Itinerarios de escritura de mujeres. Experiencias desde la diferencia sexual en la historia de México, siglos XVI al XIX
Escritos de Mujeres
Sari Meléndez
27 de febrero de 2025

Para continuar con este esbozo general de la obra que ha iniciado la maestra Mariana Abreu, me centraré en la segunda parte del libro “Escritura y voces en busca de libertad”. Los artículos de esta segunda parte están compuestos por experiencias de mujeres que trascienden las leyes y los sistemas sociales, mediante creatividad y conciencia de su ser.
Hacer parte de esta obra, para mí ha sido también una forma de desmitificar y reflexionar sobre muchas cosas que he aprendido en mi formación como historiadora en relación a las mujeres en el pasado –y en el presente-. Y escribir para esta obra me ha invitado a reflexionar sobre las raíces y antecedentes profundos del feminismo. Es común que el feminismo se presente como una herencia transmitida del norte global hacia el sur, de Francia, España, Italia, Estados Unidos, hacia lugares alguna vez colonizados como México y América Latina en general. Pero, mientras más estudio a las mujeres del pasado y más dialogo con mis compañeras historiadoras más evidente me resulta que la tradición feminista, o del pensamiento libre de las mujeres, ha sido un impulso universal y –me atrevería a decir- atemporal. En ese sentido Itinerarios hace parte de esta tradición latinoamericana que construye un feminismo nuestro, que, en el caso de la Historia, busca significados en nuestro contexto histórico particular.
La libertad es un concepto que rige nuestra búsqueda histórica. No nos conformamos con trabajar con fuentes de mujeres, sino que nuestro enfoque está en la libertad y grandeza de las mujeres. Esta libertad que, en la historiografía masculina tradicional, ha sido tan cuestionada y negada, pero que, como demuestra Mariana Abreu, en su artículo “La escritura de Harriet Jacobs: una exploración a través de sus cartas y otros textos”, ha existido como una fuerza innata en las mujeres sin importar sus condiciones.
Pocas realidades son tan contrarias a la libertad como lo es la esclavitud humana –que lamentablemente existe hasta el día de hoy-, sin embargo, Harriet Jacobs, quien nació como una persona “legalmente” esclavizada, con su historia de vida y su escritura nos demuestra que ni el patriarcado, ni la esclavitud (derivada de éste, debo resaltar) pueden ocupar completamente la mente y el espíritu de las mujeres. Con esto no quiero minimizar las terribles experiencias que millones de personas de origen africano han vivido a causa del comercio trasatlántico de esclavos y los sistemas esclavistas en América. Pero, como Harriet, afirmó en su obra, la libertad –en todas las posibles expresiones de ésta- fue lo que marcó su vida.
La Historia, como disciplina, pero también como saber cotidiano está marcada por muchos mitos que aún deben superarse. Uno de ellos, al que al igual que Mariana también ya he hecho referencia, es la presunta condena de las mujeres a un pasado –y por lo tanto un presente- de sumisión, esclavitud –legal, o simbólica-, violencia, carencia y miseria. Resulta pues, increíble para muchos y muchas, imaginar la escritura de una mujer esclavizada, o que en su vida hubiera espacio para sueños y experiencias más allá de los barracones. Pero, en realidad, se sorprenderían gratamente, con la lectura de la obra escrita por Harriet Jacobs y otros hombres y mujeres que vivieron historias de vida similares.
Otro gran mito que encuentro en la Historia es aquel sobre la carencia o inexistencia de fuentes de mujeres. Me parece un acertijo del tipo “¿qué fue primero el huevo o la gallina?” ¿Carecemos de fuentes de mujeres o los repositorios donde se encuentran carecen de descripciones adecuadas para localizarlas? ¿Las mujeres no escribieron o más bien, por las razones que sean –y casi siempre ligadas a la misoginia- ignoramos y relegamos sus obras? Por ejemplo, Harriet escribió, pero su obra cayó en el olvido en el siglo XX, y al ser “redescubierta” fue cuestionada pues era supuestamente imposible que una mujer esclavizada supiera y pudiera escribir. Por ello, la contribución de Mariana al estudiar esta obra desde América Latina es muy importante no solo para la historia de la escritura femenina, sino también para el rescate y difusión de fuentes generadas por personas de origen africano y que, debido a un devenir histórico marcado por el racismo, han sido sistemáticamente relegadas e ignoradas. E, insisto, porque contribuye con una mirada desde el sur incluso sobre fuentes que proceden del norte global.
