesorada por Claudia Llanos, supimos que el semanario surgió en el contexto del taller de imprenta de la Escuela de Artes y Oficios para Mujeres, la cual se inauguró durante el gobierno de Benito Juárez en noviembre de 1871. La escuela fue concebida como una obra de beneficencia, financiada por la Lotería Nacional Mexicana, a la que asistirían alumnas en situación de pobreza económica. En la práctica, se inscribieron alumnas de distintos orígenes sociales.

Las Hijas del Anáhuac surgió como un ejercicio para poner en práctica lo aprendido: “Algunas jóvenes que se dedican a la tipografía, con el objeto de formalizar sus ejercicios, ocurrieron a nosotras para la publicación de un periódico íntimo, y este es el origen de la presente publicación.”[4] El primer número se publicó en México el 19 de octubre de 1873 y el último, el 18 de enero de 1874. En total, fueron 14 números de 4 páginas cada uno.

Con el trabajo de edición nos dimos cuenta de que para las creadoras de Las Hijas, fijar secciones rígidas no tenía ninguna relevancia, como no lo tenía la homogeneización ni uniformidad entre números. Nos asombramos con la valentía de las autoras, que, en un momento como en el que vivieron, se animaron a hacer pública su escritura y responder a las reacciones que recibieron, abriendo camino a las escritoras y periodistas que les siguieron. Su propio trabajo colectivo nos llevó a reflexionar sobre el nuestro, con sus goces y sus dificultades. Nos llevó a escribir una introducción a varias voces, en la que pusimos en juego la escritura en relación y una nueva forma de practicarla.

El semanario se convirtió en una brújula para navegar el siglo XIX con una mirada fresca, femenina. Descubrimos que las autoras tenían mucho que enseñarnos sobre la relación con Dios, la relación con la madre, la disparidad y la autoridad, la escritura, la naturaleza, la historia y la geografía de esta tierra. Nos enseñaron de nuestras propias antepasadas y diosas nahuas a través de sus seudónimos, muchas sobre los cuales no aprendimos en la escuela.

Las Hijas del Anáhuac abre un camino para repensar lo que sabemos de la vida de las mujeres en el siglo XIX, un siglo que, en México, se ha relatado casi únicamente desde el recuento de las guerras y los cambios de gobierno. El trabajo de edición de este semanario fue una experiencia que reforzó el trabajo en relación que ya hacíamos, con la particularidad de que en la obra misma podíamos vislumbrar cómo trabajaron colectivamente otras mujeres en el pasado en un ejercicio similar al nuestro. Nos llevó a poner atención, una vez más, a nuestras propias prácticas y relaciones, con una conciencia más precisa sobre lo que significa el trabajo entre nosotras. Las Hijas del Anáhuac ha ensanchado nuestra noción de lo que es posible crear si te abres a recibir lo que la otra tiene que mostrarte sobre ella, sobre ti misma y sobre lo otro.

Queremos presentar las estrategias de trabajo colectivo y enfatizar en una apuesta política en la que la intelectualidad y la emotividad se cruzan, que es lo que siempre, al menos yo, he querido plantear siendo historiadora, no mantener las escisiones sobre mi estar político, mi lugar en la universidad o fuera o en la cotidianidad. Este es un ejercicio de coincidencia de estos aspectos. Siento que Las Hijas del Anáhuac fue una oportunidad de poner en práctica y enlazar lo que se piensa con lo que se dice con lo que se hace, como un caudal fuerte. Fue la práctica de haber aprendido de Claudia Llanos en el aspecto de la edición concretado en tener la edición de este semanario lo que me permitió el trabajo y la construcción de una metodología que incluía un trabajo en equipo y los retos del mismo texto. Hacemos un trabajo de edición dedicado, donde empezamos por la transcripción y luego cuatro lecturas que corresponde a una revisión para saber que no se ha fallado al documento original.

Las Hijas del Anáhuac. Una experiencia editorial de mujeres en el siglo XIX editada por mujeres en el siglo XXI.

La investigación colectiva que ahora albergamos como un gran tesoro de este grupo de investigación ha sido un desafío, sin lugar a duda, cuando se comparte o se pone en juego todo lo que somos, lo que no nos gusta de nosotras mismas y lo que nos gusta; se juega el reconocimiento que hacemos de nuestras propias habilidades y también nuestro negativo, como dirían las filosofas de Diotima.

No quiero decir que el trabajo entre mujeres es un idilio, porque no es así, la política de las mujeres y el reconocimiento entre nosotras no pasa por negar las dificultades que enfrentamos y tampoco pasa por la idealización de nadie, menos por el deseo de homogenizarnos para así finalmente lograr entendernos. Bajo esta salvedad el trabajo colectivo entre mujeres es una escuela política, no el paraíso en la tierra.

De todas formas, hemos experimentado que cuando la palabra y la escucha entran en relación podemos llevarnos algo de la otra con nosotras mismas y así afianzar los procesos creativos y en especial los procesos de escritura.

Las Hijas del Anáhuac nos mostraron asuntos que el feminismo pensaría posteriormente, por ejemplo, las relaciones intergeneracionales; es decir, lo fructífero que resultan los vínculos entre mujeres de diferentes edades y experiencias. Nos mostraron cómo al identificar su deseo por la escritura se descubren como autoras y creadoras en un contexto en el que tal vez esa figura no existía. De ahí que, consideremos que el trabajo colectivo aporta en la reducción de sentirnos forasteras o extranjeras en determinados espacios o momentos, o como dice la investigadora Aracely Mingo, para el caso de la universidad, en intrusas.

De alguna manera cuando nos escuchamos, molesta o empieza a sobrar el supuesto “neutro” masculino, permitiendo que se dé lugar al Yo, a la voz pues, encuentra resonancia y fuerza cuando es acogido y escuchado por otras. Hemos experimentado que el trabajo colectivo cuestiona la sensación de fragmentación que solemos experimentar, en parte, porque no deseamos separar el pensamiento del amor y tampoco nuestros deseos del conocimiento.

Cuando trabajamos entre nosotras, surge un pacto que posiblemente se construye en lo simbólico y es el reconocimiento de ciertas habilidades en unas y la intención de aprender de aquello que es un más en la otra y que será un más para mí. En este sentido, la competencia pierde lugar en la relación, pues la habilidad de la otra me hace grande a mí y me impulsa al auto reconocimiento, también de mis habilidades o fortalezas y de igual manera de mis deseos.

La confianza en la que hemos crecido da valor a cada una de las que participamos en el grupo de investigación, esto pasa en la medida en que se otorga valor a la palabra de la otra y a su experiencia, pero, además, hay una práctica de reciprocidad en la que se reconoce que la construcción de conocimiento no se hace a partir de relaciones instrumentalizadas y jerárquicas, sin que esto quiera decir que somos iguales, porque no lo somos.

La conciencia sobre la disparidad, o sea el reconocimiento de otra mujer y su grandeza da fuerza, al igual que ser conscientes de las diferencias. La artista feminista Donatella Franchi, dice que cuando reconocemos a otra nos abrimos al movimiento del cambio, a una transformación.

Reconocer es un ejercicio de paciencia y es una práctica, no son palabras, es experiencia real pasada por el deseo y entonces por el cuerpo, no es una intención, ni tampoco solo una teoría del feminismo radical. Muchas veces es más fácil reconocer la grandeza de figuras de mujeres del pasado, que conocemos por sus obras y no en la dureza de la experiencia viva, que medirnos con nuestras contemporáneas.[5] Sigue habiendo resistencia a reconocer el papel fundamental que las prácticas y el pensamiento de las mujeres han tenido en el modo de hacer historia, por ello, es importante construir referentes cercanos, próximos, que aporten a pensar mi realidad. Es valioso considerar que para reconocer a la otra no tenemos que construir una idealización de ella, una fantasía perfecta en la que la otra no se equivoca e incluso es mucho más que yo. Esto solo hace daño y nos retorna a la posición de víctimas, con una trampa mayor y es poner en el peor lugar a otra mujer.

En definitiva, Las Hijas del Anáhuac, así como nosotras sentimos y vivimos que la política no puede prescindir de la amistad y que esto es una expresión del deseo, no algo que nos reste, por ello un motor para nuestros trabajos y nuestras rutas de investigación.

Carolina Narváez

Carolina Narváez:

Sari Meléndez

Sari Meléndez:

Yo he escrito este pequeño texto desde mi experiencia personal al editar Las Hijas del Anáhuac, que surgió a partir de lo que mis compañeras han expuesto y como de replantearme, de pronto yo no recordaba muchas cosas de ese momento y ahora entiendo.

Quisiera iniciar mi intervención retomando una idea que la doctora Carolina Narváez ha planteado: el trabajo colectivo que reduce el sentirnos forasteras o extranjeras en ciertos espacios o momentos. Editar Las Hijas del Anáhuac fue una labor que desarrollamos principalmente durante el confinamiento durante la pandemia por COVID-19 y durante el 2021, cuando el mundo entero experimentaba una profunda crisis. Aunque ahora resulta un recuerdo cada vez más lejano, fue sin duda un momento que nos confrontó en diversos niveles. Al igual que miles más, fue un momento muy oscuro e incierto en mi vida, en el que me sentí completamente extranjera, no solo del mundo académico, sino de la realidad misma.

Sin embargo, –y aquí quiero agradecer a mis compañeras y maestras del Grupo de Investigación- el trabajo colectivo, el trabajo en relación fue quizás el elemento más importante que me mantuvo a flote. Cada semana, cuando nos reuníamos de manera virtual para editar a Las Hijas… encarnaba en mí un poco del espíritu que emana del semanario, ese espíritu jovial y alegre, de sabernos construyendo –y reconstruyendo- algo importante, algo que nos daría más pistas y entendimientos sobre la experiencia de las mujeres del pasado, pero también, sobre nuestra propia y particular experiencia del ser mujer.

            En esas semanas críticas, en las que el aislamiento no nos permitía ver a nuestras compañeras en persona, era el trabajo en relación lo que afianzaba nuestros lazos de maestras y alumnas, de compañera a compañera. Porque cada libro de la Colección Escritos de Mujeres contiene también la impronta de los vínculos tan significativos que construimos entre nosotras.

No puedo evitar dejar volar la imaginación y plantearme que si editar a Las Hijas –y trabajar colectivamente en Escritos- me ha ayudado a encontrar un sentido en ese momento tan difícil, ¡Qué gran aventura, qué gran sentido, debieron vivir las autoras del semanario! Y es desde esta experiencia del editar a Las Hijas que me resuena aún más el que fue sin duda mi tema favorito de la publicación: la amistad entre mujeres.

No son pocos los poemas o relatos que entre autoras –que también eran amigas- se dedicaban recíprocamente a lo largo de los diversos números del semanario. Otros textos, con temas dolorosos, como la muerte de una madre, solo podrían estar acompañados de esa red de amigas y compañeras que las sostuvo –y nos sostiene- ante las peores vicisitudes de la vida, pero también en las mejores, por ejemplo, cuando sentimos a Dios y nos sabemos una con la existencia ante la cálida luz del atardecer. 

Por supuesto no quisiera idealizar las relaciones que las autoras tuvieron entre sí, pero el amor entre mujeres –de amigas, de admiración a la maestra y de aliento a la alumna-, es en mi opinión, claramente legible en esta publicación y me motiva e inspira, es como una pista más en mi andar que me señala el camino que quiero seguir construyendo.

Ellas eran completamente conscientes de la importancia de su proyecto, de que formaban parte del diálogo periodístico de la época, de lo “avanzado socialmente” que era publicar el primer periódico de señoritas de la Ciudad de México, o como lo pusieron en sus propias palabras: “un periódico íntimo”.  Plasmaron en su publicación los temas –que en mi opinión son- verdaderamente relevantes de la vida: la relación con la madre, la amistad y amor entre mujeres, la experiencia de Dios en nuestra existencia.

Como la maestra Mariana Abreu nos ha hecho ver, en sus textos nos enseñaban otra historia que no aprendimos en la escuela y ni siquiera en los posgrados. En ellos nuestra lengua materna, bastante olvidada ya, retomaba un valor único. No sólo por el nacionalismo decimonónico, sino por el poder y la fuerza ancestral que tiene nombrarse mediante un pseudónimo que era el nombre de diosas milenarias –o la reinterpretación y reivindicación de la Malintzi-; por el saberse frutos y herederas de esta tierra enigmática que es el Anáhuac, coronada por sus montañas y volcanes, por sus paisajes semidesérticos de una belleza sin igual, a la que analizaron desde la ciencia geológica, pero también desde la experiencia mística.

            Las escritoras, editoras e impresoras de Las Hijas concibieron su semanario no como un trabajo escolar más de la clase de tipografía, sino como un espacio en el que como con “una amiga íntima o un ser a quien manifestarle con confianza los sentimientos de su corazón” pudieran plasmar en sus páginas “esos instantes supremos de felicidad o de desgracia”, y en el que se manifestara públicamente las galas de la inteligencia de las mujeres. Es decir que su intención fue desde el primer momento poner al servicio de las mujeres su trabajo en relación.

Quisiera resaltar que, en contraposición con el momento histórico actual en el que expresar públicamente nuestros “instantes supremos de desgracia” es algo cercano al tabú, me resulta –y resultó- sumamente reconfortante leerlas a ellas.  En esos momentos de aislamiento e incertidumbre, y más de ciento cuarenta años después de la publicación del primer número del semanario, ellas, al igual que mis compañeras de Escritos de Mujeres, fueron mis amigas durante algunos de los momentos más difíciles que he vivido. A ellas, a ustedes, ¡Gracias!

Muchas gracias Sari, Mariana y Caro, me gustaría saber si las mujeres que nos acompañan tienen alguna pregunta, qué les motiva oírnos, si tienen algo que contarnos. Creo que puede ser una conversación abierta, justamente sobre el proceso de trabajo en colaboración.

Claudia Llanos

Claudia Llanos:

América

América:

La verdad es que estoy muy contenta de estar aquí porque siento que es algo muy refrescante, al menos en musicología llevo bastantes años en ese nicho, o que siempre he notado es que siempre es un trabajo muy solitario y muy receloso también… Esta cuestión de los archivos, a pesar de que es difícil encontrar las fuentes, aquí en México de mujeres no se diga, pero todavía hay archivos de compositores que nadie toma en cuenta y cuando alguien los encuentre se vuelve una cosa muy personal, muy atesorada. Es difícil entablar relaciones entre las personas que tienen el archivo o más personas que puedan aportar otras visiones de cómo estudiar esas fuentes. Al final de cuentas, yo como musicóloga veo algunas cosas en la fuente, pero otra persona puede ver otro tipo de cosas, siento que esto es lo que hace falta y al final nutre mucho el trabajo de investigación. Cuando no hay esta comunicación entre más personas pienso que los trabajos tienden a volverse muy cerrados y que podrían dar más si hay más integración. Trabajar con archivos de compositoras mujeres ha sido una tarea complicada, compleja, no solo por las fuentes sino por esta cuestión de entablar relaciones. Escucharlas y ver todo su trabajo es refrescante, agradecerles el trabajo que están haciendo, aunque yo lo veo desde otra perspectiva sé de alguna manera lo que es, lo que implica rescatar todas estas fuentes y si es un trabajo abismal, muchas gracias por hacerlo.

Quería comentar que estamos en el proceso de edición de las Conferencias Científicas que son una serie de conferencias de la Escuela Normal para Profesoras. Carito encontró unos cuantos volúmenes en el Fondo Reservado de la UNAM, pero eso nos ha llevado a una tarea impresionante, sobre todo aquí a las chicas más jóvenes que son las que la están haciendo, porque yo poquito he puesto… No sé si quieran platicarnos un poco esa colaboración, tener que ir al archivo, tener que buscar… ¿Qué ha significado para ustedes?

Claudia Llanos

Claudia Llanos:

Ángeles Martínez

Ángeles Martínez:

Ha sido una experiencia maravillosa, porque trabajar con Oriana Delgado y Oderay García ha sido muy provechoso. Entre las tres hicimos todo un plan de trabajo para visitar diferentes bibliotecas y una vez nos juntamos y empezamos a buscar en diferentes repositorios y encontramos un libro de las Conferencias de 1902 publicadas en 1903 en la Biblioteca de México y a partir de ahí empezamos a rascar un poco más. Fue muy gracioso porque nos dimos cuenta que hay que buscar dos veces en los repositorios… para nuestra formación como investigadoras fue un descubrimiento pues ya habíamos buscado en muchos repositorios y al final volvimos a la Biblioteca Nacional y ahí estaban todos los número. ¡Llevábamos un mes buscando por toda la Ciudad de México! Aunque el proceso fue muy lindo porque conocimos otras bibliotecas de la ciudad y ya sabemos cómo movernos en esos lugares, cómo hay que hablarles incluso porque eso también es importante, tener en cuenta cómo hablarles a los bibliotecarios para que te dejen revisar un documento.

