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Investigación

¿Quiénes son las trabajadoras del hogar en México? Historias de vida de Ana Méndez y María Méndez

María de los Ángeles Pérez Martínez

Huautla de Jiménez, Sierra Mazateca, Oaxaca,
Julio 2025.

Las trabajadoras del hogar remuneradas y no remuneradas son el sostén de la vida, su labor permite que otras personas tengan tiempo libre, espacios dignos, rompa limpia y alimentos preparados. Yo, puedo escribir este texto gracias a varias personas, principalmente a mi mamá y a mi papá, ambos con su trabajo me han permitido tener tiempo y recursos para desarrollarme como historiadora. Gracias a que mi mamá Esperanza Martínez ha limpiado nuestros espacios y cocinado para nosotros, he tenido el tiempo de estudiar hasta la universidad,  gracias a que ella hizo los alimentos yo tengo la oportunidad de venir a escribir este texto a la Biblioteca Central de la Universidad Nacional Autónoma de México.

De esta misma manera, la construcción del conocimiento sin apoyo colectivo y social sería imposible; la investigación que hace posible este escrito la he podido realizar gracias a mi madre, a mi abuela, a mi hermano, a mis primas y al trabajo de mis profesoras y compañeras de la carrera, también gracias al tiempo y al espacio que me brindaron las hermanas Ana y María Méndez Hernández quienes me permitieron recopilar sus voces como fuente primaria de mi tesis de licenciatura.

Es necesario mencionar que este texto se mueve en las tierras de la historia feminista, la historia oral y la historia del tiempo presente. La historia feminista hace visible lo obvio: “la experiencia de ser mujer es distinta a la de ser hombre, y que ambas experiencias dan como resultado diferentes historias”, según María Milagros Rivera Garretas, hablar de mujeres trabajadoras exige una mirada distinta a la de la academia masculina. Por otro lado, la historia del tiempo presente abrió la posibilidad de hacer un análisis histórico de una “realidad social vigente”, según Ángel Soto. Por último, la historia oral pensada, a partir de la definición que dio María del Carmen Collado, como “una metodología creadora o productora de fuentes para el estudio de cómo los individuos […] perciben y/o fueron afectados por los diferentes procesos históricos de su tiempo”.

Estas miradas y/o formas de acercarse al pasado me han dado las herramientas para recopilar las voces de dos mujeres que compartieron sus experiencias como mujeres y trabajadoras. Todo esto en el marco de la historia de vida que tiene como producción final un documento autobiográfico.

De noviembre del 2024 hasta abril del 2025 entrevisté en diferentes momentos a Ana Méndez y María Méndez, en sus respectivas casas ubicadas en el Estado de México. Desde que inicié este proyecto hablé con ellas y aceptaron participar de manera muy entusiasta en esta investigación. Para que el proceso de entrevistarlas fuera cómodo para todas las partes involucradas, partí de la honestidad enunciando cuáles eran mis objetivos y el porqué mi interés por sus experiencias. Además, para animarlas a hablar sin miedo, apelé a que todas tenemos la libertad de hablar de nuestras experiencias, así como ser escuchadas con atención y respeto, insistí en que sus testimonios son importantes para el conocimiento histórico.

Como historiadora feminista creo firmemente que hace parte de nuestra labor recopilar voces de otras mujeres, conservarlas para que estas no se pierdan y así armar nuestros archivos documentales y audiovisuales. También, considero que una actitud política es estar dispuestas a construir conocimiento histórico desde la curiosidad, el cariño y el respeto por las otras, desde marcos teóricos y metodológicas rigurosos que nos permitan análisis sólidos y cuestionamientos apropiados, dejando de lado la miseria masculina para así vernos como mujeres históricas. Ellas me contaron su vida, me narraron su niñez, su juventud, sus maternidades y sus trabajos, por lo que siempre estaré agradecida, pues me enseñaron una nueva forma de ver la experiencia de las mujeres trabajadoras.

