{"id":2394,"date":"2025-11-03T23:50:31","date_gmt":"2025-11-03T23:50:31","guid":{"rendered":"https:\/\/iisue.unam.mx\/escritoras\/?p=2394"},"modified":"2025-11-03T23:50:32","modified_gmt":"2025-11-03T23:50:32","slug":"la-escritura-de-mujeres-en-el-diario-de-mexico-1805-1817-misterios-y-certezas","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/iisue.unam.mx\/escritoras\/index.php\/2025\/11\/03\/la-escritura-de-mujeres-en-el-diario-de-mexico-1805-1817-misterios-y-certezas\/","title":{"rendered":"La escritura de mujeres en el Diario de M\u00e9xico<\/em> (1805-1817): misterios y certezas<\/strong>"},"content":{"rendered":"\n

Mariana Abreu Olvera<\/em><\/p>\n\n\n

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La estufa, Fitzroy Square<\/em> de Duncan Grant (1936)<\/figcaption><\/figure><\/div>\n\n\n

En mayo de 2021, me enter\u00e9 de que exist\u00edan al menos sesenta cartas firmadas por mujeres publicadas en el Diario de M\u00e9xico <\/em>(1805-1817), primer cotidiano que circul\u00f3 en la Nueva Espa\u00f1a. Gracias a las investigaciones de Lourdes Alvarado y Lucrecia Infante tuve noticia de estas fuentes y supe, tambi\u00e9n, que estaba a\u00fan pendiente estudiarlas a profundidad. Mi acercamiento a ese periodo particular en la historia de las mujeres surg\u00eda de la inquietud que se hab\u00eda sembrado en m\u00ed a ra\u00edz de los hallazgos del grupo de investigaci\u00f3n Escritos de Mujeres. Recientemente hab\u00edamos empezado a ampliar la b\u00fasqueda de textos a los siglos XIX y XX, adem\u00e1s de continuar con la indagaci\u00f3n de escritos de los siglos XVI al XVIII.<\/p>\n\n\n\n

            Se acababa de publicar el s\u00e9ptimo volumen de la colecci\u00f3n, Las Hijas del An\u00e1huac. Semanario literario, 1873-1874<\/em>, con el que inauguramos la publicaci\u00f3n de obras decimon\u00f3nicas escritas por mujeres en M\u00e9xico. El trabajo de edici\u00f3n de este texto me entusiasm\u00f3 particularmente y surgi\u00f3 en m\u00ed la pregunta por las antecesoras directas de estas alumnas y maestras del taller de imprenta de la Escuela de Artes y Oficios para Mujeres. Cont\u00e1bamos con escritos de la segunda mitad del siglo XVIII, por ejemplo, el Diario de viaje<\/em> de la Marquesa de las Amarillas y las Devociones varias <\/em>de Mar\u00eda Anna \u00c1gueda de San Ignacio y con escritos de mujeres de la segunda mitad del XIX. Faltaba conocer escritos de las primeras d\u00e9cadas del XIX. Por otra parte, hab\u00eda trabajado como profesora en secundaria y preparatoria y me hab\u00eda enfrentado a la dificultad de acercarles la historia del siglo XIX mexicano a adolescentes. No encontraba por ning\u00fan lado otro relato de esa \u00e9poca m\u00e1s que el de la guerra y el de los grandes acontecimientos pol\u00edticos. Fue as\u00ed que mi b\u00fasqueda me llev\u00f3 a las primeras publicaciones peri\u00f3dicas.<\/p>\n\n\n\n

            En 2023, decid\u00ed acercarme a los textos de mujeres publicados en el Diario de M\u00e9xico<\/em> a trav\u00e9s de mi investigaci\u00f3n de doctorado. Me di cuenta de que hab\u00eda alrededor de cien escritos, entre los cuales hab\u00eda cartas, poemas y anuncios.  Adem\u00e1s de consultas sobre temas pr\u00e1cticos, hay textos que abordan asuntos vinculados a la educaci\u00f3n de las mujeres, a sus capacidades intelectuales, a sus pr\u00e1cticas de lectura, al contrato sexual, cartas escritas a alguna amiga en las que la autora narra escenas y experiencias de viaje, as\u00ed como poemas y cartas que describen la guerra en Espa\u00f1a.<\/p>\n\n\n\n

