Las políticas educativas son construcciones que, en muchos sentidos, trascienden las normativas, los programas o las estrategias para su atención. En el día a día, se aprecian con más atención nuevos rasgos y desdoblamientos. Por ello, para quienes estudiamos políticas educativas o para los interesados en conocer lo que sucede en el campo educativo nacional, es positivo encontrar algunos elementos que permitan sintetizar los temas más relevantes.

Por lo anterior, el Observatorio de Políticas Educativas 2024-2030 diseñó un espacio dinámico y abierto que ofrece una lectura de los asuntos que ocurren cada semana; se trata de un breve análisis de las notas educativas desde la mirada de quienes desarrollamos líneas de investigación, identificamos coyunturas o seguimos diferentes perspectivas de estudio.

Durante el año que concluye, 2025, difundimos 16 de estas notas, cada una con el objetivo de resaltar los aspectos más destacados de la semana. La intención fue ir más allá de la nota periodística al incorporar referentes académicos y situar su significado en un escenario amplio. Hemos apuntado los retos de la política del sexenio, algunos de origen estructural y a veces vinculados con las deudas históricas de nuestro país. Así, la Nueva Escuela Mexicana se convierte en tema de conversación en el campo, frente político, proyecto en tensión y discurso de transformación. Pero, al mismo tiempo, constituye un horizonte marcado por la incertidumbre, un desafío que implica retos para todo el sistema educativo nacional, desde su financiamiento hasta la posibilidad de concretarse en el corto plazo dadas las múltiples realidades educativas de nuestro país.

Plantearse una tarea de esta magnitud significa definir una estructura colaborativa dentro y fuera de la universidad. Lo más relevante de una perspectiva como la propuesta es la polifonía de voces, el encuentro de diferentes miradas y la posibilidad de discusión con lo diverso. Las políticas educativas no son atribución de una disciplina: la política se construye en las aulas, en los espacios de gestión universitaria, en las luchas sindicales y estudiantiles, en los ámbitos curriculares y de evaluación, así como donde se toman las decisiones gubernamentales. Ni la política educativa en México es un bloque homogéneo, ni lo son los análisis que buscan comprender sus circunstancias. De ahí el valor de apertura del ejercicio realizado[1].

En particular, esta semana inició con el anuncio de la construcción o reconversión de las escuelas destinadas a ampliar la matrícula para el nivel medio superior, tema que ha sido analizado en diferentes notas del Observatorio y que seguirá siendo motivo de discusión en la política educativa del sexenio[2].

La perspectiva de expansión y acceso para este nivel, que caracterizará la política sexenal, incluye la creación de 20 ciberbachilleratos. Se trata de espacios de formación que asumirán el Marco Curricular Común y estarán destinados a 130 municipios, con el propósito de ubicarse cerca de los domicilios de los estudiantes[3]. Una decisión de esta naturaleza, sustentada en ampliar la cobertura, ofrecer diversas opciones de escuelas y vincularlas con una estructura curricular homogénea y dos salidas de egreso, es una “política ambiciosa y potente, cuyo éxito dependerá de la capacidad del Estado para concretarla”[4], así como de otros componentes pedagógicos y de formación docente necesarios para su implementación, los cuales aún no han sido precisados.

Otro de los programas relevantes en términos de política educativa de la semana es la Estrategia Nacional Vive Saludable, Vive Feliz, acción enunciada en compromisos de campaña y eje del Programa Sectorial de Educación. Un programa de estas características demanda la corresponsabilidad de las madres y los padres de familia, ya que la detección de las condiciones de salud de niñas, niños y jóvenes sólo es la primera parte del proceso. El seguimiento y atención directa en entidades de salud, así como el cambio de hábitos de alimentación o de atención primaria, depende de otras variables que el programa señala, dirige o capacita, pero con pocas posibilidades de seguimiento, concreción o condicionamiento.

El año 2025 concluye, en materia de política educativa, con perspectivas que necesitan ajustes y con opciones que se enmarcan en la política social del llamado segundo piso de la cuarta transformación. A un año de su puesta en acción, hemos podido ver algunos de los escenarios que requieren atención y consideración.

Deseamos que, en 2026, mantengamos el debate en educación, sigamos atendiendo las diferentes aristas de las políticas planteadas y podamos contribuir con miradas diversas a este ejercicio académico y universitario.

Referencias

1 Por lo anterior, la convivencia del Observatorio de Políticas Educativas del IISUE con otras iniciativas semejantes en nuestro país, como el Observatorio del Derecho a la Educación y Justicia, así como otros cuyo origen se encuentra en organizaciones de la sociedad civil, son referentes de conocimiento, comprensión y análisis de las políticas educativas, locales y regionales.

2 “¿Más o mejor educación superior? La discrepancia entre necesidad y suficiencia”, https://www.iisue.unam.mx/OPE-IISUE/?page_id=2185

3 “Informamos el avance de nuevos planteles del Bachillerato Nacional”, https://www.facebook.com/ClaudiaSheinbaumPardo/videos/890223810097872/

4 “El Sistema de Bachillerato Nacional de la Nueva Escuela Mexicana”, https://www.iisue.unam.mx/OPE-IISUE/?page_id=186

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