Usar fuentes de mujeres para hacer Historia nos permite entender con mayor profundidad procesos que creemos ya explorados y conocidos. Muchas veces las fuentes de mujeres incluso contradicen lo que la historiografía tradicional ha defendido, como la presunta exclusión social e inacción de las mujeres en el pasado. Christiane Benhumea Rebollo, en su artículo “La libertad de acción de la cacica Micaela Pérez, Can Bartolomé Coyotepeque, Oaxaca, siglo XVII”, contribuye a desmitificar estas erróneas concepciones analizando el proceso de divorcio –por que sí, en el siglo XVII había mujeres, muchas, divorciándose como Christiane ha estudiado en sus tesis de grado- y las estrategias legales y de relación con otras mujeres, como con la madre de esta cacica.
La cacica Micaela Pérez, además de ser muy inteligente y hábil con los recursos que tenía a su alcance para asegurar su bienestar y libertad, nos muestra con su historia de vida la búsqueda y lucha que diversas mujeres en el pasado han emprendido para salir del contrato sexual. Además de que, como explica la autora, una larga genealogía de mujeres que antecedieron a Micaela, permitió que ella tuviera los saberes, guía, y fuerza vital para transitar el proceso de divorcio de un marido alcohólico y adúltero que ponía en riesgo los bienes que ella había heredado. Micaela enfermó debido a ese engorroso proceso, pero no se dejó vencer.
Una y otra vez, al analizar fuentes de mujeres –o al escuchar a mujeres del presente- la libertad surge como un sentido de vida. Buscar esas expresiones de libertad nos da un sentido a quienes participamos del grupo de investigación Escritos de Mujeres, de donde emana la obra que aquí presentamos. No es forzar a las fuentes, es, al contrario, permitir que sean las mujeres del pasado quienes hablen.
Así, el artículo de Claudia Llanos “El alférez, doña Catalina de Erauso. Una mujer en relación de libertad con otras”, nos muestra la emocionante y aventurera vida de Catalina, una mujer que además escribió su autobiografía. Catalina formó parte de una larga tradición de travestismo femenino que permitió la vida en libertad de muchas mujeres. En general, no nos resulta ajena la imagen de una mujer vistiéndose de hombre para escapar de alguna situación desfavorecedora –o por gusto de llevar hábito varonil- y, como me he encontrado en ciertos documentos inquisitoriales, esta práctica ha estado presente en diversas culturas a lo largo del tiempo. Un interesante argumento de la autora sobre esta genealogía de mujeres travestidas es el procedimiento al que se sometió Catalina para reducir sus senos. Es decir que para el momento en el que vivió había métodos y procedimientos probados y efectivos para ello.
La historia de Catalina, además, se presenta con muchas sorpresas pues ella, obtuvo de las autoridades reales “la libertad para hacer vida varonil y militar, y que no pudiese ser molestada en todos los estados del rey”, nuevamente las fuentes de mujeres contradicen lo que tradicionalmente se ha creído (y habría que preguntarse ¿por qué y a quién beneficia esa Historia? La respuesta la sabemos). La vida de Catalina, y la de todas las mujeres estudiadas en esta obra es la de mujeres que, aunque el patriarcado intenta condicionarnos a pensarlas como vidas inexistentes o imposibles, fueron en realidad mujeres de carne y hueso y hoy son, además, fuente de sentido y significado para nosotras.
Por ello, considero que, como otro eje rector de esta obra –y del Grupo de Investigación-, la recuperación de fuentes es un gran aporte y, me atrevo a proponer, debería ser un derecho para las mujeres: El derecho a la memoria de las mujeres. En las mujeres del pasado, que tanto han tratado de negarnos y ocultarnos encontramos innumerables estrategias, herencias, inspiraciones, que nos pueden ayudar a afrontar nuestro día a día. En las mujeres aquí estudiadas encuentro las raíces profundas del pensamiento libre femenino, del feminismo, de la libertad como brújula que nos guía. Ver a las mujeres del pasado como protagonistas de la Historia de la humanidad y no como apéndices es también vernos a nosotras como protagonistas y dueñas de nuestra propia vida e historia. Por eso, para nosotras y muchas más –historiadoras o no- escribir o leer Historia es una necesidad del alma.