            La mayor\u00eda de estos textos est\u00e1n firmados con seud\u00f3nimos, aparecen publicados de forma an\u00f3nima o no contamos con los datos biogr\u00e1ficos detr\u00e1s del nombre, lo que dificulta conocer qui\u00e9nes son sus autoras. Esto mismo ha provocado que, en ocasiones, investigadoras e investigadores asuman que se trata de hombres, pues se sabe que algunos editores recurr\u00edan a seud\u00f3nimos femeninos para escribir sobre ciertos asuntos, principalmente aquellos vinculados con los modelos de feminidad que la ilustraci\u00f3n trajo consigo en esa \u00e9poca. Sin embargo, el trabajo que hemos hecho en el grupo de investigaci\u00f3n, permite poner en duda ese prejuicio y adentrarnos en las fuentes mismas y lo que ellas tienen que mostrar.<\/p>\n\n\n\n

            Muchos de los textos comparten elementos que son comunes en la escritura de mujeres, como, por ejemplo, la ret\u00f3rica de la feminidad, visible en varios de los libros de nuestra colecci\u00f3n. La investigadora Allison Weber llam\u00f3 as\u00ed a las distintas estrategias con las que una autora recurre a estereotipos femeninos relativos a su car\u00e1cter y su lenguaje para escribir en un contexto adverso. As\u00ed, por ejemplo, varias de las autoras que aparecen en el Diario de M\u00e9xico<\/em> se presentan con humildad para despu\u00e9s poder hablar de lo que las convoca con autoridad y firmeza. Por ejemplo, en una carta enviada por “La Cocinera del colegio de…”, publicada el 19 de junio de 1807, la autora se presenta de la siguiente forma:<\/p>\n\n\n\n

Se\u00f1or<\/em> Diarista<\/em>: No es la primera ocasi\u00f3n que le he dado a leer mis malas letras; pero habiendo visto que oye a los que se quejan de sus males, y que ha dado varios remedios para curarlos, y que yo he sido favorecida con el que nos dio de las hormigas en aguardiente, para los dolores epil\u00e9pticos, reum\u00e1ticos &c. &c. &.c quiero importunar su atenci\u00f3n, y llam\u00e1rsela por un ratito, a que me oiga dos preguntitas, que voy a hacerle a nombre de toditas nosotras.<\/p>\n\n\n\n

A pesar de que la consulta es sobre un asunto pr\u00e1ctico, c\u00f3mo ahuyentar a las moscas, la autora recurre a las estrategias de escritura que le permiten hacerse presente en un peri\u00f3dico de hombres.<\/p>\n\n\n\n

            Otra pista importante en el reconocimiento de la escritura de mujeres es que es m\u00e1s directa, sin tantas met\u00e1foras y sin muchos artificios literarios. Como ejemplo, tenemos dos cartas tomadas de la Gazeta de Guatemala<\/em>, escritas por dos mujeres distintas que viv\u00edan la guerra en Espa\u00f1a y publicadas el 8 de noviembre de 1809 en el Diario de M\u00e9xico<\/em>. En la primera, firmada por Tu amiga J. de P., se lee lo siguiente:<\/p>\n\n\n\n

Amiga m\u00eda: son las nueve de la noche, y hace una hora que estamos con quietud, despu\u00e9s de treinta d\u00edas de no cesar el bombardeo ni un minuto. No puedo darte una idea de los horrores y estragos que ha causado, y causa. Son once los morteros que tienen, y por consiguiente muy \u00e1 menudo v\u00e1n once al ayre (bombas), y en los intermedios van una, dos y \u00e1 veces m\u00e1s. Al rededor de nuestra casa han ca\u00eddo m\u00e1s de cuarenta, pues como tenemos la Catedral enfrente, y all\u00ed saben ellos tenemos el almac\u00e9n de p\u00f3lvora, y que est\u00e1 la Iglesia y claustro lleno de gente, tienen all\u00ed su direcci\u00f3n; pero Dios nos ayuda, pues no obstante de haber ca\u00eddo seis en la Catedral, no ha pasado m\u00e1s que una, y aunque mat\u00f3 trece mugeres, \u00e9 hiri\u00f3 catorce, es esto poco en comparaci\u00f3n de la gente que hab\u00eda en la Iglesia.[1]<\/a><\/p>\n\n\n\n