Me encontré las primeras Conferencias en el Fondo Reservado de la Biblioteca de la UNAM, lo valoramos y el impacto que tuvo fue mucho. Estos documentos corresponden a un grupo de conferencias que hacen las mujeres que se están formando para ser maestras. Para acceder al título tienen que hacer una disertación sobre los temas que han estudiado en su formación. Esas disertaciones de muchos temas, desde biología, química, astrología, literatura… Nosotras empezamos un proceso de transcripción y vimos con los ojos de más veteranas la importancia que tenían estos documentos, pero solo habíamos encontrado un grupo pequeño de documentos.

Creo que es importante decir que el documento nos va llevando hacía qué lugar, nos va marcando el camino. Con ese primer grupo de conferencias tomamos la decisión de buscarlas todas, pero además por qué no hacemos un trabajo de construir el contexto de ese México, y se formula otro grupo dentro del grupo de edición… Así que el grupo de edición se dividió entre las que transcribíamos y las que se fueron a los archivos a buscar información que nutriera el ambiente que rodeaba a esas mujeres de la Escuela para Señoritas.

Carolina Narváez

Carolina Narváez:

Oderay García

Oderay García:

Yo entré al grupo hace dos años, al hacer mi servicio social me dediqué a investigar la Escuela Normal, pero en la Hemeroteca, yo me dediqué a revisar en los periódicos, a la par que ellas estaban transcribiendo, me dediqué a sistematizar lo que los periódicos de la época decían. Fue una experiencia muy enriquecedora, meterme al archivo y pasarme horas y horas y días ahí porque teníamos solo tres conferencias y al momento al que entro al archivo, teníamos las Conferencias 1881, 1892 y 1895, busco en los periódicos y me doy cuenta que había Conferencias de 1891 al 1895 y cuando ellas terminaban su ciclo escolar hacían un evento en la Normal, donde presentaban todos sus trabajos finales y también metían a la Escuela de Párvulos de niñas y de niños, ellas y ellos hacían una presentación musical. Me di cuenta, que Carmen Romero Rubio, que su esposo era Porfirio Diaz, estuvo muy presente en esta parte de la educación de las mujeres en México y en varias presentaciones de las disertaciones, del ciclo escolar, ella estuvo presente. En los periódicos hay crónicas de cómo está decorado el lugar, de cómo se presentan las alumnas, de las canciones que hacen. Es muy interesante reconstruir esta parte. Después me dediqué a la búsqueda con Ángeles y Oriana de las demás Conferencias y nos dimos cuenta que había Conferencias hasta 1904, entonces logramos recuperar catorce volúmenes, nos falta una que no logramos encontrar.

Es una experiencia enriquecedora porque ese trabajo fue en colaboración; por mi parte yo solo investigaba los periódicos, pero al llegar a las plenarias del Grupo de Investigación y compartir lo que encontraba y unir partes nos permitió reconstruir el contexto de esas mujeres, que a la misma vez hacían un trabajo colectivo y constante y que a la misma vez nosotras también lo hacíamos.

El trabajo de Ode fue muy importante porque ella nos mostró el impacto que tenían las Conferencias en ese momento en la Ciudad de México, los periódicos publicaban y publicitaban el evento donde las integrantes de la escuela leían sus disertaciones. Dimensionamos solo eso, que las disertaciones no pasaban desapercibidas, iba el presidente, Ode nos mostró que las Conferencias tenían un impacto, todo esto observando y recopilando información del periódico de la época. Fue dimensionar el gran trabajo. Los periódicos no lo decían y fue Ode quien demostró que en realidad si tenían una importancia descomunal.

Carolina Narváez

Carolina Narváez:

Sari Meléndez

Sari Meléndez:

Señalar que, al pensar la importancia que tienen unas Conferencias escritas por señoritas, pero yo las leí y fue impactante porque pensé ¡pero que chicas tan refinadas! Tienen un nivel de exposición, de estudio, de argumentación. Con refinado no me refiero a elegante, sino al cuidado que hay detrás. Recuerdo mucho un texto sobre el Sol, al leerlo parecía de un científico de la época y era de ¡una científica! Es decir, de una joven estudiante…Creo que hay que resaltar esto, el refinamiento que tienen en sus textos.

Cuando yo vi las Conferencias que Caro presentó, dije ¡Es una fuente maravillosa! Porque normalmente conocernos los programas de estudio, pero nunca los contenidos, es muy difícil acercarse a ellos ¿no? Yo digo en clase ¿qué quedará de nosotras? La lista de inscripción y los programas, pero eso no te permite acercarte a los contenidos, en cambio con este hallazgo están los contenidos y nos muestran un nivel de educación en las normales de señoritas ¡Excelso!

Clara Ramírez

Clara Ramírez:

Mariana Abreu

Mariana Abreu:

Le contaba a Caro antes de que ella encontrara las Conferencias, que un compañero estudiaba las normalistas y todo el tiempo las estaba minimizando, repetía “¡Estudiaban ciencia, pero no hacían ciencia!” Todo su trabajo era para desmeritarlas…yo le preguntaba ¿para qué las estudias? A veces se me olvida que la gente ahí afuera sigue pensando esas cosas.

Me doy cuenta en estas Conversaciones todo lo que ya he internalizado y que te da fuerza para cuando estas afuera no tener que hacer el mismo proceso todo el tiempo de justificar trabajos como estos, aunque a veces lo tengas que hacer repetidas veces ya no dudas y siempre encuentras recursos para seguir adelante.

Son dos cosas; el hallar los documentos y ponerlos en común que es como un descanso de que aquí sabes que de entrada son importantes y eso nadie lo va a poner en duda.

Solo para cerrar, creo que fue una experiencia enriquecedora, fue placentero trabajar en relación con Ode y Ángeles. Creo que cuando empezamos nunca nos imaginamos encontrar catorce volúmenes… Cuando ya teníamos la lista fue impresionante verlos, porque además también trabajamos en el proceso de transcripción de los primeros tres volúmenes y de pronto ver los nombres de las alumnas y de las maestras en los periódicos y encontrarnos las fotografías, saber cómo eran sus caras y sus rostros y ver los salones y los edificios fue muy enriquecedor. El trabajo que hizo Ode nos dio esa apertura para reconocer la autoridad que tenía y la importancia…Es decir; eran eventos importantes y se notaba el apoyo que entre ellas tenían. Las Conferencias eran interesantes…A mí me gustó mucho un texto sobre las flores y además todo el trabajo que había detrás, las investigaciones y la forma como lo narraban y lo leían fue simplemente muy lindo.

Oriana Delgado

Oriana Delgado:

Clara Ramírez

Clara Ramírez:

Todo esto es tan maravilloso y tan importante ahora sigue editar, aunque se editaron solo lo hicieron una vez porque presidencia pagó la edición, y darlas a conocer, pero son catorce volúmenes. El proyecto se va haciendo cada vez más grande, más complejo, más colaborativo. No podría ser algo que hiciera una sola persona, yo lo que hago es coordinar y ahora empezar a ver de dónde vamos a sacar los recursos, los apoyos para publicar. Llevamos siete volúmenes en estos diez años y ahora necesitamos publicar catorce. Pero es posible, porque seguramente a la Normal le va a interesar ese proyecto y ya estamos viendo esos trámites. Los propios hallazgos se van acomodando solos, esos volúmenes van a encontrar su salida, claro hay que ayudarles pero es la dimensión que tienen. Y todo esto solo se puede lograr con un trabajo colectivo que sume porque una sola investigación te consumiría toda la vida…

Trabajé mucho en Seminarios con mi maestro Lorenzo Luna, pero cada quien hacía su trabajo de investigación y poníamos en conjunto un tema, por ejemplo, los estudios del siglo XVI, XVII, XVIII cada quien desde su punto de vista y hacía un artículo pero lo que hemos hecho aquí es un trabajo en el que esos libros son de Mariana de la Encarnación, de Inés de la Cruz, de Las Hijas del Anáhuac y nosotras estamos a su servicio. Nuestros nombres son más pequeños y más colectivos, los de ellas salen… Creo que además este es un trabajo muy generoso.

Gracias a todas, lo importante es ver como el tema de la colaboración. No solo contribuye al trabajo que hacemos, sino que además es meternos en las venas de cada una para así trabajar de otra manera, feministamente hablando, trabajemos con la conciencia de que el trabajo va a ser leído, va a ser importante, yo me autorizo. El tema de las Conferencias parece una cosa chiquitica, pero en realidad forma parte del este simbólico entre nosotras de poder mostrarnos que hay un camino recorrido. Develar que el siglo XIX está lleno de sorpresas para las mujeres, la primera vez que encontré la palabra feminismo fue en un periódico del siglo XIX 1863, donde están publicadas las imágenes de la persecución a las sufragistas inglesas, es decir, que hay mucho qué hacer en el siglo XIX y que es muy importante para las mujeres, sobre todo en el proceso de emancipación que no es lo único pero es importante y que creo que tanto las Conferencias como Las Hijas del Anáhuac nos están abriendo la posibilidad de ver ese siglo que siempre ha sido el relato de las guerras… y que no se muestra todo lo demás que está sucediendo. Y nada más decir que, también en ese siglo se publica La siempre viva, que es una revista de la Escuela Siempre Viva que fundó Rita Cetina junto con otras mujeres en Yucatán, pero es una escuela privada con recursos privados, de ahí también a mi juicio, la importancia de Las Hijas por salir de una Escuela de Instrucción pública y de tratarse de mujeres con escasos recursos, por ello tiene unas peculiaridades en ese sentido.

Claudia Llanos

Claudia Llanos:

Carolina Narváez

Carolina Narváez:

Me gustaría que nos contaras un poco más el impacto de las relaciones de las mujeres en este tiempo, las conexiones que has hallado, que nos dieras algo de información qué significaba el periódico en el siglo XIX, el valor que tenía, y además cómo esa genealogía sostuvo a las primeras escritoras de poesía en el siglo XX. Me parece importante que dejáramos dicho esto. Clau se ha interesado en mostrar los vínculos entre las escritoras, cómo las Hijas se conectaban con otras en los clubes literarios y tenían una asociación… ¿Podrías ampliar un poco más esto?

Una de las primeras cosas que he pedido que entiendan es que hasta los años cincuenta, los libros no eran lo más importante, lo más importante eran las revistas, los semanarios, los periódicos… esta era la forma de transmisión del conocimiento. Estudié la industria editorial en México a finales del XIX y principios del XX y pude develar que esto.

Durante el siglo XIX los periódicos eran artesanales, las imprentas eran pequeñas pero daban la posibilidad de que hubiera muchos editores de periódicos, se movían por supuesto por su signo político. Esta muy estudiado el siglo XIX, el Semanario de la Mujer, pero todos tienen ese signo de ser privados de no ser públicos, de estar en manos privadas. ¿Qué empieza a pasar? Que las mujeres poco a poco se empiezan a incorporar a la educación y evidentemente crece el número de lectoras, lo que hacen los periódicos es hacer artículos para señoritas donde Amado Nervo escribió muchas cosas para señoritas haciéndose pasar por mujer… Esto es importante porque se nota el vacío en la oferta que dan los periódicos acerca de una visión propia de las mujeres, de su estar en el mundo y empieza todo el run run del feminismo, no hay que olvidar que la declaración de Seneca Falls es de 1848, viene ya un gran ímpetu del movimiento de mujeres muy fuerte y empieza ese run run también dentro de las publicaciones. De hecho, Pirineo Paz el abuelo de Octavio Paz tiene un artículo antifeminista en uno de los periódicos de la época. El siglo XIX se devela como muy importante para la escritura de las mujeres porque empieza a nacer un empuje cada vez más fuerte, el XIX eclosiona y el feminismo de la emancipación empieza a tener mucho revuelo y se leía mucho en México. A veces nos hacen sentir muy ignorantes de los siglos pasados respecto de lo que se hacía y este sentido, también, hacen parte de Las Hijas una serie de mujeres que van a hacer muy importantes para la educación como Mateana Murguía. Ella colabora en la primera época de Las Hijas y es el puente con Las Violetas, es ella quien inicia con Laureana Wright la segunda época. Laureana se pone mala y deja la dirección del periódico y se lo deja a Mateana entonces, ella que ha sido poco estudiada, es una especie de puente y está también Laura Méndez de Cuenca que ella era alumna de la Escuela de Artes y Oficios, de ella se sabe más, que era traductora, que fue editora, que vivió en Estados Unidos, que sacó una revista que después le quitó su socio gringo, tuvo un hijo en una relación extramarital con Manuel Acuña… en fin… El hijo se muere un año después de que Manuel Acuña se suicida… En el último número Las Hijas hablan de aquel suicidio, sentando posición y llamando a la reflexión sobre su poca responsabilidad como poeta, mientras todos los periódicos casi alaban su decisión.

Creo que todo esto aportó para que en el siglo XX hubiese una explosión de mujeres escritoras, que aunque no las conocemos todas estamos en ese rastreo, una especie de arqueología… Las redes de mujeres me interesan porque, particularmente en España también hay movimientos políticos feministas muy importantes y hay intercambio entre mujeres españolas, mujeres mexicanas y de América Latina. Me encontré una carta de Elena Arismendi dirigida al maestro en el año 1921 en la residencia de señoritas. Es algo que está ahí, hay una red, no solo nacional que implica a muchas mujeres de América Latina, España y seguramente de otras partes de Europa y que estamos por ver que realmente el siglo XIX fue un siglo tremendamente importante…tal vez tan importante como este siglo XXI.

Claudia Llanos

Claudia Llanos:

Laura

Laura:

En el mismo sentido del contexto, y de las condiciones en que vivían estas mujeres, creo que es admirable que hayan escrito. Lo que yo noto es… ¿La política? ¿la reforma? ¿no hay nada que opinen las mujeres al respecto? Los periodos históricos siempre los necesitamos, incluso para la historia de las mujeres. Algo leía del contexto de Isabel Manuela de Santa María donde se ve el avance científico, la ciencia está avanzando y eso interviene en esa vida. A mí me parece que en estos años hay toda una guerra o varias guerras y varias ideas políticas de avanzada como es el concepto de laicidad… ¿Hay algo de esto en los escritos?

En la tesis de Carmen Aquino ella estudia cuál es el interés del liberalismo mexicano por la educación de las mujeres, insisto para ellos es importante que las mujeres estén preparadas para ser las madres de los nuevos ciudadanos, para ser las mejores compañeras de los hombres liberales que van a cambiar el país… La Escuela de Artes y Oficios para mujeres es un proyecto liberal y en algún sentido se muestra el apoyo de las profesoras, al decir que sí les parece importante y les interesa compartir el proyecto liberal, como un proyecto nuevo para las mujeres. Ellas no se meten y sí, porque están hablando desde otro lugar, pues la primera vez que se expone desde otro lugar una forma de escribir de las mujeres, como dicen en la introducción las compañeras en la edición del periódico de Las Hijas, es la primera vez que se expone una forma “intima” de escritura, algo que eclosiona al mismo tiempo con el interés que puede haber en esa sociedad liberal. Si pudiésemos hablar de la reforma creo que ahí es observable de manera práctica, más que hablar teóricamente de la reforma. Emilia Pardo Bazán, dijo que el liberalismo y el feminismo inevitablemente se iban unir, aunque no fuera la mejor alianza, ella lo dice sobre todo porque muchas feministas vieron en el liberalismo una forma de sacar el proyecto feminista de forma más masificada. Creo que si está ahí.

Claudia Llanos

Claudia Llanos:

Clara Ramírez

Clara Ramírez:

Lo que conocemos son los contextos masculinos, por ello cuando a mí me preguntan ¿cuáles son los contextos? Yo digo pues los estamos buscando, estamos buscando los contextos femeninos, porque lo que aparece es la otra mitad de una realidad distinta. No es que a las mujeres no les afecte la guerra pero no parece ser de su interés. Frente a la guerra dicen no queremos la guerra. Y dejan ver lo que si quieren que eso es lo interesante porque eso no va a parecer. Si hasta ahora la historia se ha hecho con fuentes masculinas básicamente, incluso el siglo XIX entonces, es lo que dice Mora “la historia de México es la historia de sus revoluciones”, pero eso nunca lo sostendría una mujer de la época. Aparece así, la otra línea de la historia, la historia de la otra mitad de la población que le interesaba la misma realidad, pero con otros énfasis… el énfasis en las relaciones interpersonales. Esa idea de tienen muy claro las mujeres de la Librería de Milán y es que “La política de las mujeres es la política de las relaciones” en los textos hallados sobre las Conferencias está muy claro esto, por ello la primera dama va a todas las Conferencias, consigue el dinero para editarlas… No es una ley que crean para que cambie la realidad y que no hace nada. Si miras las leyes de educación en el siglo XIX es una historia tremenda, porque lo que ves es que se hacen muchas leyes y no se aplican. Incluso las constituciones con las que los hombres tienen tanta confianza para hacer la historia lo que se descubre es que en medio de la guerra con Estados Unidos se regresa a la constitución de 1824 y claro dices ¿cómo se dejan las leyes conservadoras de 1836 y se regresan a 1824? Es decir, que las constituciones realmente no importaban porque si puedes hacer eso… Entonces ¿quién sostenía la sociedad? Lo que he visto pensando en la historia en general es minimizar el lugar de la política masculina, ni las leyes, ni las guerras, ni los presidentes fueron la línea de continuidad en el siglo XIX porque si eso hubiese sido así no habría habido sociedad, había otras líneas que se preocupaban por las relaciones entre las personas como Las Hijas, que le reclamaban responsabilidad frente a la juventud a un poeta por haberse suicidado, eso es política… es una forma diferente de pensar y definir lo importante, lo importante es la continuidad, la creación y recreación de la vida. Y eso si se puede historiar.  Por ejemplo, en la Conferencias, por ejemplo, ya aparece una ciencia para comprender, una ciencia útil pero al mismo tiempo la flor, al mismo tiempo de un estudio científico un estudio sensible que nos hace la vida grata. Yo pienso que si vemos así la historia de las mujeres, esta va a cambiar la idea de los contexto en el siglo XIX, XX o XVI… porque va aparecer otro contexto que no hemos trabajado.