 En este texto quiero centrarme en observar quiénes fueron antes de ser trabajadoras adultas, para no perder de vista que son humanas y que han cambiado junto con su contexto. Ellas nacieron mujeres y eso marcó toda su experiencia de vida, nacer mujer es un hecho histórico e interpretable nos dice la historiadora, María Milagro Rivera Garretas. También fueron niñas y jóvenes que aprendieron sobre el trabajo y el valor de este a partir de su madre Sirenia Hernández, quien fue la adulta que las acompañó en esta etapa de formación. Además, en ese tiempo construyeron una idea del trabajo que repercutió en sus experiencias laborales ya siendo adultas. Ana Méndez y María Méndez nacieron en la década de 1960 en la Sierra Mazateca, ubicada en el estado de Oaxaca, México. Son parte de la comunidad indígena mazateca de donde aprendieron su lengua materna, mientras que el español fue su segunda lengua que asimilaron en la educación básica y en la capital mexicana. Actualmente ambas viven en el Estado de México, en municipios que se encuentran en las periferias de la ciudad  llamados municipios dormitorio. Son nombrados así porque es usual que sus habitantes lleven una vida laboral, escolar y social en un lugar diferente y lejano a su domicilio. En el caso de las hermanas Méndez, viven en el Estado de México mientras que sus lugares de trabajo están en la Ciudad de México, a lo que para llegar se invierten más de dos horas en transporte publico.

Las hermanas Méndez vivieron la niñez y parte de su juventud en el municipio de San José Tenango ubicado en la Sierra Mazateca, en donde fue común que realizaran tres jornadas de trabajo: la escuela, la casa y el campo. El trabajo fue un aspecto que atravesó esta etapa de sus vidas. Para que ellas accedieran a la educación primaria y secundaria tuvieron que hacer esfuerzos físicos extras como el caminar horas de un pueblo a otro. Este recorrido no lo hacían solas, lo hacían con sus amigas con quiénes se organizaban para el cuidado de todas y de los niños más pequeños, entre ellas se dejaban pistas en el camino parar saber que alguna ya había pasado. Esto nos hace recordar la importancia de la organización cotidiana de niñas y mujeres ya son ellas las que cuidan la vida. Por otro lado, desde pequeñas se hicieron cargo del trabajo doméstico, ellas cocinaban y limpiaban.

En San José Tenango que es de la Mazateca Alta y de la subregión Tierra Templada, predomina el bosque tropical y en el cual son posibles los cultivos de maíz, frijol, chile, café, arroz. Para el tiempo en el que mis protagonistas vivieron ahí (1960 a 1980), su familia dependió económicamente de la tierra y las cosechas que esta pudo darles. La lluvia permitió que la magia de los cultivos ocurriese, es por ello, que a lo largo de las entrevistas que trataron sobre esta época de sus vidas fue común las menciones a la lluvia y de cómo esta formó parte de la vida cotidiana: “Ay, sí, allá sí [risa], llovía muy seguido, a veces nos agarraba hasta la escuela lloviendo, saliendo de la escuela y hasta llegar a la casa, llueve, llueve, llueve, llueve toda la noche, y si no, hasta otro día otra vez. Pero no hay de otra, tenemos que caminar”(Ana Méndez Hernández entrevista realizada el 19 de noviembre de 2023).  