Es una escritura concreta que describe una situaci\u00f3n de forma directa y sin rodeos, muy ligada a lo que la autora est\u00e1 percibiendo a trav\u00e9s de los sentidos y las emociones que provoca mirar el horror de la guerra. Lo mismo que la segunda carta, firmada por Do\u00f1a A. de R.:<\/p>\n\n\n\n

Querida de mi alma: son las diez de la ma\u00f1ana, y acaba de llegar nuestra valiente gente, que ha salido en n\u00famero de quinientos hombres, \u00e1 destruir la bater\u00eda que acaban de construir, para batirnos en brecha. Ha sido casi tenacidad el salir, pero era preciso, y han conseguido su fin matando horror de gavachos; y aunque nosotros hemos tenido alguna p\u00e9rdida, ha sido nada en comparaci\u00f3n de la suya. Estoy algo trastornada. El artillero de quien te habl\u00e9 en mi pen\u00faltima muri\u00f3 antes de ayer: mucho lo he sentido.[2]<\/a>  <\/p>\n\n\n\n

En los textos que se ha constatado de que son de autor\u00eda masculina no se observa esta forma de escritura tan concreta, ni tampoco el uso de la ret\u00f3rica de la feminidad. Al contrario, se suele observar una construcci\u00f3n literaria, de un personaje modelo y el uso un tono aleccionador.<\/p>\n\n\n\n

            Los seud\u00f3nimos que suelen usarse son otra pista para el reconocimiento de la escritura. Los que sabemos que fueron usados por los editores o escritores con frecuencia aluden a alg\u00fan calificativo ir\u00f3nico del comportamiento de las mujeres, como, por ejemplo, La Coquetilla, con el que firm\u00f3 Carlos Mar\u00eda Bustamante, editor del Diario<\/em>, o La Descocadilla y La Desgraciada. En otros casos, los autores hicieron anagramas con sus nombres, como Antonia Pozelo Mosto y Tomasa Ontonelo Pozi (anagramas de Antonio L\u00f3pez Matoso) o Noriama Giciona Mazorda (anagrama de Mariano Ignacio Madrazo).<\/p>\n\n\n\n

            En las cartas en las que podemos inferir que son de autor\u00eda femenina los seud\u00f3nimos suelen ser m\u00e1s directos o la firma es el nombre real de la autora o sus iniciales. En otros casos, el texto aparece de forma an\u00f3nima. Adem\u00e1s de los ejemplos citados, aparecen los nombres de Matilde Escontol, Jertrudis Palacios y Vicenta Fieluz, Mar\u00eda Eusebia, La Colegiala de las Vizca\u00ednas, La Viuda Queretana, La Bachillera Poblana, Do\u00f1a Felipa Ib\u00e1\u00f1ez, Mar\u00eda Bartola Caldas, Juana Quintero, Sor Mar\u00eda Gertrudis de Cristo Amador y La agradecida M. V. T. P. S.<\/p>\n\n\n\n

            En los casos en los que es m\u00e1s dif\u00edcil identificar ciertos elementos de escritura, el tema mismo de la carta puede indicar el camino. Cabe preguntarse por qu\u00e9 a un hombre le interesar\u00eda escribir sobre ciertos asuntos haci\u00e9ndose pasar por una mujer. En algunas ocasiones, es muy evidente que existe un prop\u00f3sito aleccionador hacia las mujeres. Un tema recurrente en los textos escritos por hombres con seud\u00f3nimos en femenino es el de la coqueter\u00eda, la forma de vestir de las mujeres y su forma de comportarse socialmente.<\/p>\n\n\n\n

            En otros casos, no cabe esa intenci\u00f3n y los temas indican otras inquietudes que no se explicar\u00eda que fueran exploradas por hombres que se hacen pasar por mujeres. Por ejemplo, esta oda a la naturaleza firmada por Matilde Escontol:<\/p>\n\n\n\n