No hay un contexto fuera de la realidad de las mujeres, las mujeres son el contexto.

Carolina Narváez

Carolina Narváez:

Clara Ramírez

Clara Ramírez:

si y que no lo conocemos mucho

¿Cómo construir el contexto de Antonieta Rivas Mercado, una escritora tan politizada, tal intelectual, mecenas, además una crítica del movimiento feminista mexicano? Pareciera que implicará ver lo que está pasando alrededor y fuera de Antonieta y alrededor de su relación con Vasconcelos, pero también hemos enfatizado mucho en ver el impacto que ha tenido la historia tradicional ha hecho que nosotras pensemos que estamos fuera de los contextos, es como decir que se hablamos de una escritora no estamos hablando del contexto, si yo hablo de Pita Amor ¿no estoy hablando del contexto de México del siglo XX? Se supone que ¡no! Pero Pita o Antonieta hacen parte de ese momento, es decir ellas construyen ese contexto, porque dan una mirada hacia su realidad. Esta es una discusión permanente sobre todo cuando hacemos soportes y apoyos en trabajos de tesis donde piden que construyan contextos que rodean a las escritoras como si la escritora estuviera suspendida en el aire o no estuviera ahí… Lo que decimos es que ellas son el contexto, y construyen contexto. Cuando Hablo de una escritora mexicana estoy hablando del contexto mexicano no estoy hablando de una escritora “suelta”. Esto para decir que hemos pensado que los grandes sucesos históricos son los que definen a los pequeños, y como ese gran contexto no ha visto a las mujeres pues no nos sirve hacer esa línea de análisis porque volvemos a caer en la miseria o en la idea de que no se puede. En la tradición de la historia feminista latinoamericana y española lo que se ha planteado es un poco, veamos que hay aquí en “lo chiquito” para pensar un poco más allá y también se puede. ¿Si los contextos solo están determinados por los grandes acontecimientos y las mujeres no están ahí? Para el caso de Las Hijas, podríamos pedirle estar mas “politizadas” y que hablen de lo que ocurre a nivel macro en el México del siglo XIX, pero ¿por qué hay que pedirles eso? No les interesaba, lo podemos ver en el periódico… para ellas lo más importante era promulgar la idea de la escritura de las mujeres y la definición de la política desde las mujeres pasa por lo que ellas dejaron retratado y eso incluye para este caso la escritura como medio y como practica de su hacer político.

Carolina Narváez

Carolina Narváez:

Mariana Abreu

Mariana Abreu:

Mi tesis de maestría fue sobre el siglo XIX pero en Estados Unidos, recuerdo que me decían todo el tiempo “¡te falta contexto!” Por lo que me metí a leer leyes y demás asuntos, pero en realidad esto no era lo que me estaba hablando Harriet Jacobs que era la autora que trabajaba. Si me ponía a leer a otras mujeres que vivieron la esclavitud o mujeres abolicionistas, todas me estaban indicando otros asuntos de la esclavitud que no están en ese gran contexto, por ejemplo, la pugna entre el sur y el norte, la guerra civil… lo que yo veía es que a ellas no les interesaba eso, sino cómo los hombres abusaban de las mujeres esclavas y tenían hijos con ellas para después negarlos. Si me voy a los grandes contextos y a las grandes bibliografías y a las leyes estos temas no aparecen, pero si yo pongo en diálogo fuentes de mujeres en ese momento ya aparece otro asuntos que además determinaba su vida.

En Bancroff encontramos un libro de cocina que tiene el sello del águila imperial independentista y eso en un libro de cocina que comienza diciendo “esto es un libro de cocina para la libertad y la independencia en México” y son solo recetas y están a varias manos… es lindo porque se ve manchado, insisto, esa es su forma de pensar y adoptar. Pienso en la política primera de las mujeres de Diotima, creo que las mujeres practicamos la política primera que es la relación, somos muchas mujeres que hacemos de mediación con la realidad, y de esto no se dice, no se habla, solo querían que las mujeres fueran las compañeras de los grandes revolucionarios pero ¿cómo se ejerce esa tarea? Por decirlo así y a lo mejor la idea de ser “la compañera de” es una idea corta porque en realidad eso ya viene aconteciendo, lo que estamos tratando de pensar es lo que ya está, lo que viene siendo al margen de las medidas políticas de los hombres con poder. La política primera, la de todos los días, la de ir al mercado, la de estar todos los días en contacto, es lo que estamos tratando de encontrar porque resulta que ahí están las mujeres y eso nos hace posible ver realmente la existencia de las mujeres.

Estudio a las mujeres travestidas y ese gran descubrimiento de mujeres travestidas me ha llevado a conocer que hay muchas mujeres que han participado en batallas y que han tenido relación con las armas, o sea las mujeres sí estuvieron en las guerras, no estoy diciendo que sea bueno o malo, las mujeres travestidas lo hicieron a su manera… Por ejemplo, lo que pasó en Francia y eso Franchesca Gargallo lo recordaba mucho, para poder conseguir la ciudadanía se decía que por lo menos tendrías que haber participado en una guerra y se crearon batallones femeninos durante las guerras de liberación. Las mujeres que habían participado decían “¡yo participe de la guerra! Quiero mi ciudadanía”, pero las reprimieron horriblemente. Estas mujeres se integraron de otra manera. En el libro La doncella quiso ser marinero, se muestra como hay mujeres que quieren ir a pelear y tomar las armas… En ese sentido siempre hemos estado ahí, que no nos hayan visto o que no hayan querido vernos es otra cosa, pero estamos justamente en esa búsqueda, construyendo esos contextos.

Clara Ramírez

Clara Ramírez:

Clara Ramírez

Clara Ramírez:

Cuando buscas a las mujeres muy cercanas a la política masculina aparecen y se han estudiado en desgracia, en detrimento de ellas, por ejemplo, Laura Mantecón Arteaga, la esposa de Manuel González, que era una gran mujer, ella se fue a estudiar medicina homeopática a los Estados Unidos y de eso nunca se dice nada, de su grandeza y que además dijo me quiero separar de este señor porque me está golpeando aunque sea el presidente y la volvieron nada por el intento de separarse. Y a la fecha la familia la desconoció y no deja que hable nada de ella. Nos hemos distanciado de buscar a las mujeres en la política masculina porque ahí aparecen como víctimas y nosotras queremos buscar la experiencia de ellas y cuando nos fijamos en eso aparece la otra historia, la de mi madre que no es menos que la de mi padre.

Llevar a la imprenta. Presentación del libro Facsímil de Las Hijas del Anáhuac

El proceso de edición del facsimilar de Las Hijas ha sido arduo, como ya se los contaba hace un rato de este semanario solo hay un ejemplar en la Biblioteca Nacional en el fondo Reservado. El riesgo de que esta sea la única copia y que haya cierta fragilidad en este hecho [aunque el semanario alojado en la biblioteca está muy bien] no existe, como decía más que ese ejemplar y de ahí que hayamos tomado la decisión de hacer una edición facsimilar, porque veíamos que peligraba. Las mismas vicisitudes por las que pasamos para hallar el ejemplar en físico y conocer las imágenes del microfilm tan mal reproducidas nos hizo empeñarnos más, por ello nos dio mucha alegría conocer y saber que el ejemplar existía y que pudimos digitalizarlo. Esto ha sido ya un gran logro, y si pudiéramos hacer esto con cada obra que nos hemos encontrado seriamos muy pobres pero muy alegres. Esta labor de Las Hijas… ha sido un trabajo colaborativo, este es el súmmum de este gran equipo que hemos conformado.

Les doy la palabra a las nuevas Hijas de la Anáhuac y al taller para acercarnos a esta historia:

Claudia Llanos

Claudia Llanos:

Taller: Reencuentro de palabras con Las Hijas del Anáhuac. Ensayo Literario Ciudad de México 1873-1874.[6]

La experiencia de pertenecer al grupo de investigación Escritos de Mujeres y ver el trabajo colaborativo entre historiadoras feministas, nos ha motivado a proponer un taller que difunda y reconozca el trabajo de nuestras compañeras del grupo, así como de las maestras y alumnas de la Escuela de Artes y Oficios para Mujeres. Darnos cuenta de que la trayectoria recorrida por nuestras maestras a lo largo de diecisiete años nos toca de manera particular mediante los textos reencontrados, nos impulsa a querer que otras mujeres se encuentren en ellos a través de la lectura.

Por este motivo, este taller nace de la necesidad de crear espacios donde las mujeres nos leamos a través del tiempo, para así inspirarnos a escribir nuestros propios textos. En este sentido, la intención es hacer un círculo de lectura donde leamos fragmentos del semanario Las Hijas del Anáhuac escrito por las alumnas y profesoras de la Escuela de Artes y Oficios para Mujeres; proponemos realizar un taller de escritura, de esta manera las partícipes podrán decidir libremente lo que desean escribir, inspirándose en las lecturas previas, y en colectivo recreemos el semanario que escribieron las mujeres de 1873 a 1874.

           Haremos un balance de qué nos significan estos escritos, escucharemos y comentaremos qué sentimos cada una al escribir, cómo nos relacionamos con las mujeres que escribieron en el semanario y qué nos significan en nuestra estancia en la universidad. Para finalizar, uniremos todos los escritos, creando así nuestro propio ensayo literario.

Ángeles Martínez

Ángeles Martínez:

Hola, Soy Ángeles y les voy a hablar un poco sobre de donde viene este taller y hacia dónde lo queremos llevar, para ello haré uso de un recuerdo que tengo guardado en mi cajita de hilos, agujas y recuerdos queridos: hace años, un día en una clase de Teoría y metodología de la historia feminista con la profesora Clara Inés Ramírez estábamos leyendo La Ciudad de las Mujeres de Christine de Pizan lo cual nos llevó a pensar en la Universidad de las Mujeres y preguntarnos ¿cómo es la universidad que necesitamos? ¿cuál es la universidad que deseamos? La universidad imaginada era un lugar en donde era posible el encuentro continuo con otras mujeres y su escritura, así como con la libertad de

la escritura propia. Un día junto con mis compañeras y amigas Oriana y Oderay volvimos a esta idea de la universidad imaginada que nos marcó y que nos dio el impulso de pensar en un espacio para nosotras. Esta Universidad de las Mujeres poco a poco ha dejado de ser imaginada para nosotras, porque con el tiempo se nos ha revelado como un espacio tejido, hilado, cocinado, bordado, esculpido, pintado, leído y escrito por mujeres a través del tiempo en donde todas hacemos algo para ya no imaginar espacios sino hacerlos realidad. En el grupo de Escritos

de Mujeres hemos aprendido a trabajar en relación, a observar de cerca como se teje la posibilidad de leer a mujeres tan lejanas en el tiempo y hacerlas nuestras amigas, a comprendernos con ellas, gracias a su labor, por ejemplo, hemos podido observar el mundo y nombrar nuestra sexualidad desde la escritura de una monja novohispana como Isabel Manuela de Santa María o a tomar la decisión de con quienes compartir nuestras pertenencias con ayuda de mujeres culhuacanas del siglo XVI. Por esto, este taller nace con la necesidad de seguir con este tejido construido por historiadoras feministas que hoy nos acompañan, de difundir parte del trabajo realizado en este grupo y del que realizaron las maestras y alumnas de la Escuela de Artes y Oficios para Mujeres quienes crearon en conjunto el semanario Las Hijas del Anáhuac en el siglo XIX.

En este taller y circulo de lectura que titulamos “Reencuentro de palabras con Las Hijas del Anáhuac. Ensayo Literario Ciudad de México 1873-1874” está pensado en cuatro partes: La primera parte que está cargo de nuestra profesora Carolina Narváez, en donde nos presentará a Las Hijas del Anáhuac La segunda a cargo de Oriana que se centrará en la lectura en voz alta algunos fragmentos que hemos seleccionado de la edición de las Hijas del Anáhuac que fue realizada por Escritos de Mujeres. Aquí les recomendamos que hagan a anotaciones La tercera que está en manos de mi compañera Oderay y de nuestras asistentes al taller, que consistirá en la escritura de un texto en donde, al igual que las escritoras de las hijas del Anáhuac, puedan poner en escrito aquello que les interesa a partir de la lectura de los fragmentos que hemos leído. Para esto es importante que sepan que pueden utilizar seudónimos y en caso de que ustedes nos den su permiso sus creaciones formarán parte de nuestro repositorio de Escritos de Mujeres. También les ofreceremos los materiales necesarios para ello. Por último, queremos abrir un espacio en donde podamos conversar y leer sus creaciones. Esperamos que les sea divertido y provechoso formar parte de la creación del primer número de Las hijas del Anáhuac. Ensayo Literario Ciudad de México 2024.

Lectura Semanario Las Hijas del Anáhuac, primero número.

A nuestras lectoras

Algunas jóvenes que se dedican a la tipografía, con el objeto de formalizar sus ejercicios, ocurrieron a nosotras para la publicación de un periódico íntimo, y éste es el origen de la presente publicación.

Nunca se había publicado un periódico redactado como el presente por señoritas, y esto nos había hecho vacilar desde hace algún tiempo en establecerlo y llevar a cabo nuestra empresa; pero nos hemos animado, viendo que la sociedad moderna se halla a una altura notable y que adelanta de día en día en la vida de la civilización. Ya no es mal visto que la mujer escriba y exprese sus sentimientos por medio de la pluma, y nada más justo, porque cuántas jóvenes hay que, careciendo de una amiga íntima o de un ser a quien manifestarle con confianza los sentimien- [//] tos de su corazón, desean expresarlo de alguna manera; pues sólo una alma [sic] egoísta se conforma con gozar o sufrir sola, y en esos instantes supremos de felicidad o de desgracia, en que nos encontramos aislados, grato es tomar una pluma y trasmitir al papel las emociones que nos dominan. Además, ¿por qué si el hombre puede manifestar públicamente las galas de su inteligencia, la mujer ha de estar privada de hacerlo, habiendo, como hay, mujeres cuyos talentos igualan a todos los de los hombres?

No, escribid, bellas jóvenes de nuestra patria: pero estudiad, y estudiad mucho, porque sólo ayudando a la inteligencia con la instrucción, se pueden producir hermosas y correctas composiciones.

Y al recomendaros que estudiéis y que escribáis, no creáis nunca que opinamos porque la mujer, olvidada de la misión sublime que tiene que cumplir en la Tierra, se dedique solamente a la bella literatura, no: lejos de nosotras tan errónea idea: queremos, sí, que la mujer escriba y estudie, pero nunca que por esto, se olvide de sus atenciones domésticas, sino que recuerde sus estudios y procure mejorar su inteligencia. Ya se ve que éste es más bien un honesto entretenimiento de distracción útil que un trabajo digno de la crítica. Ilancueitl

Oriana Delgado

Oriana Delgado:

Oderay García

Oderay García:

Nos hemos motivado a hilar nuestra experiencia con la de ellas y reconocernos en sus palabras, con esta intención decidimos crear este taller y lo que les proponemos es que reconecten sus propias experiencias con las de Las Hijas y escribamos algo sobre ellas, inspirado en ellas. La idea es que podamos hacer un periódico desde nuestro tiempo con la inspiración y la guía que ellas nos dejaron, para ello les proponemos los siguientes ítems

  • ¿Qué significa para las mujeres escribir en la actualidad?
  • ¿Para ustedes que significa la escritura?
  • ¿Qué significa la amistad?
  • Podemos también en el taller responder a las preguntas que las mismas Hijas nos dejaron.
  • Podemos hablar sobre la herencia que nos dejaron
  • Sobre el reconocimiento de nuestra genealogía femenina
  • Podemos escribir sobre la educación de las mujeres ¿qué nos significa a nosotras?

Comentarles que la motivación de este taller fue parte del trabajo en relación y la confianza que nos dieron nuestras profesoras y las relaciones intergeneracionales que creo que es primordial destacar porque nos dan esa confianza a nosotras de proponer e investigar, de hacer cosas y esto nos acerca más.