Ellas aparte de sobrellevar a la lluvia, también se dedicaron a la siembra y a recoger las cosechas que eran para el consumo familiar y para la venta, de la cual también participaron. Asimismo, tenían que hacer que el maíz y el café fueran comestibles, desarrollando los procesos para que esto fuera posible; moler el café o el nixtamal. Todos estos procesos eran manuales ya que no había luz eléctrica, a pesar de tener la presa hidroeléctrica Miguel Alemán cerca de su comunidad. Respecto al café, ambas le dedicaron un espacio considerable para hablar de este y de su comercio, lo cual me llamó la atención, gracias a esto, me encontré y reflexioné sobre la historia agraria, política, social y cultural de México de la cual, ellas son participantes importantes. La producción de café ha sido parte fundamental de la historia de la Sierra Mazateca y de sus habitantes, como en el caso de las hermanas Méndez Hernández. La caficultura fue introducida en el siglo XIX en San José Tenango ya que este fue elegido como uno de los lugares idóneos para la cosecha del grano por el gobierno de Porfirio Díaz.

Para el tiempo en el que Ana y María entraron al mercado cafetalero este ya estaba regulado a nivel nacional e internacional. María Méndez expresó en la primera entrevista que ellas iban a una tienda a vender el café que cosechaba su familia, este lugar le pertenecía a un Instituto. Ella me explicó que entregaban su café, después tenían que esperar un tiempo a que se vendiera y dependiendo del precio de venta recibían una paga. La institución a la que se refirió es el extinto Instituto Mexicano del Café (INMECAFE), el cual inició sus operaciones en 1958. Este se encargó de la producción dentro del país y de negociar a nivel internacional los precios de exportación. Mientras el INMECAFE operó en el país también implementaron un sistema de compra a los pequeños y medianos productores, a través de las Unidades Económicas de Promoción y Comercialización. Es probable que al lugar en donde Ana y María dejaban su café haya sido uno de estos sitios. En estas unidades las personas dejaban su producto y éstas recibían un vale para después ser cobrado, la retribución iba de acuerdo al precio en el que se vendiera el café que entregaban.

Como vemos, la caficultura atravesó la niñez y juventud de las hermanas Méndez entre 1960 y 1980. En sus testimonios ambas expresaron lo pesado del trabajo físico, desde acarrear el agua hasta preparar el grano y, después, llevarlo a las instalaciones del INMECAFE. Para ellas y sus familias este era su principal trabajo. En este periodo fue la primera experiencia de trabajo para las dos: “Antes se daba muy bonito [el] café y pues a eso se dedicaba la gente, esa era su trabajo, no se aburría la gente, era para ellos eran un dineral no podía caer ni un café, no podía desperdiciar nada. Lo recogía[n] todo, todo, hasta lo que se caía abajo de sus árboles lo recogía la gente porque era muy caro” (Ana Méndez Hernández entrevista realizada el 19 de noviembre de 2023). Sin embargo, los beneficios de este cultivo no tardaron en desaparecer. A finales del siglo XX el neoliberalismo cobró fuerza y se liberó el mercado del café, los organismos nacionales e internacionales que se encargaron de regularlo perdieron fuerza, el INMECAFÉ dejó de operar en 1989. Lo que repercutió en el día a día de las personas, la señora María Méndez lo expresó de la siguiente manera: “Y cuando de repente se vino abajo todo, pues […] se perdió el Instituto […], la gente sufría mucho, hasta ahora sigue sufriendo, ya no hay dinero, ya no hay trabajo, y no se puede hacer nada, entonces por eso gente viene a […] la ciudad, porque ya no tienen trabajo allá.”

Fenómenos como el descrito en el párrafo anterior, así como la industrialización y la urbanización en México dieron como resultado el empobrecimiento del campo y la migración indígena. Como fue el caso de Ana y María, ellas migraron a la capital de México en 1983 en busca de mejores oportunidades laborales. Ya instaladas en la ciudad trabajaron en diferentes lugares, sin embargo, el trabajo del hogar fue en donde tuvieron mayor estabilidad económica. La mayoría de las mujeres migrantes que llegaron a la Ciudad de México y a sus alrededores desde los ochenta se han dedicado principalmente al trabajo informal y al servicio doméstico, aunque esto fue variado según Mary Goldsmith.