\n
<\/div>\n\n\n\n
\n

A la sombra acostados
En olorosos lechos
De mirtos, y de juncos,
Y de p\u00e1mpanos tiernos,
Sobre nuestras cabezas,
De los olmos y fresnos
Las ramas, se mec\u00edan
Agitadas del viento.
En sus frondosas copas
En sus frondosas copas
Con revolido inquieto.
Las ardientes cigarras,
Cantaban mil conciertos.
La melosa cal\u00e1ndria,
Resonaba \u00e1 lo lejos; <\/p>\n

Y su comp\u00e1s segu\u00eda
\nAlondras y gilgueros.
\nLa t\u00f3rtola gem\u00eda
\nEn los \u00e1lamos secos,
\nBolviendo las monta\u00f1as
\nSus lugares acentos.
[3]<\/a>\n<\/p>\n<\/div>\n\n\n\n

<\/div>\n<\/div>\n\n\n\n

O esta carta de Juana Quintero, en la que denuncia los abusos cometidos en los ba\u00f1os p\u00fablicos:<\/p>\n\n\n\n

S. E. ya que todos tienen lugar en su peri\u00f3dico de U. para exponer sus ideas en beneficios del p\u00fablico, permita U. \u00e1 una ciudadana que tome una vez la pluma para ver si se destierra un abuso que cualquiera calificar\u00e1 de inmoral y escandaloso, al mismo tiempo que es contrario \u00e1 la modestia que debe caracterizar \u00e1 nuestro sexo.
\n       Sepa U. pues, que las pobres como, yo que no tenemos proporci\u00f3n de usar de los ba\u00f1os tan saludables \u00e1 nuestra constituci\u00f3n, en nuestras propias casas, ocurrimos \u00e1 los ba\u00f1os p\u00fablicos, \u00f3 temascales, pero en estos, Se\u00f1or Editor, hay el odioso abuso de que en los departamentos donde se ba\u00f1an las mugeres, \u00e1 ciencia y paciencia de los amos, entran los hombres \u00e1 proveer de agua caliente y dem\u00e1s cosas que se ofrecen.
[4]<\/a>\n<\/p>\n\n\n\n

Ante el prejuicio que persiste en muchos espacios acad\u00e9micos que pone en duda la posibilidad de que las mujeres escribieran en el pasado, cabe recordar estos elementos que forman parte de la genealog\u00eda de escritura de las mujeres. Gracias al recorrido hecho en el grupo de investigaci\u00f3n y al conocimiento que hemos desarrollado en torno a los escritos de mujeres, es posible encontrar evidencias contundentes para identificar la voz de las mujeres aunque la identidad de las autoras sea un misterio. Es un error metodol\u00f3gico llenar vac\u00edos con asunciones que contradicen a las fuentes mismas. Por ello, el punto de partida es siempre escuchar a las fuentes y recurrir al conocimiento que nos ha dado estudiar los escritos de mujeres de distintas \u00e9pocas.<\/p>\n\n\n\n


\n\n\n\n

[1]<\/a> Tu amiga J. de P., “Lealtad”, Diario de M\u00e9xico<\/em>, mi\u00e9rcoles 8 de noviembre de 1809, n\u00fam. 1499, tom. XI, p. 554.<\/p>\n\n\n\n

[2]<\/a> Do\u00f1a A. de R., “Lealtad”, Diario de M\u00e9xico<\/em>, mi\u00e9rcoles 8 de noviembre de 1809, n\u00fam. 1499, tom. XI, p. 555.<\/p>\n\n\n\n

[3]<\/a> Matilde Escontol, “Oda”, Diario de M\u00e9xico, mi\u00e9rcoles 6 de noviembre de 1805, n\u00fam. 37, tom. 1, p. 145.<\/p>\n\n\n\n

[4]<\/a> Juana Quintero, “Abusos en los ba\u00f1os”, Diario de M\u00e9xico<\/em>, lunes 7 de junio de 1813, n\u00fam. 169, tom. I, p. 688.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"

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