Como vimos y escuchamos en la lectura de Las Hijas del Anáhuac, es una escritura muy personal que evidentemente está escrita para otras mujeres, esa parte nos motivó a querer hilar nuestras experiencias con las de ellas y también reconocernos en sus palabras. Con esa intención decidimos crear este taller, lo que les proponemos es que intenten reconocer sus propias experiencias con ellas, con lo que acabamos de escuchar, y escribir algo sobre ellas, inspirado en ellas. Algunas ideas que nacen de cada fragmento pueden ser qué significa para las mujeres escribir en la actualidad o en el pasado, hacer una relación entre ellas; qué significa la escritura; qué significa la amistad, pueden escribirle a alguna amiga o amigas. También pueden responder a la invitación abierta que Las Hijas del Anáhuac nos dejaron, ellas escribieron a las periodistas del futuro, pero en este caso podemos ser historiadoras, musicólogas, o la formación que tengamos. También podríamos hacer una comparación de la crítica que a ellas les hicieron otros periódicos de cómo escribían, a la crítica que quizá recibimos en la universidad o en otros espacios, pero resignificarla, donde nosotras tomemos la palabra. Otra opción para escribir es reconocer la herencia que las escritoras nos dejaron y escribir sobre ello, sobre la juventud y el tiempo, sobre el reconocimiento de nuestra genealogía femenina, de esta herencia y esta parte que habla de las mujeres mayores, darles autoridad y escribir sobre ellas. Otra idea es hablar sobre la educación de las mujeres y qué nos significa a nosotras. Me gustaría comentar que la motivación de esto fue parte del trabajo en relación y la confianza que nos dieron nuestras profesoras, y señalar esta parte que habló Caro de las relaciones intergeneracionales, que es primordial destacarla porque mediante ello nos dan esa confianza a nosotras de proponer, de investigar, de hacer cosas y a la vez acercarnos un poco más a las escritoras. Es momento de escribir, les vamos a repartir su material, hojas que tienen el formato facsimilar del periódico Las Hijas del Anáhuac, plumas y stickers de flores para que decoren sus escritos.


[1] Se refiere al Sistema Universidad Abierta y Educación a Distancia (SUAyED) de la Facultad de Filosofía y Letras de la UNAM

[2] Monja capuchina del convento del Dulcísimo Corazón de Jesús, el cual se encontraba en Antequera, Oaxaca.

[3] Facultad de Filosofía y Letras en Ciudad Universitaria, México.

[4] Las Hijas del Anáhuac. Ensayo literario 1873-1874, codirección y edición, Clara Ramírez y Claudia Llanos, coordinación del volumen, Carolina Narváez, Colección Escritos de Mujeres, Ciudad de México, IISUE-UNAM, 2021, p. 31.

[5] Donatella Franchi, “Cómo actúan la disparidad y el deseo en las p´racticas creativas de las mujeres. Una reflexión de imágenes y palabras”, Revista de Estudios Feministas DUODA, núm. 27, 2004.

Conversaciones

Conversaciones

Teoría y Metodología de la historia feminista

Conmemoración

Seminario de Investigación Escritos de Mujeres

IISUE-UNAM

Lunes 6 de mayo del 2024.

Bienvenida a cargo de la Dra. Clara Inés Ramírez y la Dra. Gabriela de La Cruz Flores, directora del IISUE-UNAM

Dra. Gabriela de la Cruz Flores

Dra. Gabriela de la Cruz Flores:

Nos llena de mucho orgullo tener un grupo tan consolidado y tan productivo, y con tantas cuestiones por compartir a lo largo de este tiempo. Como ustedes saben el día de hoy nos une este evento que hemos nombrado: “Conversaciones abiertas sobre teoría y metodología de la historia feminista”, y que hoy es su décimo aniversario. Diez años es un tiempo muy rico, sin duda, de experiencias, aprendizajes, también, como decíamos, de grandes contribuciones al área. Estas “Conversaciones abiertas…”, también conmemoran al Seminario de Investigación Escritos de Mujeres, diecisiete años de trabajo y también del inicio de la Colección Escritos de Mujeres del IISUE (Instituto de Investigaciones sobre la Universidad y la Educación). Esta colección tiene en su haber siete volúmenes publicados y otro que se encuentra en prensa. El Seminario ha gozado del apoyo del PAPIIT (Programa de Apoyo a Proyectos de Investigación e Innovación Tecnológica) y cada año ha convocado a un seminario abierto, el año pasado tuve la oportunidad de estar con ustedes al lado de una profesora catalana, Laura Mercader, historiadora del arte, una invitada de primera. Hemos tenido la fortuna de contar con invitadas internacionales que nos han compartido sus experiencias de investigación.

En estas conversaciones abiertas que se celebraran desde el día de hoy, [lunes 6 de mayo del 2024] hasta el miércoles 8 de mayo, de la mano de Clara y de su maravilloso equipo, y de las colegas aquí presentes, también Jonathan que ha colaborado de una manera decidida en el Seminario con sus publicaciones.

Quiero contarles que se va a presentar un balance de lo que ha sido este recorrido, tanto del Seminario como la Colección y se compartirán experiencias y hallazgos por lo que estaré muy atenta para escuchar las principales conclusiones que se compartan durante estos tres días.

Es de verdad un momento de mucho orgullo para el Instituto, diecisiete años de Seminario ¡qué bárbara! ¡diecisiete años, más los diez de la colección! Es un día de orgullo, es un día de muchas acciones, estoy segura. Todo mi reconocimiento al trabajo encabezado por la doctora Clara Inés y a cada una de las personas que ha contribuido a lo largo de estos diecisiete años del Seminario, así que ¡enhorabuena! Por el trabajo que van a desarrollar durante estas jornadas. ¡Felicidades!

Queríamos comenzar invitándote porque como directora del IISUE reconocemos el apoyo que hemos tenido por parte del Instituto de Investigaciones sobre la Universidad y la Educación y de la UNAM (Universidad Nacional Autónoma de México) siempre para este proyecto. Como dices, este proyecto comenzó como un seminario de posgrado hace diecisiete años, sin embargo, ese seminario ha ido cambiando, muchas de las personas que formaron parte al principio ahora ya son investigadoras consolidadas, pero el Seminario ha seguido con una continuidad que se ha impuesto. Yo siento que voy detrás del proyecto y siempre aprendiendo mucho de las nuevas generaciones.

En esta ocasión pensamos que, llevamos casi diecisiete años haciendo un Seminario Abierto Internacional, nos vemos todos los martes por las tardes, pero una vez al año hacemos un seminario abierto. Normalmente hemos invitado mujeres fuera del Seminario a que nos cuenten sus experiencias de investigación con el ánimo de aprender y ahora dijimos ¡son diez años de la Colección y diecisiete del Seminario! Podríamos hacer un balance de lo que hemos aprendido, ver en qué estamos y hacía donde vamos. En ese sentido, pensamos que sería interesante un balance abierto para conversar con otras experiencias y compartir lo que hemos ido encontrando, entonces creo que serán tres días de intenso trabajo que espero nos sean muy fructíferos, tanto para nosotras como para quienes nos acompañen.

El Seminario ha significado abrir una línea en el Instituto no de historia de las mujeres, que ya estaba, pero sí de estudiar las fuentes de mujeres, cómo la historia de mujeres se ve de otra manera y cómo escuchar sus voces y leer las fuentes de mujeres. No podemos saber tanto sobre su educación porque las instituciones donde estudiaron no dejaron archivos, como la Escuela de la Amiga, sobre todo en los siglos XVI al XVIII, pues ya en el XIX empieza a ver un rastro más organizado. Entonces los escritos se convierten en una fuente importante para conocer su pensamiento, su orientación, cómo aprendieron a escribir, dónde aprendieron a escribir, de qué hablaban, cuáles eran sus preocupaciones, entonces se nos ha abierto un horizonte muy interesante que estamos empezando a trabajar, a significar, a observar en qué consistía. Este va a ser el tema.

Te agradecemos mucho en nombre del Seminario, es muy importante tu apoyo.

Dra. Clara Ramírez

Dra. Clara Ramírez:

Dra. Gabriela de la Cruz Flores

Dra. Gabriela de la Cruz Flores

Al contrario, déjenme decir algo que no es menor y es reconocer la articulación con el Archivo Histórico y agradecer a Luzma, Leti, Sari y Tania, que hacen parte del equipo del archivo. Me parece fundamental en este Seminario y en estas publicaciones el vínculo con nuestro gran tesoro que es el Archivo Histórico y como bien lo dices querida Clara, cómo hacemos que surjan esas voces de mujeres que habitan las fuentes, que están en nuestro archivo.

Esto me parece genial y extraordinario del Seminario y de los esfuerzos que has encausado. Y ahora que veo las publicaciones, todos los títulos me parecen extraordinarios, pero de los últimos que tuve la oportunidad de estar, fue en la presentación Las Hijas del Anáhuac, definitivamente un extraordinario el facsimilar. A mí me encanta sumarme a la labor de recuperar esas fuentes originales y ponerlas a disposición del público y de usuarios especializados.

Al principio creímos que era un poquito extraño, porque las Hijas del Anáhuac es un texto del siglo XIX escrito en otro contexto, pero este documento ha ganado un montón, de una manera más cercana que las otras fuentes. Vamos a tener mañana una presentación, unas alumnas del Seminario van a hacer un taller, hemos pensado en una conversación con el periódico de las Hijas, haciendo nuestro propio periódico. Un aporte valioso de las jóvenes historiadoras, estudiantes que ahora mismo hacen parte del Seminario.

Dra. Clara Ramírez

Dra. Clara Ramírez:

Dra. Gabriela de la Cruz Flores

Dra. Gabriela de la Cruz Flores

Sigue generando resonancia entre nosotras la idea de trabajar con esas fuentes. Siguen generando muchos ecos en el trabajo académico y de la comunidad en general. Por ello felicitaciones y esto es una celebración conjunta con ustedes, me encantaría estar la jornada completa, pero el deber me llama. Estaré muy atenta. Lo mismo con lo que tenga lugar los siguientes días para que todo esté en orden. Y de nueva cuenta una disculpa por las complicaciones surgidas, veremos cómo compensar estas cosas. Estaremos atentas al desarrollo de la Jornada. ¡Muchas gracias a todas y a todos y el mejor de los éxitos! De eso estoy segura.

La idea es compartir las experiencias. Me alegra mucho que estén personas presentes que conozco y que no conozco y sobre todo algunas integrantes de hace muchos años del primer Seminario que están por aquí, Laura, Sofía… Ellas podrán ser testigas de que al principio nunca imaginamos o si lo imaginamos, pero creíamos que no podíamos llegar a donde estamos.

Quisiera comentarles cómo ha sido la historia de este trabajo. Yo soy historiadora, empecé hacer historia de la universidad en este instituto, mi maestro que siempre recuerdo y nombro Lorenzo Luna, que murió en 1991 con 39 años, pero que en ese corto tiempo que compartimos aprendí mucho de lo bueno y lo malo. Él me enseñó hacer historia en la práctica. En la Facultad yo no había visto muchos archivos, no había visto un documento histórico cuando hice la carrera, entre 1981 y 1986 en la UNAM, no se acostumbraba mucho a ir al archivo como historiadoras. Pero cuando vine al Instituto y al entrar directo a los documentos, me di cuenta que no sabía paleografía, al principio no entendía, así que se me abrió un amplio horizonte que de una u otra manera me trajo hasta aquí.

Trabajé mucho sobre la historia de la universidad, la universidad en el siglo XVI era una institución de hombres para hombres. Aquí me invitaron de becaria y después obtuve una plaza; me interesaba mucho la historia de la cultura, imaginar todo ese mundo en esa época y luego la universidad me pagó una beca para ir a España y hacer el doctorado, por lo que estoy muy agradecida. Allí hice una comparación de lo que pasaba en la universidad en México y en la universidad española, y de pronto cuando terminé la tesis, que eran mil quinientas páginas sobre la universidad, ejercicio en el que aprendí y me divertí muchísimo dije y ¿las mujeres? ¡si yo hubiera vivido en esa época no habría salido en mi tesis! Entré en una crisis por toda esa sensación de hacer un trabajo tan grande y que tal vez tampoco sería tan leído y entonces decidí empezar un espacio para buscar a las mujeres de esa época.

Yo me acordaba que en los archivos había encontrado muchos textos de mujeres que yo decía ¡algún día los voy a leer! ¡algún día cuando acabe la tesis! Y entonces dije: ¡Ya se acabó la tesis así que ahora voy a leerlos! Efectivamente como me enseñaron en la escuela, primero tienes que ver la bibliografía y yo me fui a la bibliografía y lo más que podía ver de la voz de las mujeres eran fragmentos, un pedacito por allá, un pedacito por acá y sobre todo una idea muy general de qué eran escritos esotéricos, escritos religiosos-místicos. Pero, la verdad era que no se sabía qué significaba mística y no se sabía qué significaba religión. Básicamente lo que concluí de esa bibliografía que leí es que no servía para nada, eran de un momento que ya había pasado, pues nos habíamos quitado la religión de encima. Así que todos esos escritos no tenían valor, no valía la pena entenderlos porque no sirven para nada y están hechos en otro contexto muy viejo, antiguo.

Entonces dije lo primero que habría que hacer es un trabajo sistemático sobre fuentes de mujeres como el que yo tuve que hacer cuando entré a la universidad, y claro me encontré con que, talvez, tenemos un vacío equivalente como al siglo XVII de la historia de los hombres, porque el siglo XVII en Europa, para la historia masculina significó un proceso de estudio, revisión, publicación de fuentes de hombres porque eran hombres los que estaban haciendo eso. Recuerdo que la imagen del monje me llamaba la atención, en especial los monjes Benedictinos de San Mauro en el siglo XVII en Francia. A mí siempre me gustó mucho esa imagen, el retiro del mundo, la edición de libros, los copistas…

¡Entonces…dije…! ¡debemos empezar por el principio! Todos los textos merecen ser editados y conocidos, y los textos de mujeres no están editados, esa fue mi primera gran sorpresa. Entonces plantee un proyecto de seminario en el posgrado en historia para estudiar los escritos de mujeres, porque es un proyecto que requiere mucha gente y yo sola no iba a poder.  Esto lo presenté en 2007 y en 2008 empezamos el Seminario. De ese primer grupo hoy nos acompañan Sofia, Laura, Claudia, era un grupo de doce o quince personas. Recuerdo que les dije: “Para la próxima clase me traen un escrito de mujer del siglo XVI al XVIII” porque ahí ya habíamos acotado, yo pensaba que esos eran los siglos en los que no conocíamos los escritos de mujeres, aunque después me di cuenta que no conocemos ni los del XX ni los XIX.

En ese momento dije: ¡Lancémonos por los más antiguos! y pensé: Llegaran a la clase y van a decir que no encontraron ninguno… y de pronto, llegan a la semana siguiente con unos textos maravillosos, porque las estudiantes se habían ido al archivo y habían encontrado quince textos que fueron y han sido la base de la colección Escritos de mujeres; en una semana encontramos la base de esta Colección. Nos dimos cuenta de que había muchos textos de mujeres, pero a nadie les habían interesado y nadie se había preocupado por editarlos. Era un silencio, que tenía que ver con que, a ellos, a los hombres que buscaban no les significaban esas experiencias.

Recuerdo mucho a O´Gorman que decía que a él no le interesaban las mujeres sino hasta los quince años, ¡eso lo decía en clase! y claro él era el que iba a buscar esos textos, a encontrarlos y no le significaban nada, no le significaban ninguna experiencia para él. Entonces él si puede gastar mucho tiempo en hacer un Motolinía y no ver el valor de las dos obras primeras de la colección Inés de la Cruz y Mariana de la Encarnación, que son crónicas del Convento del Carmen hoy el ex Teresa, crónicas que no te explicas cómo no están publicadas y en cambio Sigüenza y Góngora que hizo un trabajo con base en ellas, está en los mejores cien textos de México.

Entonces dijimos ¡aquí hay una joya! Y empezamos a leer los textos en el Seminario y nos quedamos muy sorprendidas. Yo digo que, para mí, el giro hacía los escritos de mujeres me abrió puertas hacía mundos desconocidos y refrescantes, yo estaba muy agotada de leer textos institucionales y grillas universitarias en el pasado, en el presente… mientras que las mujeres estaban pensando y escribiendo otras cosas, básicamente escribiendo del amor y sobre el amor en unos términos que no alcanzábamos a comprender.

Ese ha sido nuestro camino, por un lado, publicar los textos de mujeres, publicarlos como obras de autoras plenas, porque algunos habían sido publicados unos añitos antes como anexos a libros, al final. Decíamos y nos repetíamos ¡estos libros son muy importantes! El hecho de ponerles, o titularlos: Inés de la Cruz, Mariana de la Encarnación hizo que esas mujeres se volvieran autoras.

Recuerdo nuestra participación en la editatona cuando dijeron, vamos a meter textos de mujeres en la Wikipedia. Como no tenían ningún otro referente, notamos que cuando buscábamos al Convento del ex Teresa, las fundadoras no aparecían, y no estaban ellas, hablaban de Sigüenza y Góngora, no hablan de las fundadoras, no decían sus nombres, no eran personajes…

Ahora ya aparecen, pero la primera impresión que me tocó profundamente fue esa que existen… y ganan cuerpo cuando las editas, ganan presencia y autonomía.

Luego vino el trabajo de cómo significamos esas fuentes. Mi impresión primera era que no teníamos herramientas para significarlas porque las herramientas con las que contábamos eran para significar el mundo de los hombres; básicamente, la guerra, su política y aprendí a significar así, sé cómo va la política masculina, se cómo va la guerra y me ha servido para sobrevivir en la universidad, pero, para las mujeres no teníamos herramientas y por eso en parte los seminarios fueron esto, preguntarnos, a ver, ¿ustedes cómo trabajan? ¿qué herramientas tenemos? ¿cuáles podemos compartir?