Durante 1970 las trabajadoras del hogar conformaban la cuarta parte de la población activa laboral femenina, sin embargo, para la década de 1990 solo una de cada nueve mujeres trabajadoras se dedicaban al trabajo del hogar. María Méndez comenzó su trayectoria laboral como trabajadora del hogar entre 1984-1985, su hermana Ana inició a trabajar con ella en 1986. Desde entonces ambas han trabajado sin ser consideradas como trabajadoras por sus empleadoras y por las leyes mexicanas, no ha existido un mecanismo real en el que se respete sus derechos laborales, por lo que ellas y otras mujeres dependieron los intereses de sus patrones y patronas. Por estas razones ha existido una lucha constante de mujeres por dignificar su trabajo, mejorar las condiciones y garantizar los derechos laborales. En 2019 en México se llevó a cabo la reforma del Capítulo XIII de la Ley Federal de Trabajo para que las obligaciones de los y las empleadoras fuesen más claras y se registró el Sindicato Nacional de Trabajadores y Trabajadoras del hogar (SINACTRAHO). Sin embargo, con el tiempo ellas aprendieron a negociar sus condiciones laborales y a resistir las injusticias que también se suscitaron. A pesar de todo, ellas reconocen que sus trabajos les dieron un espacio de libertad en sus vidas, no dependieron económicamente de sus parejas y pudieron sostener a sus hijos. Ana en la última entrevista que tuvimos me dijo que el trabajo del hogar le dio una casa y la flexibilidad de horarios para atender en momentos urgentes a sus hijas.

Con esto quiero cerrar, las mujeres trabajan y construyen sus espacios dignos a pesar y por encima de los aparatos estatales y de sus leyes patriarcales. Ellas desde el inicio de sus vidas se han sostenido con el trabajo de sus manos y de su cuerpo, trabajaron la tierra y limpiaron casas, han estado activas en los primeros procesos para que una sociedad se pueda alimentar, para que puedan beber café y para que puedan tener tiempo libre. La vida en estas décadas no hubiera sido posible sin la labor de mujeres como Ana Méndez y María Méndez. Por ello, sus voces deben de ser recogidas y resguardadas para no olvidar de dónde venimos todas, para no olvidar que ellas merecen más y exigir que las deudas con ellas sean saldadas, que es su derecho tener una vejez digna ya que ellas le dieron a este mundo su niñez, su juventud y adultez.


Entrevistas

Entrevista a Ana Méndez Hernández, Estado de México, 19 de noviembre de 2023.

Entrevista a Ana Méndez Hernández, Estado de México, 21 de abril de 2024.

Entrevista María Eufenia Méndez Hernández, Estado de México, 18 de noviembre de 2023.

Bibliografía

Cárdenas Gómez, Erika Patricia, “Migración interna e indígena en México: enfoques y perspectivas” en Intersticios Sociales, El Colegio de Jalisco n. 7, marzo-agosto, 2014, pp. 17-2. 

De Garay, Graciela (coord.), La historia con micrófono, México, Instituto de investigaciones Dr. José María Luis Mora, 2006, 116 p.  

García Cerqueda, Osiris, “‘Todos somos hijos del café’. Capitalismo, Estado y subjetividades emergentes en la historia de la sierra mazateca: de la caficultura decimonónica a la lucha contemporánea por el poder municipal”, Tesis, 2023 

Goldsmith, Mary, “De sirvientas a trabajadoras: la cara cambiante del servicio doméstico en la ciudad de México” en Debate Feminista, n. 17, abril, 1998, pp. 85-96. 

Rivera Garreta, María Milagros, La diferencia sexual en la historia, España, Universitat de València, 2005, 199 p. 

Robles Berlanga, Hector Manuel, et al., “Producción de café en la Sierra Mazateca”, tesis, unam 1988. 

Soto Gamboa, Ángel “Historia del presente: Estado de la cuestión y conceptualización” en HAOL, n. 3, invierno, 2004, pp. 101-116.