Esta es la historia a la que nos queremos referir estos días, que las mujeres historiadoras que nos acompañan, nos cuenten en qué momento están, qué están haciendo, cómo intercambian las experiencias de investigación, cómo ir de alguna manera saliendo del seminario hacía una red mayor que nos permita conversar, intercambiar experiencias, esa es la idea de estas conversaciones.

Las llamamos “Conversaciones…” porque tenemos esa idea para cambiar un poco la dinámica de las conferencias o intervenciones sin diálogo. Cada día, además de conversar, queremos después cada día, para cerrar, mostrar los resultados del trabajo. Hoy por ejemplo compartiremos el Espacio Virtual el cual se abrirá hoy al público. Ahí encontrarán todo lo que hemos hecho, quedará a disposición del público amplio. Así mismo presentaremos el facsimilar de Las Hijas del Anáhuac. El miércoles 8 de mayo presentaremos el libro colectivo que finalmente logramos hacer y que hemos titulado Itinerarios de escritura de mujeres. Experiencia desde la diferencia sexual en la historia de México, siglos XVI al XIX y vamos a cerrar estas Conversaciones con la presentación de un libro de autora, en este sentido, que es de Carolina Narváez Martínez que se realizará en el Centro Cultural Elena Garro el jueves 9 de mayo del 2024 a las 6 de la tarde.

Lo que nos hemos preguntado es ¿cómo conversar? y no hacer ponencias y ponencias, entonces queríamos interactuar, preguntar, traer a algunas de las compañeras del Seminario que han recorrido este camino para poder ir hablando de algunos de los problemas que hemos tenido.

Uno de los problemas iniciales fue darnos cuenta que no es fácil buscar en los archivos. Los archivos no están clasificados como “escritos de mujeres” o “autora” ¡no¡, ahí Claudia Llanos tuvo la paciencia de meterse mucho tiempo a los archivos, ella fue a muchos lugares con el dinero que nos daba DGAPA (Dirección General de Asuntos del Personal Académico). Fuimos a los grandes repositorios que ya están muy vistos para los escritos masculinos, pero que apenas conocemos su funcionamiento para los escritos de mujeres.

¿Claudia nos puedes compartir tu experiencia en los archivos…?

Dra. Clara Ramírez

Dra. Clara Ramírez:

Claudia Llanos

Claudia Llanos:

Gracias, buenos días, soy Claudia Llanos integrante del Grupo de Investigación Escritos de Mujeres. Lo primero que quiero decir es que después de la búsqueda que hicieron las alumnas de Clara para el seminario de posgrado, hace ya varios años, nos quedamos con el interrogante de ¿cómo buscar?, digamos la búsqueda de las herramientas para la búsqueda. Fundamentalmente tuvo que ver el hecho de que, en ese momento estábamos adscritas a los siglos XVI al XVIII y a los textos que habían circulado en la Ciudad de México. Estos dos hechos se dieron así porque creíamos que era más probable que los textos en esos siglos no hubieran sido publicados o que eran los más olvidados; esto resulto mentira, porque muchos del siglo XX y también los del XIX no estaban publicados.

Encontramos en una de nuestras primeras búsquedas una enorme cantidad de textos de otros lados, por ejemplo, Puebla, Oaxaca, Guanajuato, Guatemala, Chiapas… vimos que había esas otras posibilidades. La mayoría de los textos, era probable que hubieran sido escritos por monjas, por razones que ya iremos hablando, por la gran explosión de escritura que hubo sobre todo a partir del siglo XVI tras los escritos de Teresa de Jesús que fueron muy influyentes en mujeres de religión, no solo, pero fundamentalmente, ella transmitió una enorme libertad para mujeres de religión. Sumo a esto la necesidad de contar sus historias de fundaciones.

Yo empecé a crear, a generar una serie de palabras claves para empezar a buscar, primero en el Archivo General de la Nación (AGN) y fueron: Monja, escrito, arrebato, visión, cartas… Ahí empezamos a ganar un poco de conocimiento…

Ya se sabía que los diarios y la correspondencia existía, pero la empezamos a sistematizar un poco más, pero sobre todo las hagiografías. Hay muchas cosas de monjas contadas por ellos, y ahí empezamos con los problemas, es decir… Como bien dice Virginia Wolf, detrás de “Anon” o “Anónima”, siempre detrás hay una mujer, esa era la práctica que teníamos en la cabeza, de poder saber que si decía anónimo era una mujer. Otro señuelo más.

A veces encontrábamos una hagiografía o una autobiografía. Hagiografía porque se supone que eran santas, porque eran una forma de lograr que a lo mejor fueran promovidas para ser santificada, proceso que, regularmente, lo hacía un hombre, la firmaba un hombre. Si era un hombre, entonces, ¿qué quiere decir? ¿que la hagiografía estaba escrita por él? En los textos encontrado en Bancroft Library vimos que “ellos” escribían lo prólogos, las introducciones etc., pero en realidad se trataban de autobiografías.

Empezamos a encontrar muchas cartas…cartas a confesores a curas, casos muy impresionantes de mujeres seculares que tenían intención de practicar su propia religión, desde sí mismas y que fueron encarceladas etc. Todo esto nos llevó a pensar y a comprender ¿cómo buscar? Vimos el valor del diario…

Cuando se trata de una autobiografía que a la vez tiene cara de biografía debes meterte a estudiar. Muchos casos nos han enfrentado con eso, por ejemplo, uno muy lindo acerca de las Clarisas, cuando fueron perseguidas, porque no querían estar bajo el cuidado de los Franciscanos, cartas que van y vienen, fundación de pequeñas capillas, etc…

Empezamos a ver la actividad de las mujeres, por eso mismo en este momento cuando también vemos cuales son los escritos que nos encontramos de mujeres puede pasar, como en el caso de Yolanda García, encontrar un inventario de compras del Convento de San Lorenzo, que traía todos los alimentos que consumían en el convento. Yolanda es cocinera e historiadora, por lo que se echó a la aventura de cocinar lo que había ahí, lo que su fuente le mostraba, entonces en algún momento nos hizo una cena en base a esos ingredientes a lo que comían aquellas monjas. Encontró que había una especie de Ratatouille en ese momento. Pudimos ver que la cocina, en efecto es el lugar de la creatividad y la relación.

Luego más adelante las mismas mujeres del seminario…y pienso, por ejemplo en Sofía, con su trabajo de las mujeres Culhuacanas que tuvo a bien estudiar, sus testamentos… Con esa investigación empezamos a ver a las mujeres asentadas en su poder de dar, delegar, su poder de heredar sus hilos, sus maderos, sus casas, etc.…Vemos que están ahí las fuentes y lo que necesitamos es hacer que salgan, no es que no haya, es que no las han “pelado”, visto, no habían sido ni tomadas en cuenta ni trabajadas desde otro lugar …

¿Cómo poder considerar esas fuentes? La vida cotidiana empieza hacer una herramienta para entender los escritos de mujeres.

La desconfianza en la autoría… Aún a textos firmados se les niega la autoría de una mujer. Para mí el caso más impactante tal vez es el de Catalina de Erauso a quien Claudia está trabajando y entonces leemos su autobiografía que es impresionante porque ella, a veces usa el femenino para referirse a sí misma y en otras el masculino y va transitando de un lado al otro. Y, sin embargo, la historiografía se centra en cómo decir que ella no es la autora… El último gran trabajo publicado en Estados Unidos hace algunos años está lleno de notas a pie de página de presunta erudición mal hecha, diciendo que por esto o aquello no puede ser la autora…

Unos dicen que salió de San Lucar de Barrameda y el Puerto era Cádiz y yo digo ¡pero el puerto era Cádiz a partir de 1630 y ella pasó antes el puerto de San Lucar de Barrameda! La propia erudición prueba más aun que ella es la autora. Nos fuimos a ver en un seminario colectivo que hicimos, quién era el primero que negaba la autoría y era un fraile, que decía que, una mujer con esa vida tan azarosa pudiera escribir tan bien era poco probable… Esa prueba para nosotras hay que desecharla, porque es una opinión de finales del siglo XVII o principios del XVIII y no de sus contemporáneos que la conocieron que dijeron que era una persona cultivada además de tener una vida interesante.

El otro caso es la autoría de la fundadora de la Orden Concepcionista, Beatriz, que en su féretro encontraron una biografía de ella, firmada por otra mujer, y también un clérigo del siglo XVII dijo: No puede esa mujer haber hecho una obra tan maravillosa, entonces se la adjudican a su confesor, sin ninguna prueba, solo que está bien escrita…

Todo ese proceso de búsqueda en los archivos nos hizo ver que los archivos también están organizados con una visión y un criterio masculino aparte de que tienen pocos textos de mujeres. Hay que tener cuidado y no creer mucho en las clasificaciones y ver los originales.

Además, nos dimos cuenta que al encontrar el texto y editarlo hay que contestar a la pregunta de ¿cómo lo significamos?, a veces un inventario de cocina puede ser más fácil porque es claro que con los ingredientes que arroja la fuente se puede hacer una Ratatouille que eran los ingredientes más usuales en la Ciudad de México… y que hablan de ese momento. Pero hay otros textos que en efecto nos dejan boquiabiertas, hemos tenido que hacer un largo trabajo, yo diría que teórico y metodológico, un trabajo donde el feminismo, especialmente el feminismo de la diferencia sexual, para mí y creo que, para el grupo, ha sido una clave muy importante para entender que las mujeres escribían desde sus experiencias y que sus experiencias eran diferentes a las de los hombres. Yo estaba acostumbrada a leer en la universidad, yo creo que en la época universitaria no leí ni una sola obra, tal vez en historia del arte, [inaudible], escrita por una mujer entre los años 1980 y 1986.

Claro cuando entiendes que no puedes hacerle las mismas preguntas que le haces a una fuente masculina, sino que hay que entender que nos están hablando de su experiencia, y que su experiencia es en cierto sentido inédita, es decir no editada, si transmitida pero poco presente en los libros o textos de investigación.

Al principio, nos sentimos, o yo por lo menos un poco perdida. Quería con esto, darle la palabra a Caro Narváez para que nos cuente cómo ha sido ese proceso de significar las fuentes.

Dra. Clara Ramírez

Dra. Clara Ramírez:

Carolina Narváez

Carolina Narváez:

Cuando Clara me pidió que respondiera a esta pregunta a partir de mi experiencia de investigación quise pensar en el significado de la palabra significar. En ella, hay una intención y también un deseo. Deseo de manifestar, de expresar, de decir, de destacar, de señalar. Por ello, empiezo esta reflexión planteando que significar las fuentes de mujeres es en parte aprender a leer nuevamente, es en parte dar importancia a lo que no ha sido importante. Es en parte olvidar y es en parte arriesgar.

Significo cuando le otorgo valor a la experiencia de esa mujer o de esas mujeres que me interesan en el pasado, voy a ellas no buscando que mi hipótesis se valide o se corroboré, voy a ellas para construir la hipótesis, voy a ellas para construir más claramente mis preguntas de investigación. Solo en el contacto con esas voces puedo determinar el camino a seguir. Y si es preciso modificar las preguntas.

De esta manera no encontraré la traba que suele presentarse en algunas investigaciones feministas, en la que quiero demostrar que, por ejemplo, una escritora del pasado es libre a partir de que no le interesen temas como el de la espiritualidad o la maternidad; recordemos que desde algunas perspectivas estos dos temas están asociados a la represión sexual y al destino biológico. Ocurre que leyendo a algunas mujeres del pasado nos topamos con estas dos realidades, la de la maternidad y la de la espiritualidad, no necesariamente vividas como sinónimo de alienación o falta de conciencia libre. Si como investigadora me aferro a la idea de que el ateísmo es sinónimo de libertad, esta escritora elegida perderá la magia para mí, pues toca un tema que a mi juicio no tiene nada que ver con ser libre.  Así que desilusionada internamente reforzaré la idea de que esa mujer no vale la pena o que en el pasado solo en contados casos o de manera excepcional alguna mujer logró ser libre.

Significar una fuente para la historia de las mujeres es legitimar aquella experiencia que se deja ver y esto puede ocurrir cuando esta (la experiencia) resuena con mi propia experiencia, cuando hallo algo de cercanía y también de lejanía, en tanto que la reconozco sin que necesariamente me refleje.

En este sentido considero que significar las fuentes para la historia de las mujeres implica un desplazamiento del delirio de la razón hermenéutica, es decir, doy lugar en mi práctica a los sentidos, a lo corpóreo, a lo que me pasa cuando dejo que aquella mujer me hable e incluyo como elemento importante la intuición para la interpretación. En relación con esto, lo que puedo conocer es conocible no solo a través de la razón, sino también de los sentidos. Existe una relación innegable entre lo intelectual y lo sensible.

Vale la pena aclarar que en la investigación el diálogo primero es con la fuente, pero no permanece exclusivo, de ahí que una fuente se signifique también con el trabajo colectivo, con lo que otra ve. Me refiero también al diálogo que se establece con otras investigaciones, con otras mujeres que se arriesgan. Recuerdo que en una clase una estudiante pensó lo impensable, pensó en Alcira Soust, la poeta uruguaya que estuvo doce días encerrada en un baño de la torre de Humanidades durante la ocupación de la universidad en el año 1968 por parte del ejército mexicano, y que vivió hasta 1988 en la fac[1]. revisar audio La estudiante manifestó apasionadamente el deseo de hacer su tesis sobre Alcira, pero sus otros profesores la desanimaron porque para ellos no había fuentes que dejaran ver al personaje y peor aún ¿qué importancia tenía? Ella simplemente era una loca poeta inalcanzable que usó la poesía como acción no violenta en tiempos de guerra y muerte. Lo importante era retratar justamente la guerra y la muerte no la poesía.

En ese movimiento que aparece si se quiere entre lo intelectual y lo sensible, otras miradas surgen. El trabajo con la escritura mística de las mujeres me ha permitido dar lugar a lo sutil y también me a permitido tomar decisiones libres dentro de mis caminos investigativos; por ejemplo, trabajando a Isabel Manuela de Santa María (tercera autora editada en nuestra colección)

Y está Laura aquí que fue una de las compañeras que encontró uno de los fragmentos del Diario…

Dra. Clara Ramírez

Dra. Clara Ramírez:

Carolina Narváez

Carolina Narváez:

Algo de ella me pareció especial, algo resonó y es que en medio de prácticas ascéticas donde muchas monjas recreaban la pasión de Jesús, ella recreaba sin ningún problema el deseo de amor que tenía hacia esa figura y hacia su madre la María de Nazaret. Si bien Jesús estaba presente en su Diario Espiritual escrito en el siglo XVIII, yo tomé la decisión de no prestar tanta atención a ese amor que han catalogado como de mística esponsal tal vez porque no veía algo novedoso en que ella se considerará una esposa de Cristo, y recurrí a mi terquedad para concentrarme en lo que me gustaba, en lo que me inspiraba, ver como Isabel Manuela amaba a María y en ella se reflejaba como una mujer de gracia, como una mujer digna del amor más grande. El texto producto de esta indagación que comparto lo titulé “La dicha en la mística femenina. La experiencia de júbilo en Isabel Manuela de Santa María”, no niego que ella tenga una relación con Jesús, pero en mi propio desplazamiento intentando ver lo genuino de Isabel Manuela otorgué valor a aquello que me dejaba ver cuando hablaba de la dicha de amar y de sentir en todo el cuerpo el amor de la divinidad. Ahora mismo nos encontramos permanentemente con la excepcionalidad como una categoría que organiza a las mujeres en el pasado. Desde hace algún tiempo historiadores o no, han sacado de las “cenizas” a mujeres que según estos discursos fueron únicas y representan la rareza, el dato con el cual debemos sentirnos orgullosas. Sin embargo, hay un tratamiento nefasto a esa excepcionalidad pues parece que su singularidad es producto casi de un conjuro mágico que solo tocó a algunas pocas mujeres. Nuestras hermanas del pasado han sido vistas como personajes tan excepcionales que ya ni siquiera pueden servirnos como inspiración y menos como ruta a seguir, porque ¿cómo reflejarnos en una imagen que la historia tradicional pinta como inalcanzable? Significar las fuentes de mujeres es permitir no solo que la  singularidad se convierta en un dato historiable sino dejar que la vida misma sea retratable.

Ese desplazamiento del que Caro nos ha hablado, nos ha llevado a la experiencia y la experiencia nos ha dejado ver la libertad y el gozo en este caso, y no tanto la miseria, porque ahora mucha parte de la historia de mujeres se centra en la miseria de las mujeres y mientras mas miserable, más excepcional y más grandiosa, pero esa misma mujer, que es algo que nos han enseñado las místicas del siglo XIII, puede ser supremamente libre y gozosa, aunque este en un momento muy difícil de su vida… Entonces ¿dónde ponemos el énfasis como historiadoras? Nosotras hemos decidido ponerlo en la libertad, la alegría y el gozo, porque es lo que necesitamos, no tanto que nos reflejemos como víctimas, porque no nos ayuda, sino más bien en la libertad de la que gozaron las mujeres.

En este proceso en el que nos ha ayudado mucho la lectura de Luisa Muraro y las mujeres de la Librería de Mujeres de Milán que se conoce como el feminismo de la diferencia para mí fue, por ejemplo, un gran descubrimiento. Sus libros, especialmente No creas tener derechos. Ellas cuentan la historia de cómo fueron separándose de un feminismo de la igualdad que les parecía que no respondía a sus necesidades, a sus intereses, a sus impulsos vitales… ellas decían “¡no queremos ser iguales a los hombres! ¡queremos significar la diferencia, la diferencia nuestra y la diferencia en la historia!” Después otro libro, El orden simbólico de la madre, para mí fue fundamental para entender que la lengua, mi lengua, esa que a veces me daba trabajo escribir, que no hablar y sobre todo por la ortografía, en la que había algo de ajeno a mí, era la que debería guiar mi ejercicio como historiadora. Por eso cuando entendí que mi lengua materna, la que me dio mi madre era mucho más libre que la otra que está escrita a mano armada, ahí intenté volcar mi lengua materna a mi lengua escrita y eso me liberó mucho. Esto es lo que he aprendido de Luisa Muraro y de su libro El orden simbólico de la madre. En un libro muy desconcertante El Dios de las Mujeres, Luisa Muraro dice, ¿cómo yo una feminista radical italiana que se ha peleado con todo el mundo va a escribir un libro titulado así…? en la introducción  Luisa dice: “yo estaba leyendo a Margarita Porette una mística del siglo XIII y de pronto sentí que la invitación de Margarita era a estar de vacaciones todo el tiempo, de vacaciones perpetuas, puede que no creyera”, dice Luisa Muraro, pero ella estaba hablando, y yo tal vez sentía la libertad que había en ese diálogo. Dice además que las amigas le decían no le pongas dios, ponle otra palabra, o ponle diosa por lo menos, pero ella decía ¡no! porque ellas tienen el mismo dios, pero su acercamiento es radicalmente diferente, es a través de la experiencia del amor y no hay intermediación y eso es visible desde el siglo XIII…

Estamos ahora leyendo a Margarita Porette palabra por palabra en el seminario de Teoría y metodología que doy en la facultad[2] y Margarita introduce en el dialogo un personaje que me parece maravilloso y es la “Santa Iglesia La Pequeña”, y dice: hay dos iglesias, la de las almas anonadadas y la otra que es la Santa Iglesia la Pequeña que se conforma con una salvación de las virtudes y esa no nos interesa, la que nos interesa es la del amor que no tiene mediación. Entonces esa mirada hacía esa libertad que les daba la idea de tener el espejo de las almas simples, como se llama el libro de Margarita, un espejo que miraba al infinito… era como si sacaran de su bolsita un espejito y pudieran ver el infinito mismo…

Todo ese proceso de significación de las fuentes ha sido muy duro, pero súper importante para nosotras. Pero también, no todo es escritura en la historia de las mujeres y eso sobre todo en la fotografía se ha notado muchísimo. Raquel Cortez por ejemplo, encontró a las mujeres en una evidencia innegable, rotunda y clara en el muralismo mexicano que sin embargo no se había visto.

Raque cuéntanos cómo fue esa experiencia y cómo hiciste tu tesis de licenciatura que se llama: Mujeres mosaiquistas.

Dra. Clara Ramírez

Dra. Clara Ramírez:

Raquel Cortéz

Raquel Cortéz:

Un día de conversaciones sobre la vida

Relataré, brevemente, para ustedes mi experiencia frente a la imagen, como diría Sara Ahmed: “un poco sensacional, desde el sentir del cuerpo, del despertar de la curiosidad y del interés.”

Formas de comunicar, la mía, mi propia forma. Una huella de la mirada, la inherente a mí. Un rollo de acetatos, mis manos y el par más valioso, mis luceros, esta pareja de ojos. Se suma un instrumento extraño, pesado con su objetivo, la lente, con su visor, diafragma, en fin, las partes que le constituyen. Un vistazo al entorno, una configuración de pensamientos, una decisión, la agencia del cuerpo y ¡flash!  se ha capturado el instante decisivo.

Retorno a la escuela, lugar mágico sin duda, donde lo latente, la imagen, se revela, se consagra, se proyecta y se pinta. Son los químicos, la luz, la buena técnica; ahí está, el resultado del oficio colgando de la pinza en el tendero de la esperanza, de la expectativa, [suspiro] del infortunio. Esa foto ha salido movida, el instante decisivo resultó ser el instante mal habido. Nada bueno, pero…  ¡qué tal siiiiii!… a mi foto le agrego el contexto, écfrasis le dicen, porque…  ¿y la historia? Yo estudié historia ¿de qué me ha servido eso? ¿cómo la comunico?…

A través de la historia, como muchas otras lo han hecho, he descubierto la importancia de interpretar y de entender a la imagen dentro de su contexto. No se trató de simples imágenes aleatorias, sino imágenes que retratan a mujeres, ¡sí! la experiencia de ellas. Durante mi licenciatura pude trabajar con la imagen latente, la nombró así porque permaneció oculta, inédita, sin ser revelada con anterioridad más allá de su nacimiento. El estudio de estas imágenes reveló el tan importante trabajo realizado por las mujeres mosaiquistas, mujeres que manufacturaron la magna obra mural de las fachadas del inmueble que resguardo al centro de la Secretaría de Comunicaciones y Obras Públicas (qué hoy está siendo desmantelado) durante los años de 1952 al 53. Una gran obra de la plástica, de la integración plástica mexicana.

Su trabajo, el trabajo de ellas, era manual pero no por eso menos importante que el de los artistas hombres.  Yo miraba las imágenes y quería decir tanto, quería gritar las injusticias a raíz de borramiento de su participación, quería romperlas por momentos al saber que estás no habían sido elegidas por el fotógrafo y arquitecto para ser exhibidas en un primer momento. ¡Qué visceral, qué anacrónica y qué feminista resulte ser! Sin embargo, recordé el móvil, el motor, sin que por ello se viera mermado mi vínculo con ellas con mis sujetos de estudio, reconocer su participación no era retornar hacía lo que no fue, sino a partir de una rigurosa crítica de fuentes, y por supuesto de las teorías y metodologías que había tomado del feminismo, se hacía evidente lo que en efecto era: Su experiencia retratada, su propia historia, una huella de la mirada. No de la suyas, no de sus puntos de vista, sin embargo si las contenía: sus vivencias, su trabajo y con el rigor que merecía el tema lo investigué, busqué en todas las fuentes a las que me fue posible tener acceso y me dieron certezas sobre el significado de esa imagen, un instante de sus vidas, las maestría de su técnica, su iniciativa, la puesta en juego del cuerpo, de sus cuerpos en una tarea, por mucho, ruda y fuerte. Y ahí está, una interpretación válida de sus vidas, de su trabajo, de las condiciones en las que fue llevado a cabo, pero además un pequeño reconocimiento de la magistral tarea que realizaron. En ese punto, con aquellas conclusiones me percaté que regresaba ahí, siempre ahí,  al oficio, a lo que implica construir la imagen, pero sin perder de vista el otro hacer, el de su exégesis. El ejercicio de retratar la vida de otro como una huella que incluye varios filtros de circunstancias precisas, de puntos de vista y de interpretaciones.

Otras valiosas experiencias que enfrente como historiadora frente a la imagen fue durante mi trabajo organizando el Fondo Documental Laurette Sèjournè que actualmente resguarda el Instituto de Investigaciones Estéticas de esta casa de estudios. No puedo expresar con palabras lo emocionada y comprometida que me sentí al tener que elaborar la organización y descripción de un fondo que contenía la vida y obra de una mujer cuyo tránsito por la vida estuvo plagado de experiencias rebeldes. Laurette Séjourné, huyó de la segunda guerra mundial emigrando a México, acompañada de su entonces pareja Victor Serge y la hija de él; ella no pudo traer a su hijo consigo. Una vez en México se desempeñó en el cine, oficio que ya había aprendido y ejercido en Francia, por un tiempo. Posteriormente, decidió estudiar en la Escuela de Antropología e Historia la carrera de etnología y después se especializó en cuestiones arqueológicas. Sus frutos se vieron reflejados durante el descubrimiento de algunos murales durante las excavaciones de algunos sitios en Teotihuacán. De estos hallazgos resultaron varias publicaciones. Trabajó al lado de arqueólogos de renombre como Alberto Ruiz y Alfonso Caso. Sin embargo, sus vínculos más importantes se construyeron en otro ámbito de sus variados intereses.  Al casarse, tras la muerte de Serge, con el fundador de Siglo XXI Arnaldo Orfila, fungió como editora de esa casa editorial. Alimentó sus ideales políticos cercanos a los de los gestados durante la revolución cubana. Tenía un interés agudo y profundo por la vida de las mujeres durante esta revolución, como lo expone en su libro La mujer cubana en el quehacer de la historia.

Durante este trabajo, el mío, me sentía una vil espía, leía su correspondencia personal, al punto de sentirme actuar con la bajeza de un paparazzi hostigador que hace bien su tarea. Pero debo confesar que disfruté tanto leer las cartas que sus amigas y allegadas le escribían, los favores solicitados para difundir ideas revolucionarias, las fotos que una tal Margaret Randall enviaba desde Cuba sobre las grandes movilizaciones a las que la revolución obligaba, diarios personales sobre sus experiencias en los campamentos de mujeres revolucionarias. Me apasioné tanto por el tema que hoy pretendo que sea mi futuro inmediato en la historia.  Aquí, en este trabajo, la imagen jugó un papel relevante , el fondo contenía una suma importante de objetos visuales, desde  dibujos arqueológicos que mostraban la genealogía de su profesionalización en el campo de la arqueología, hasta las series fotografías que revelan su interacción con diferentes personajes importantes de la época, en especial como mujeres como Leonora Carrington, Remedios Varo, Graciela Salicrup, entre otras. Fue importante empaparme del contexto para darle un sentido de organización al fondo, uno que respetase su historicidad y su origen de procedencia.

Ahora, durante el quehacer del Grupo de Investigación Escritos de Mujeres continuamos usando la imagen como fuente importante para contar la Historia y como Historia misma, con su relato propio y sus significados. Como más adelante será expuesto, el equipo se ha dado a la tarea de tener un acervo digital, que entre otras cosas, otorga un espacio a acervos de imágenes que permitan conservar la memoria como las series fotográficas de la toma feminista de movimiento de MOFFYL  (Mujeres Organizadas de la Facultad de Filosofía y Letras)[3] del 2019,  por medio de la adquisición de colecciones de fotógrafas como Irazu Aquetzalli Jarero Bañuelos.

Son estos mis caminos, uno el del oficio, palabra que al ser buscada en los diccionarios es descrita desde un nombre en masculino: Como la actividad laboral habitual, especialmente la que requiere habilidad manual o esfuerzo físico.  El oficio de la fotógrafa donde se pone en juego el cuerpo a la hora de construir la imagen se pone en juego la mente a la hora de exponer el alma para comunicar las cosas más profundas y auténticas que busquen llegar a las fibras más intrínsecas del espectador. Y el camino de la Historia, donde hay espacio para develar y revelar por medio de herramientas metodológicas la desigualdad y subordinación de las mujeres, pero sobre todo reconocer su libertad, su agencia y con ello tener los referentes necesarios para nuestra propia acción política. 

Archivo General de la Nación, Carlos Lazo Barreiro, Sección Segunda/ Fotografías/ Caja 02/188181/1/ Reg. 12
(Todas las imágenes usadas en este texto hacen parte de esta colección)

Estaban todas las fotos de la construcción de la SCOP y Raque se fijó en cinco fotos que a nadie le habían interesado porque no las consideraron importantes, son las fotos que retratan quien ponía las piedritas… A mí me pareció un descubrimiento increíble, porque yo siempre miraba el edificio de la Biblioteca Central y decía ¿quién habrá puesto todo ese montón de piedritas? Y nunca me había imaginado que… Se sabe el diseño de quien fue… pero ¿quién o quiénes estaban detrás de aquel trabajo delicado e inmenso?

Dra. Clara Ramírez

Dra. Clara Ramírez:

Raquel Cortéz

Raquel Cortéz:

Fueron más de seis mil metros cuadrados de obra. Ya se están desmontando, penosamente (Se refiere a los murales de la SCOP). No tengo pruebas, pero seguramente ellas fueron las que colocaron las piedritas de la Biblioteca Central de la UNAM porque fue O´Gorman el que hizo esa obra y fue casi en la misma temporalidad de los murales de la SCOP.

Hay un documental de O´Gorman que muestra cómo fue a buscar piedritas por todo el país, pero nunca habla de estas mujeres.

Claudia Llanos

Claudia Llanos:

Raquel Cortéz

Raquel Cortéz:

De hecho O´Gorman y Monroy en sus reportes nunca dicen que son mujeres, hablan de “trabajadores” … “trabajadores mal hechos” así decían…

Entonces… ¿Cómo es posible que nadie haya visto esto? O que haya pensado que no era importante…

Dra. Clara Ramírez

Dra. Clara Ramírez:

Raquel Cortéz

Raquel Cortéz:

Las que reconstruyeron en 1985 también eran mujeres…

Nuestra experiencia ha sido una aventura súper bonita… Yo empecé buscando a las mujeres del pasado, y ese giro me ha regalado una vida nueva, realmente encontrarme con un montón de mujeres, más jóvenes que yo, que desde el principio encuentran, y dialogan rápidamente, me han enseñado mucho en el día a día a cómo leer a las mujeres en los textos y sobre todo la utilidad que tiene esa información para nuestra vida de hoy. En clase digo mucho que la crisis de la modernidad se prolonga y se prolonga al leer a estas mujeres con esta frescura antes de la modernidad es como un rio de agua fresca para mí.

Con esto queremos abrir la conversación a otras experiencias de las mujeres que nos acompañan hoy en estas Conversaciones sobre metodología de la historia feminista …

Dra. Clara Ramírez

Dra. Clara Ramírez:

Monserrat Calihua

Monserrat Calihua:

Me gustaría saber ¿cómo ha sido el proceso de organizar las fuentes que encontraban?, ¿cómo han organizado los documentos que han hallado?

En realidad las hemos ido organizando poco a poco, pero lo más importante para mí es reproducirlas, tenerlas con nosotras también. Tenemos una base de datos en la que hemos tratado de incluir todo lo que hemos hallado… Empezamos con una ficha pequeña, modesta y ahora es toda una base grande de información.

Claudia Llanos

Claudia Llanos:

Christiane Benhumea

Christiane Benhumea:

(Es la responsable de la base de datos en el Seminario de Investigación Escritos de Mujeres) Tenemos en este momento cuatro bases de datos, la primera con que iniciamos fue la de los siglos XVI al XVIII que cuenta con más de cien escritos de mujeres de diferentes características. La segunda base de datos que se ha estado trabajando en los últimos años recoge los siglos XIX al XX, que también ya muestra un cambio, tenemos más de noventa escritos de mujeres de estos siglos. La tercera base de datos es la de Archivos de Mujeres, que fue una recolección que hicimos de varios documentos “sueltos” y se llamó, en aquel momento, “De una en una” también cuenta con documentos variados de diferentes siglos. La cuarta base de datos es donde se agruparon los diferentes documentos, fotos, etc., que se produjeron en el marco del movimiento feminista en la Facultad de Filosofía y Letras durante el paro del año 2019. Cuenta además con documentos que van desde memes hasta comunicados de la misma facultad. Estas son las cuatro bases que conforman el resguardo de Escritos de Mujeres que hemos recopilado durante estos años de trabajo.

Todavía no hemos juntado las bases de datos porque lo que hemos visto es que, teóricamente, los periodos no nos sirven para la historia de las mujeres, que no hay esos cortes tajantes y que la historia de las mujeres va por otros lados y que tal vez aún no sabemos cuáles, pero, por ahora, los hemos dejado en esos grupos de siglos, aunque creo que nuestra  idea es hacer una sola base de datos. Hemos separado documentos de escritos, porque es diferente un escrito de una mujer a un documento que, por ejemplo, remite a una mujer o es sobre una mujer, pero que tiene otro sentido, por ejemplo, un diploma que le dio a una niña de primaria Porfirio Díaz que donaron al archivo y que ahora tenemos en nuestro archivo virtual y hace parte del acervo de la colección “De una en una”, esto no es propiamente un escrito de una mujer, entonces queremos dejar esos  dos grandes grupos documentales separados.

Al principio pensamos que iba a ver poco, pero ahora tenemos más de doscientas que deberían ser editados, y eso que estamos “restringidas” a lo que circuló en la Ciudad de México, porque es demasiado grande. Lo que nos hemos dado cuenta es que hay un trabajo inmenso por hacer. Al principio decíamos, ¡ay pero si los ponemos a disposición alguien los va a editar! pero ahora no, ahora sabemos que hay tanto trabajo que generaciones y generaciones podrían trabajar editando a estas mujeres y no se acabaran, hay mucho que hacer. Todo este acerbo va a estar al público esta tarde (mayo 6 del 2024) cuando abramos el sitio web al público, ahí estará todo. La idea es que mientras sigamos haciendo historia de mujeres con fuentes de hombres la historia va a resultar injusta, no va a salir de la miseria de las mujeres, pero cuando la hacemos nosotras con fuentes de mujeres, sale la historia de la libertad y la dicha.

Dra. Clara Ramírez

Dra. Clara Ramírez:

Sofia Torres

Sofia Torres:

Me encontré las cartas de Noriega…un español, el más prominente durante el porfiriato, llegó como muchos hacer fortuna no con métodos tan legítimos… Mi tesis doctoral fue sobre los pueblos a la orilla del rio Chalco… y la situación de expoliación a la que fueron sometidos, este era un tema que no se había trabajado. Me lancé a investigar a Noriega, sus facetas, una de ellas como empresario durante la época del porfiriato…

La parte que no se ha estudiado sobre este personaje es su vida privada y la relación con su familia, su cercanía. Se ha olvidado que también era padre y esposo. Es importante ver a los hombres como miembros de una familia, como seres humanos, como padre, como hijo, como hermano.

Si eso fue una línea que fuimos desarrollando, una vez se la comenté a un investigador y me dijo  pero esos son chismes…

En esta búsqueda revisé miles de documentos, todo esto para tesis, ahí me encontré cartas de las hijas, algunas menores. Noriega solo les escribía en manuscrito a ellas para todos los demás eran mecánicas. La pregunta especifica es ¿dono las cartas y ustedes se encargarán? Esas cartas existen…

Dra. Clara Ramírez

Dra. Clara Ramírez:

Dra. Clara Ramírez

Dra. Clara Ramírez:

Lo que nos ha pasado ahora es que todo el mundo sabe y conoce… Antes era más complicado. Recuerdo que hemos tenido un montón de problemas, no ha sido fácil… Hago memoria del primer dictamen hecho hace unos doce o trece años, a la primera persona que le presentamos los textos nos dijo: “esos textos no son importantes, lo mejor sería que no los publicaran”, en ese momento yo estaba en una estancia doctoral con Margaret Chowning, recuerdo haberle preguntado ¿cómo ves esta idea? y me dijo: “yo diría que es envidia” … Ella tiene un libro que se llama Monjas Rebeldes, en el siglo XVIII y me dijo “me gustaría publicar las cartas de las monjas”, pero no he podido, yo hice una página web pero me la bajaron y las tengo digitalizadas…

Todo esto para decir que, lo que queremos ahora con esas bases de datos es que funcionen como lugar de registro, si Sofía nos envía esas cartas, las registraremos, si tiene las imágenes también las subiremos a la base de datos. Entonces quedarán las imágenes en exposición, logrando así, que sea un sitio de investigación sin tener que volver hacer todo el trabajo que has hecho tú -Sofia-  para llegar a esas cartas. La idea es que esté todo junto en la web y ahí facilitar las investigaciones.

En ese sentido va mi comentario porque esas cartas están en el acervo de la Universidad de Austin. Es un proceso muy largo, aunque está bien catalogado el archivo. No tengo el número de cartas, pero por mi trabajo durante quince años sé que están las cartas de las hijas. Para recuperarlas tendría que revisar toda mi base de datos para poder darme una idea de cuantas cartas hay.

Sofia Torres

Sofia Torres:

Dra. Clara Ramírez

Dra. Clara Ramírez:

Es importante que facilitemos el trabajo a las siguientes generaciones, sería maravilloso.

A mí me interesa mucho lo que Raquel Cortéz trabajó, y quisiera preguntarle ¿cómo es trabajar con las imágenes? porque estamos muy acostumbradas a trabajar con escritos ¿Qué es lo que hay que detenerse a mirar?

Oriana Delgado

Oriana Delgado:

Raquel Cortéz

Raquel Cortéz:

Creo que hay que buscar el simbolismo fotográfico, en el caso de las fotografías que vimos… debemos revisar los aspectos simbólicos, técnicos, que son las herramientas, hasta los aspectos sociales. Una fotografía da mucha información visual a partir de la estética, de la lectura de los rasgos, pero también tiene que entenderse dentro de su contexto.

Esta foto es muy interesante porque parece que ellas no están conscientes del retrato o que están siendo retratadas, parece que los únicos conscientes son el fotógrafo y el artista, él mira directamente a la cámara…

Mirar esos detalles es importante pero sin el contexto no los puedes entender…creo que es importante, como dijo Emma Cecilia García en Mujeres detrás de la lente, donde hace una historia de las mujeres en la fotografía:  no se trata simplemente de agregar el trabajo de las mujeres en la gran historia del trabajo de los hombres, sino que a partir de la historia de las mujeres podemos contar la historia, podemos hacer otra historia diferente. Así que es importante hacer uso de las herramientas que hemos aprendido, enfocadas hacía el reconocimiento de la libertad de las mujeres y su trabajo.

Felicitarlas por el gran trabajo que están haciendo. Yo también estudio fuentes de mujeres, pero desde la música, estudio el posgrado en musicología en la UNAM y desde la licenciatura me interesé en pensar ¿qué pasa con las compositoras mujeres? sobre todo del periodo nacionalista, en plena entrada del siglo XX. En general, como en todas las disciplinas se sabe poco de las mujeres. En la licenciatura estudié una compositora de la ciudad de México, Sofia Cancino y ahora estoy estudiando a María del Refugio Ponce. Fue compositora, vivió toda su vida en Aguascalientes, de hecho todo su archivo está en el Instituto Cultural de Aguascalientes, está digital, aunque solo la parte musical.

Están las fuentes musicales, pero no sé qué hacer con esas fuentes. La mayoría de sus obras son para piano, ella daba clases… He notado a través de las fuentes que su interés por la composición es más con fines didácticos, es decir, componía para tener cómo enseñarles a sus alumnas. Esto desde la historiografía musical es algo menor, lo que se aprecian son las grandes obras, composiciones para orquestas sinfónicas donde hay una producción muy basta de obras.

Me he enfrentado a muchas cosas que han mencionado, ¿cómo significar todo este repertorio? No quiero decir “darle valor” porque yo sé que lo tiene y que son importantes… que forman parte de la historia y que son de alto valor cultural, no solo para Aguascalientes sino para México. Cancino fue una compositora mexicana que estuvo activa en este periodo, pero cómo justificar académicamente este tipo de proyectos, porque al final de cuentas es lo que te piden desde la el criterio universitario.

Su repertorio musical existe, pero todo lo que hay alrededor de las compositoras es muy poco, la hemerografía es muy poquita. Sé que hay correspondencia en Zacatecas, correspondencia cruzada entre Manuel Ponce y su esposa, aunque no he tenido la oportunidad de revisarla.

Entonces ¿cómo construir la historia con la escasez de información que hay de ella?

América G. López

América G. López:

Dra. Clara Ramírez

Dra. Clara Ramírez:

Lo poquito que hay se va volviendo cada vez más grande… De Isabel Manuela no sabemos ni siquiera a qué convento pertenece, cuando nació ni cuando murió y menos cuando escribió, solo están esos papeles sueltos. Pero esos papeles no sabes cómo se han ido abriendo. Yo creo que la clave es cómo autorizarnos a nosotras mismas para autorizarlas a ellas y ellas nos autorizan a nosotras… Es un acto de confianza…

Yo sé que es valioso lo que tenemos, entonces te apoyamos para hacer un concierto…

[¡Alegría generalizada!]

Me parece magistral lo que estás haciendo, hay que dejar salir todo el universo que encierran esas fuentes. El contexto amplio arroja las primeras pistas…

Catalogar como chismes algunos temas viene de mala manera desde la academia y eso subestima el trabajo. Pero quien está aprendiendo de historia valora mucho esta información. He llegado a comprender que los usuarios les interesa mucho el relato cotidiano. No hay que complacer a la academia, sino al público interesado en la historia.

Es importante que hagas circular tu tema, porque conversar y recibir sugerencias de las compañeras del seminario aporta mucho…

Sofia Torres

Sofia Torres:

Carolina Narváez

Carolina Narváez:

América, me hace pensar en que … es como algo heredado o algo que se nos pegó… por ejemplo… voy al archivo, encuentro un poemario y corroboro las pocas fuentes de mujeres que hay, es una especie de conclusión inmediata que sacamos, pero realmente el movimiento es ¡tengo una fuente! No es ¡qué poca información hay sobre la poeta! En ese sentido como refuerzo a la idea que compartió Clara: ¡Lo que tenemos es suficiente para trabajar! entonces… a veces repetimos, lo que la universidad ha dicho por años “no hay fuentes de mujeres” y repetimos y repetimos y vamos creyendo eso y no corroboramos lo contrario.

Yo creo, América, que el desplazamiento tiene que ver con tu mirada como historiadora hacia vos misma como historiadora, como investigadora, vos tenés todas las herramientas para darle un valor a esa compositora, ¡que ya lo tiene! sin tu intervención. Creo que ese movimiento lo hacemos hacía la fuente, pero también hacía nuestra autopercepción de nuestra labor como historiadoras.

Seguimos diciendo ¡es tan poco! y la verdad es que con eso que tienes hay un material para trabajar, ¿por qué parece que siempre para hacer historia de las mujeres necesitamos más, más fuentes más y más?, resulta que volvemos nuestras fuentes insuficientes. Tengo un grupo de cinco cartas, pero se nos hace que no son suficientes ¿qué significan un grupo de cinco cartas? Significa todo, porque vos las significas como historiadora. Lo bonito es, en parte, valorar el hallazgo que has hecho, y valorar que tu mirada le haya dado importancia y valor a esa compositora, creo que eso te saca de muchas distracciones que no vale la pena atender.

Agradecerles a quienes conforman el grupo de Investigación Escritos de Mujeres, porque nos han cambiado la vida a varias, puedo decirles que yo era una mujer completamente diferente cuando entré a la carrera a lo que soy hoy, ahora y es gracias a lo que he aprendido en particular de la profesora Claudia y Clara. Es muy bonito que puedan dejar un camino recorrido, porque no sé qué sería de mí en Historia… Ya hubiera dejado la carrera…

Cynthia

Cynthia:

Raquel Cortéz

Raquel Cortéz:

América me hace pensar en lo que dice Dina Comisarenco en su libro Eclipse de siete lunas: Mujeres muralistas en México … Pienso en María Izquierdo cuando respondía a las inquietudes de Comisarenco “es que si hay pocos murales hechos por mujeres, es porque hay un monopolio de los hombres, que acaparan todos los trabajos del sector público, si somos pocas y tenemos pocos murales en comparación de ellos pero aun así lo hacemos con rigor y con maestría” . Justo es eso… las autorizarnos y ellas mismas te autorizan para poder contar una historia.

Estoy muy contenta de escucharlas, ha sido muy conmovedor académicamente hablando. Yo soy de formación hispanista y estoy trabajando siglo XX, el panorama es muy similar en cuanto a los escritos de mujeres… Les quería compartir una experiencia para y a partir de eso hacerles algunas preguntas…

Hace algunos años tuve la oportunidad de encontrarme un escrito de Alaide Foppa en la biblioteca personal de Antonio Castro Leal, partí de esto y transcribí, ahora justamente se va a publicar… A partir de eso entré en contacto con la familia de Alai que vive en Guatemala donde está su archivo. He podido ir a trabajar el archivo y ha sido una experiencia muy interesante. La interacción con sus manuscritos, sus cuadernos, sus hojas…

Quería preguntarles si ustedes tienen o conocen textos de mujeres que hablen de ¿cómo estos hallazgos han cambiado la interacción… o cuáles han sido los cambios después de trabajar con un archivo como este? Y la otra pregunta ¿toda esta metodología la han podido condensar en algún libro?

Diana

Diana:

Dra. Clara Ramírez

Dra. Clara Ramírez:

Decidimos hacer estas “Conversaciones…” para ir definiendo qué decir y cómo decirlo porque creo que hace mucha falta…

En los textos que hemos publicado, sobre todo en las introducciones hemos contado la experiencia de cómo fue trabajar con un texto o una fuente determinada, entonces, creo que ahí hacemos bosquejos metodológicos y teóricos de cómo acercarnos a los textos de mujeres. Lo que hemos tratado de hacer es mantener una bitácora que va apareciendo en los textos que hemos publicado. Siento que ahí hay una secuencia que se mantiene, un pequeño archivo de la experiencia como historiadoras.

Carolina Narváez

Carolina Narváez:

Claudia Llanos

Claudia Llanos:

La idea era primero publicarlas, hacerlas presentes como autoras, lo difícil era encontrarlas… La idea de publicarlas es que ellas sean las protagonistas de la historia, de su historia, este proceso ha sido muy especial. Tenemos un texto logrado a partir del aporte de las humanidades digitales donde hemos podido ver cómo se piensa el cuerpo en Mariana de la Encarnación e Inés de la Cruz respecto a dos pensadores que son fisiólogos en la misma época.

Respecto al tema del “chisme” he tenido la fortuna cada vez mas de acercarme a la obra de Elena Garro y le agradezco mucho a Patricia Rosas Lopategui, historiadora también, que está en la Universidad de Nuevo México y que ha empezado a recuperar de manera sistemática a Elena. Pienso mucho que si no se entiende la relación entre Paz y Garro no entenderíamos mucho de la producción de ninguno de los dos, entonces no se puede evitar el “chisme” … Hay una tensión en las dos obras, aunque Paz trate de esconderla, está ahí.

No puedes entender a  [Sor María] Coleta[4] (monja) si no le das importancia al hecho de que es una mujer que aprende a escribir escribiendo y no lo entiendes hasta que la lees… Evidentemente la experiencia personal interviene en su estar en el mundo, aunque ellos lo nieguen y aunque les parezca que es la “vida privada”.

Presentación Espacio virtual.

Jonathan Girón

Jonathan Girón:

Este espacio virtual lo que pretende ser un espacio que busca impulsar y ayudar a la investigación sobre las mujeres. De alguna forma el sitio es un espacio para mostrar lo realizado, pero también para imaginar lo que viene. Verán que hay muchas sesiones que van a crecer, que se están desarrollando, pero que vemos que es un trabajo que requiere bastante tiempo por todo lo que pretende ofrecer.

En primer lugar, les mostraremos rápidamente las sesiones de la página y después las comentaremos y dialogaremos con Isabel Galina, para así darle apertura al diálogo.

La primera parte del trabajo es la Colección, los libros que hemos editado y que están para descarga y venta en IISUE libros. Se sumará una sesión de facsimilares en la que estamos trabajando y que se inaugura con el trabajo que realizamos con Las Hijas del Anáhuac.

También tenemos la sesión del TEI que es un proyecto que inicio hace varios años y que son los textos de la colección marcados.

La página también quiere ofrecer un espacio de genealogía de las autoras, digamos que es una especie de “Wikipedia” de las autoras que hemos editado.

Contamos en la página web con el Archivo de las Mujeres, que es un repositorio que cuenta con la historia de las MOFFYL y el repositorio de GIRE (Grupo de Información en Reproducción Elegida).[5]

Tenemos también en el espacio virtual dos bases de datos, del XVI al XVIII y la otra de XIX y XX en donde todo lo hallado en la búsqueda que han hecho las compañeras del Grupo de Investigación en diversos repositorios estarán disponibles en la web.

Contamos además con un blog y un espacio que estamos pensando que será de reflexión, investigación y escritura que podría alojar algunas de las inquietudes que se han puesto en colectivo aquí, por ejemplo, la sistematización de los aspectos metodológicos en la investigación histórica feminista.

Esperamos que puedan explorarla, este es solo un abrebocas para mostrarles el panorama general de cómo está construida la página.

Isabel te agradecemos de nueva cuenta estar con nosotras, es un placer tenerte aquí. Ella es una gran especialista en publicaciones digitales.

En realidad muchas gracias por la invitación, me da mucho gusto estar aquí, la verdad es que he seguido muy de cerca el proyecto y especialmente de Jonathan al dialogar de los contenidos digitales. En este sentido, creo que cuando presentamos un recurso digital es un poco “anticlimático” la verdad es que todas sabemos que hay mucho trabajo detrás de esto porque no solo es el trabajo de investigación que se ha hecho en el seminario sino también ir articulando todas las distintas partes para que tengan sentido dentro de un recurso digital y dejar el espacio para que esto sea vivió, pues lo que no quieres es que tu repositorio sea un lugar donde los sujetos digitales se vayan a morir. La importancia de que esto sea una cosa viva, orgánica pero que dentro de la rigidez que a veces nos dan las plataformas tenga esa capacidad de seguir creciendo dependiendo de las necesidades, en este caso, del seminario tanto de investigación como de difusión. Armar una cosa así toma mucho tiempo, muchos diálogos, además del aprendizaje de cuando uno no conoce qué se puede hacer con las plataformas digitales con ciertos acrónimos que pasa mucho en el software. En ese sentido creo que es un excelente principio para investigar.

Isabel Galina

Isabel Galina:

Jonathan Girón

Jonathan Girón:

Parte de lo que queremos en este espacio es reflejar la diversidad y las distintas etapas que ha pasado el grupo… Dejar un rastro de las discusiones y reflexiones como también del marcaje digital de los textos. Al inicio se generaban una seria de discusiones de cómo marcar diferentes aspectos. El proyecto inicial que compartimos con la biblioteca digital de pensamiento novohispano era realizar el marcaje digital sobre la palabra “cuerpo” ¿qué implicaba marcar el cuerpo? ¿cuándo se referían al cuerpo las autoras?

El contacto con la biblioteca digital de pensamiento novohispano que coordina Ernesto Priani fue muy importante pues ellos estaban marcando astrólogos, astrónomos y buscaban un proyecto, ahí nos invitan y en ese dialogo nació la idea de hacer una comparación sobre el cuerpo. Entonces decidimos marcar cómo se refieren al cuerpo las mujeres a principios del siglo XVII. Yo tenia una hipótesis y era que las mujeres se referían mas al cuerpo y que lo hacen más metafóricamente… Es un trabajo que yo desconocía completamente, para mí ha sido muy enriquecedor y sobre todo novedoso.

Entendimos rápidamente la ventaja que tenía poder marcar palabras del texto para conocer de una manera rápida lo que las autoras consideraban sobre el cuerpo, o al menos conocer cómo lo nombraban.

Recuerdo que cuando llegué a México en 1981, escuché una conferencia sobre Cien años de Soledad de Gabriel García Márquez, el investigador había tenido que contar cual era la palabra con más presencia en el libro y llegó a la conclusión de que la palabra era casa. Ahora sería mucho más rápido llegar a esa conclusión si se marcara el texto.

Así que tomamos la decisión de marcar cuántas veces decía mano, cabeza, cuerpo… empezaron a salir los fluidos, la sangre y nos preguntábamos si eso era parte del cuerpo, así mismo palabras como lágrimas, alma… Todo lo que parecía fácil se fue complejizando mucho. Nos dimos cuenta que había cosas que no podíamos imaginar.

Fue lindo ver como teníamos que interactuar creativamente, hicimos todo ese marcaje que implicó que un grupo del seminario se especializará en el marcaje y luego se hizo un trabajo colectivo muy coordinado entre Jonathan Girón, Daniela Pastor y Amanda Valencia, entre otras personas. Con este marcaje y con la complicidad de la Biblioteca Digital hicimos el ejercicio de comparar lo que decían nuestras autoras con dos astrónomos que hacían los calendarios astrológicos del siglo XVII y la sorpresa fue que las mujeres cuando se referían a principios del siglo XVII a su cuerpo lo hacían de una manera directa y no metafórica, mientras que los hombres proyectaban su cuerpo al universo.

Hicimos un artículo que está por publicarse en el que participó Claudia Llanos y Jonathan Girón sobre esa diferencia que nos parecía importante y que nos esclareció la escritura de alguna manera, porque las mujeres no tenían una educación formal y por lo tanto no tenía una educación lógica. En tanto eso era más fácil leerlas a ellas que a ellos, porque estos últimos escribieron con una retórica que no está vigente y que había que aprenderla, con un matiz cultural que no está vigente, en cambio las mujeres cuentan su experiencia, es más una narración sencilla. Este es solo un primer ejemplo de cómo esa herramienta, del marcado digital nos permitió desmenuzar…

Dra. Clara Ramírez

Dra. Clara Ramírez:

Isabel Galina

Isabel Galina:

Inicialmente el marcado de textos uno puede pensar que es algo muy ajeno pero cuando lo empiezas hacer te das cuenta que en realidad te da mucho, de da muchas preguntas. Otra cosa que me parece muy interesante es empezar a utilizar la tecnología dentro de proyectos en humanidades para empezar a dar respuestas a preguntas surgidas desde ahí.

Yo creo que ya sea en marcaje o en los repositorios de diferentes colecciones empezar hacer etiquetas y marcaje tiene unos metadatos que en cada colección van transformándose. Sin embargo, cuando empezamos a organizarlas nos arrojaron preguntas, por ejemplo ¿qué palabras claves vamos a poner que sean comunes a todas? Todo hay que repensarlo permanentemente, la mediación con lo digital

Algo que me ha gustado mucho y que he podido ver en la colección “De una en una”, esta colección que reúne documentos sueltos y que es un ejercicio que se ha visto reflejado aquí, al igual que en la materia recogida en la colección de MOFFYL, pues todo era muy efímero, los comunicados, los memes, era difícil recuperarlos y clasificarlos, sin embargo, todo esto es generar fuentes. Creo que esto es parte del trabajo valioso que se ha hecho dentro del grupo de investigación.

Jonathan Girón

Jonathan Girón:

Dra. Clara Ramírez

Dra. Clara Ramírez:

El repositorio surge a partir del interés de mujeres por donar papeles sueltos… Entonces nos preguntábamos dónde vamos a ir poniendo todo este material que es importante porque es historia de las mujeres… A partir de esto pensamos en la necesidad de la plataforma digital, entonces empezamos a buscar cómo y dónde. Para mí era importante contar con la foto digital y que se desplegará de manera grande en la web y tiene, además, que tener una clasificación completa que diera cuenta de su origen y así mismo facilitar su consulta. Parece que en la página se juntan cosas aparentemente muy distintas y no pasa nada porque la historia necesita todo.

Una forma de ir organizando lo que iba apareciendo era el Espacio Virtual, una forma de organización que se permitiera ir creciendo. Fuimos viendo la dimensión de lo que teníamos por ello decidimos hacer una plataforma flexible que alojara todas las cosas.

Está la idea de que todo va sumando, me parece fantástica además como puede ser una salida a una problemática que a mí en lo personal me preocupa mucho. Ahora estamos lidiando con la idea de que no hay disponibilidad de los materiales en las plataformas digitales. Los materiales digitales se convertirán en las fuentes para la investigación en el futuro. La inteligencia artificial nos entrena sobre los contenidos digitales que están disponibles, y si otra vez hay una preponderancia de voces masculinas la inteligencia artificial tendrá esa forma de contestar a las preguntas que le hagamos. Por ello este tipo de aportaciones [como el repositorio digital escritos de mujeres] son muy importantes porque son el nuevo patrimonio documental con los contenidos que se van alimentar muchas investigaciones.

Isabel Galina

Isabel Galina:

Dra. Clara Ramírez

Dra. Clara Ramírez:

Cuando quisimos meter las biografías de las autoras en Wikipedia, nos topábamos con el impedimento de la plataforma que al ver que no había otras referencias de estas autoras quería eliminarlas. Y esto ocurría porque el mundo de la Wikipedia se basa en las referencias publicadas y ellas no estaban publicadas. Hemos tenido que luchar mucho para que no las quitaran. Inés de la Cruz se quedó porque ella tiene una relación con Sor Juana que la eclipsa. La relación tiene que ver con que Inés fundó el convento de Santa Teresa la Antigua donde entró primero Sor Juana, al entrar ella, como era usual se pone el nombre de la fundadora, es decir Inés de la Cruz, por ello cuando entras a buscar a Inés de la cruz la fundadora la Wikipedia te arroja Sor Juana.

Decidimos crear la sección de Autoras con la intención de ir creándoles una página de genealogía donde las autoras y sus relatos puedan estar relacionados con su vida y no con un tema predeterminado como lo estipula la Wikipedia. La idea es también las biografías dialoguen con los textos y los archivos, por ello la idea es crear sus biografías.

Jonathan Girón

Jonathan Girón:

Dra. Clara Ramírez

Dra. Clara Ramírez:

Con respecto a las imágenes que usamos en el repositorio digital quisimos dar lugar de importancia fundamental a la letra de nuestras autoras, por ello verán que en cada autora o cada texto es su letra la que abre. Su letra es lo más cercano a ella que tenemos.

Es difícil meter una biografía inédita en Wikipedia porque todo el tiempo hay que justificar. Por ello en el libro de Itinerarios de escritura de mujeres logramos introducir todos los datos de Inés y concretar la información, ahora lo que debemos es pasar toda esa información a Wikipedia.

Me gustaría que mostráramos las colecciones, aunque la base de nuestro trabajo ha sido la edición de las obras, todo se puede descargar a través de varios formatos…

Me gustaría saber si alguien tiene alguna pregunta…

Bibliografía del pensamiento del feminismo de la diferencia sexual ¿también se puede encontrar en la página?

Laura

Laura:

Claudia Llanos

Claudia Llanos:

Será posible hallarla en el blog, la idea es que el espacio de Investigación que se aloja en la página sirva como lugar para compartir todas estas reflexiones, cómo hemos aprendido en estos 17 años. Esto es hacía donde vamos, al principio estábamos concentradas en el deseo de publicarlas, de que se conocieran, a entenderlas…

La base de datos queremos que se convierta en un espacio central de la página. Queremos ofrecer toda la información con las imágenes. Eso era para mi impensable, pero creo que hemos logrado una sistematización inmensa que puede aportar. Leti y Alelí nos han ayudado mucho con la página, su trabajo ha sido muy valioso para concretar la página y hacer que se vea como en este momento se ve.

La búsqueda de varios archivos está claramente en la base de datos, con sus respectivas imágenes, que además toma mucho tiempo.

Claudia Llanos

Claudia Llanos:

Jonathan Girón

Jonathan Girón:

La idea es seguir trabajando y subir todos los registros pero ya este avance muestra todo el trabajo que hemos hecho.

¿Cuántos registros tienen imágenes Christiane?

Dra. Clara Ramírez

Dra. Clara Ramírez:

Christiane Benhumea

Christiane Benhumea:

Ahora mismo tenemos treinta registros con imágenes de la base de datos del XVI al XVII, en los siglos XIX y XX tenemos más imágenes.

La edición es más lenta y esta coordinada por Claudia Llanos que estudio filología en la Universidad de Salamanca. Digo esto porque siempre me interesó que estas autoras se leyeran en ediciones cuidadas y respetuosas como si leyéramos al Quijote. Esto es un pequeño relato del esfuerzo que hemos hecho y que es muy lento. Decidimos poner todas las imágenes, después todas las ediciones para después subir todas las ediciones marcadas. No queríamos que todas las autoras estuvieran publicadas para subir todas las imágenes, sino ir divulgando su escritura.

Dra. Clara Ramírez

Dra. Clara Ramírez:

Isabel Galina

Isabel Galina:

La importancia del cuidado del que habla Clara se nota también en su repositorio, donde hay una atención en los metadatos y como cada uno de los objetos habla. No se pueden hacer digitalizaciones masivas y muchos proyectos lo que hacen es crear una especie de cajones que se van llenando sin ningún tipo de cuidado. Por ello ver el cuidado que han tenido en el repositorio que se nota en las palabras y las categorías que se eligen, porque ellas tienen consecuencias en cómo acaban siendo representadas. Este trabajo es muy importante y se nota desde las ediciones el cuidado.

Hay caminos muy claros para hacer libros, pero no acaba de concretarse una estructura para proyectos digitales.

Jonathan Girón

Jonathan Girón:

Isabel Galina

Isabel Galina:

es un proceso de aprendizaje y la universidad ha tardado mucho tiempo en pensar en lo digital como una necesidad de la investigación. Esto suele hacerse presente a través de proyectos puntuales, pero aún no se les da un cuidado integral a los contenidos digitales. Por ello temas de preservación digital ya se salen completamente y ni siquiera están pensando en eso. Muchas personas trabajando con proyectos digitales se interrogan sobre el hecho de dónde se podrán alojar y sobre todo piensan en quién se va a encargar de esto en unos años porque además una de las ventajas y desventajas es que hay que estar cambiando, porque hay cosas nuevas y nuevas posibilidades. El libro tiene otro comportamiento, pues entra en la cadena editorial, mientras que este material digital hay que seguir moviéndolo, es vivo. Es importante que las instituciones empiecen a cuidar el material digital de la misma forma.

Quisiera saber ¿cuál fue su experiencia y el diálogo que tuvieron que hacer no solo con otras instituciones sino con otras disciplinas? y ¿qué implicó eso para el desarrollo y el mantenimiento del proyecto?, porque a lo mejor desde afuera se ve fácil y no lo es…

Daniel

Daniel:

Dra. Clara Ramírez

Dra. Clara Ramírez:

Mi relación con la tecnología es extraña, porque tal vez iba a otro ritmo, mi deseo era que pudiera hundir un botón y fácilmente se desplegara la imagen y el texto… Desde el 2001 yo deseaba que el proyecto tuviera la foto y los metadatos… Nos acercamos a plataformas y programas que eran muy complicados y desde entonces nos hemos ido acercando a otras formas. Reconozco mis límites y creo que la gente joven que ha llegado al grupo y que tiene más cercanía en cómo manejar esto ha sido de gran apoyo.

Jonathan entró al proyecto porque era el diseñador de la colección y empezó a acercarse y justo a ofrecernos esa mirada digital que nos ha enriquecido mucho, de la mano de Jonathan hemos empezado a usar esa tecnología.

El proyecto del seminario es colaborativo, por ello todas las personas hemos sumado, no implica que tengas que ser experto porque por ello están las especialistas, Leti que nos apoya en el diseño web, por ejemplo, pero creo que es necesario tener un lenguaje común, una referencia para que pueda existir un diálogo.

Jonathan Girón

Jonathan Girón:

Claudia Llanos

Claudia Llanos:

Creo que desde el principio estuvimos cerca de la tecnología. Esto es una suma de muchos esfuerzos, llegamos a esto por el mucho esfuerzo de años que hemos invertido. Por fin gracias a la colaboración podemos tener una página en forma. Y la batalla por el nombre que es otro asunto, pues no puedes poner una URL que no te identifique, que no hable del trabajo que se realiza. Yo me siento muy contenta, y hemos sumado todas para que la página se vea como la están viendo en este momento.

En el tema de la búsqueda de escritos de mujeres suele haber mucho lío y esto de que la página se vea así de organizada es un gran logro producto del trabajo colectivo y del esfuerzo colectivo.

La preocupación es el futuro…

Dra. Clara Ramírez

Dra. Clara Ramírez:

Isabel Galina

Isabel Galina:

Para quitar un poco de angustia, pienso que con las revistas digitales era difícil, en especial hacerlas, pero con el tiempo va saliendo la tecnología que necesitas y que te permite contar con nuevas herramientas. De alguna forma OMEKA[6] viene a solucionar a uno de los problemas que hemos tenido y es, tengo distintos objetos digitales que quiero que tengan metadatos… ¿qué hago?

La parte más difícil que es la calidad de los contenidos esa la tienen ustedes y esa es una parte importante.

¿Cuál es la continuidad? Yo tengo un archivo, se los envío y ustedes hacen todo ese proceso de digitalizar o hay unos filtros, esto no esto si… ¿Cómo se imaginan esto? o ¿cómo ha sido ese proceso?

Lulo

Lulo:

Dra. Clara Ramírez

Dra. Clara Ramírez:

Para empezar el Archivo de Mujeres hicimos una convocatoria abierta… donde decíamos que estábamos recibiendo archivos físicos o digitales que tuvieran que ver con la historia de las mujeres. No la difundimos mucho porque no teníamos la capacidad para recibir muchos documentos, así que llegaron cinco documentos que son los que componen la colección “De una en una” … esta primera colección fue realmente variada.

Ahora lo que diríamos es que no hemos recibido nuevos archivos, pero este primer archivo permitió que pudiéramos dimensionar que en la toma de la FAC sino se hacía un registro urgente se perdería todo, sobre todo lo que circuló en redes, comunicados y memes… Vimos la importancia de guardarlos y resguardarlos… En ese momento no teníamos un rubro para pagar OMEKA, entonces decidimos pagarlo nosotras mientras pudimos comprar el servidor y seguir ese proceso. Ha habido apoyo para usar estas nuevas herramientas tecnológicas.

El proceso sería recibir las donaciones para luego digitalizar y poner a disposición del público en general, pero lentamente.

El archivo de GIRE tiene camisetas, tiene de todo, tiene las primeras luchas por la despenalización del aborto, es un archivo muy valioso. Ahora bien, en el caso de MOFFyL, estaba la toma y llegó la pandemia, entonces, aunque hay un amplio acervo de ese momento no tenemos un registro de las asambleas realizadas, pero con la cantidad de material que habían generado era importante resguardar lo que habían producido. Es interesante entonces juntas objetos digitales que son tan volátiles.

Claudia Llanos

Claudia Llanos:


[1] Se refiere a la Facultad de Filosofía y Letras de la UNAM.

[2] Se refiere a la Facultad de Filosofía y Letras de la UNAM.

[3] Perteneciente a la Universidad Nacional Autónoma de México ubicada en Ciudad Universitaria en Coyoacán, ciudad de México Se refiere a una colectiva que estuvo integrada por alumnas de la Facultad de Filosofía de la UNAM, en el 2019 organizaron un paro indefinido con el fin de exigir el cumplimiento de su pliego petitorio en donde exigían justicia y medidas para erradicar el abuso sexual en contra de las mujeres de dicha institución.

[4] Monja capuchina del convento del Dulcísimo Corazón de Jesús, el cual se encontraba en Antequera, Oaxaca.

[5] Organización feminista y de derechos humanos cuyo objetivo es que las mujeres puedan ejercer sus derechos reproductivos.

[6] Software para la publicación de colecciones digitales de bibliotecas, archivos y museos.